| Simpatías incorrectas |
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| martes, 03 de marzo de 2009 | ||||||
Me estoy acordando, Juan, de un pasaje del relato de Woody Allen 'La ley de Pinchuk', cuando un inspector de homicidios cuenta que "el 'Asesino de la Astrología' era un maniaco de cuidado que tenía la costumbre de acercarse sigilosamente a las víctimas justo cuando cantaban al estilo tirolés y machacarles la cabeza; fue difícil cogerlo por las muchas simpatías que despertaba" escribía. No te preocupes, no me he vuelto loco (o sí como dicen mis detractores desde sus atalayas de mediocre cordura), ni te he traicionado en local anterior: he venido directamente aquí para que me pongas tus bloody mary; lo digo, querido tabernero, porque esta circunstancia se da más de lo que te imaginas, y sería quijotesca si no hubiese óbito involuntario de las víctimas en el caso anterior, tan poco acostumbradas ellas a morirse.
Atengámonos, Juan, a la estricta manera de provocar simpatías incorrectas. Cójase situación, persona o personas que anden tocando las pelotas al personal, especialmente a esa mayoría silenciosa de la que los políticos y charlatanes mediáticos insisten en hacer de ventrílocuos. Una vez localizado, digamos que cualquiera de estas circunstancias, e imagínate que llega uno y, saltándose las normas que nos dan para aguantar hasta lo indecible y soportar las maniobras de los felones, vuelve la oración en pasiva y sustituye las pelotas de dicha mayoría muda por las gónadas de estos otros -los de la normativa que ahoga siempre los de enfrente, los que siempre pillan pase lo que pase, los que encima de hacer la puñeta resulta que están moralmente justificados-. Bien, con estos mimbres... vayamos tejiendo la cesta de las simpatías incorrectas que pudieran suscitarse. Cierra la boca, Juan, que te van a entrar moscas, y pon otro bloody mary mientras sigo con esta plática sociológico-remanguillé, y mira la historia aunque sea de soslayo: ¡¡¡leche!!! los piratas; puestos en un pedestal por la empresa cinematográfica de aquel siglo XX “problemático y febril”, en realidad eran unos seres sangrientos ahítos de un ron que despertaba su irascibilidad, pero que chuleaban a gobiernos mucho más violentos, sangrientos y miserables (que a veces les utilizaban, no obstante) y que tenían puesta la bota encima de sus respectivos pueblos con la aquiescencia de las leyes, parlamentos y -fundamentalmente- la propia Iglesia (cómplice necesaria de estos últimos y valedora de paraísos que vender para pagar sus sinvergonzonerías); no es de extrañar que estos tahúres del destino despertasen esa simpatía indecible por temor a quedarse sin cuello. Un caso muy parecido a los bandoleros españoles, hombres desarraigados de las tareas agrícolas por mor de la guerra y que saqueaban por doquier en un país en el que los sucesivos reinados (especialmente el borbónico) diezmaban lo poco que podía albergar el paisanaje, sometido a una hambruna endémica. O, Juan, si quieres más cercano, el caso del 'Dioni', robándoles en los 'carros blindados' la pasta que sustraen en sus arquitecturas económicas a los de a pie los usureros del sistema. ¿Te das cuennn? ¿Ves a lo que me refiero? Sí, ya… que a qué leches te cuento yo esto; pues que me sorprende tanto que en una ciudad como ésta, tan escorada hacia el lado diestro, en su universo de floreros que tapan barriadas imposibles, se siga tan preocupado por los 'políticamente incorrecto'. No se atisba siquiera una tibia gamberrada inocente alguna con ‘huevada’ en acto oficial con galones y báculo; un desnudo, tal vez, inoportuno ante la fanfarria protocolaria de la herencia ‘bajo palio’; un 'no me da la gana' a las mentiras colectivas ataviadas de razón por la insistencia de unos y la inoperante rebeldía de otros. Quizás es que aquí, Juan, los furgones blindados van limpios de antemano, y es más difícil colocarse 'al otro lado' de la ley cuando de lo que se trata es de sobrevivir 'limpiando' al Estado o la ley está en otro lado. Las simpatías incorrectas de esta ciudad se intentan fraguar como conspiración en las barras de los bares, pero se diluyen en el universo del fin de semana en la Costa del Sol (con el permiso del temporal y las navieras), mientras las calles toman laxitud dominical. Aquí no pueden subsistir los piratas, el espíritu del Desnarigado mueve sístole y diástole institucional y, Juan tú sabes, entre calé y calé no cabe la buenaventura. Ponme un bloody mary a la salud de las simpatías incorrectas que nunca verán Ceuta.
1. 03-03-2009 07:32 Todo el mundo critica pero no le gusta que se critique; todos miran al otro lado; conclusión: mucho ruido y pocas nueces y la casa sin barrer. 2. 03-03-2009 11:43 El problema es que la casa se llena más y más de porquería y nadie hace nada ¿ésperarán el lleno completo mirando desde el otro lado? Que alguien haga un disparate de esos 3. 06-04-2009 07:30 Donde esta este Cuenca Escribir Comentario
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Me estoy acordando, Juan, de un pasaje del relato de Woody Allen 'La ley de Pinchuk', cuando un inspector de homicidios cuenta que "el 'Asesino de la Astrología' era un maniaco de cuidado que tenía la costumbre de acercarse sigilosamente a las víctimas justo cuando cantaban al estilo tirolés y machacarles la cabeza; fue difícil cogerlo por las muchas simpatías que despertaba" escribía. No te preocupes, no me he vuelto loco (o sí como dicen mis detractores desde sus atalayas de mediocre cordura), ni te he traicionado en local anterior: he venido directamente aquí para que me pongas tus bloody mary; lo digo, querido tabernero, porque esta circunstancia se da más de lo que te imaginas, y sería quijotesca si no hubiese óbito involuntario de las víctimas en el caso anterior, tan poco acostumbradas ellas a morirse.







