| Números |
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| jueves, 01 de enero de 2009 | ||||||
Alicaídos por la resaca festiva, computamos e intentamos reordenar lo que ayer era un caos y mañana será una ruina, eso sí: ordenada, Juan. Sí, tú lo haces igual que yo, no lo niegues; vamos aclimatándonos y creyéndonos organizar nuestro devenir a través de ecuaciones numéricas a las que dotamos de historia: tú, yo y la vecina de enfrente, como siempre lo ha hecho la humanidad y nos recuerdan los antropólogos. Ponme el primer bloody mary del año y te lo cuento como inicial monserga de este nuevo periplo, y alegra esa cara Juan, al fin y al cabo, qué sería de tu local sin tus locos parroquianos.
El ser humano, Juan, necesita fijar las cosas que atañen a su vida con números que le permitan identificarse en el bagaje de su deambular por el orbe terráqueo. Así, señala el transcurrir del tiempo que marca la propia tierra en torno al sol cada vez que gira sus trescientos sesenta grados; un día, al que le siguen aglutinados de siete en siete, semanas; a las que les siguen de cuatro en cuatro, meses; a los que, sumados de doce en doce, les procede un año. El tiempo, el implacable, el que pasó, como en la copla de Pablo Milanés, así identificado nos va permitiendo ir colocando en las repisas que guardan nuestra historia, recuerdos con sus sabores, olores o tacto que abren la puerta a alegrías o desconsuelos. Luego, Juan -y cierra la boca que te van a entrar moscas y ponme otro bloody que se me seca la garganta-, la farfolla política de estos mismos seres humanos, exhalando eternidad, ponen identidad con sus mitos y establecen cómputos a través de las veleidades de los presuntos 'buena gente' que los escribanos han elevado a la categoría de dioses o semidioses; que si 2009 del nacimiento de uno de ellos para sumar el agravio cometido contra otros, que en su contrapartida lo hacen en cuenta de 1430, o los más orientales que ya ni me acuerdo como llevan el sumando. Lo vas viendo Juan, números para administrarnos tranquilidad hogareña, identificación individual que se torna colectiva para adormecer realidades y poder manipular su recuerdo, porque la memoria es selectiva y así, los de los intereses colectivos pueden, como en el orweliano 1984, ir manipulando lo que quieren imponernos como Historia con mayúsculas, y doctores de todos los colores y sin bloody mary en la mano (que seguramente les haría más sabios) justifican la 'verdad' del 'gran hermano'. Empezamos uno de esos periplos marcados de los que te hablo, Juan, y lo hacemos, nuevamente, sin la memoria necesaria, con el hedor a chamusquina que brota de los telediarios, mano siniestra de ese 'gran hermano', justificando o dejándolo de hacer las felonías impuestas en el mundo 'manus militari' de los que detentan el poder, el dinero. Hoy huele a carne quemada en todo el Mare Nostrum. La brutalidad mantenida y justificada por quienes robaron tierras, tiene asimismo catálogo numérico, y se basa, también, en aquella historia manipulada por los escribanos sobre crisis entre pueblos que acontecieron hace más de dos mil años, eso sí, cantinero de mis entretelas, dando la razón en esta visión retrospectiva, a quien más les interesa. Ves ahora Juan como esto de numerar es un arma de doble filo cuyo lado más cortante siempre lo tienen los que ganan, claro, podrías decirme, por eso ganan; pero lo curiosos es que te hacen creer a través de un instrumento que te venden como para hacerte libre (los medios de comunicación) que el perdedor tiene sus mismas oportunidades de tener el lado más cortante del cuchillo que el ganador y que, por lo tanto, la pelea es justa y la conclusión adecuada y bien vista por alguno de sus dioses. Los números les dan la razón, así pueden seguir rebanando gaznates con la aquiescencia de la humanidad (¿?), que duerme su sueño soñado tranquila porque la de los ojos vendados y la balanza (la adultera Justicia) acuna sus consciencias. Así que... no te tomes a guasa esto de los números en tu vida, Juan, luego servirán para justificar, para justificarte, para que ellos te justifiquen. Habrás ordenado las razones de tus porqués y serás lo suficientemente manipulable. Por eso, Juan de mis amores, ya puedes ir anotando (contando, con este que me vas a poner ahora mismito) los bloody que ingiero en tu cueva de los vicios etílicos, algún día te pueden servir para justificar mi desvarío, para bien o para mal, dependerá del signo que detente quien se lleve la tajada. Decía Sócrates que el pasado tiene sus códigos y costumbres, pero se equivocaba el viejo suicida que abrió la puerta para el entierro de la estética, el pasado tiene códigos que manipular por el presente: las estanterías precisamente codificadas en su nombre, que permiten justificar cualquier acto de barbarie, Juan, cualquier acto de barbarie. ¡Ojo con los números! Juan.
1. 04-01-2009 11:51 LLevas razón, me gustaría ver ahora a los mamporreros del PP qué dicen con lo de Palestina, los adalides del pensamiento manipulado, los manipuleros de la AVT, a ver si piden que se ilegalice a todo el que no condene a Israel por el genocidio terrorista que está cometiendo: si es terrorista el que no condena la violencia etarra, también lo es el que no lo hace con la judía, al pan pan... 2. 04-01-2009 15:22 Joder Cuenca, estoy de tu lado. Este Mare Nostrum se tizna de rojo por la mano cruenta de los súbditos judaicos y aquellos grupos limítrofes que acuñaron como Hamás para contrarestrar las izquierdosas propuestas (para ellos) de Arafat. Sus números tienen manchas de sangre, la de los israelitas que esconden la cabeza y permiten que este genocicio se desarrolle. Escribir Comentario
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