REFORMA DE GRAN VÍA

El arquitecto promete un hueco para la madrassa en medio de tributos a la Virgen, el Medinacelli y los Trinitarios

El arquitecto promete un hueco para la madrassa en medio de tributos a la Virgen, el Medinacelli y los Trinitarios
Gran Vía 2.0 03
Gran Vía 2.0 03  

Ángel Moreno, arquitecto del proyecto de reforma de la Gran Vía, ante las críticas del asistente por el exagerado monumento a la devoción de Ceuta y el convento de los Trinitarios, construido sobre las ruinas de la madrassa Al Yadida, promete “intentar plasmarlo de alguna manera” en una actuación urbanística con homenajes al Pendón Real, la Virgen de los Remedios o el Cristo de Medinaceli, como la trinidad que define la esencia de Ceuta.

Más de la mitad del tiempo empleado en la presentación en sociedad del proyecto de reforma de Gran Vía, lo acaparó el origen de la idea de un monumento a los Trinitarios, unos restos olvidados de un convento que para el arquitecto, Ángel Moreno, condensan la historia de Ceuta.

Una esquina, a modo de falsa fachada neoclásica en la que se rendirá tributo al Pendón Real, regalo de Juan I de Portugal, a la Virgen de los Remedios  y al Cristo de Medinacelli, cautivo y rescatado precisamente por la orden Trinitaria. Todo un altar urbanístico a la esencia cristiana de Ceuta que levantó muchas suspicacias. Un tributo a la devoción cristiana de Ceuta que rechina especialmente si se tiene en cuenta que el convento de los Trinitarios se levantó sobre las cenizas de la madrassa Al Yadida, una de las universidades islámicas más importantes del siglo XVI.

Una “oportunidad perdida” para recordar la madrassa de Ceuta le afeó un asistente para el que, insistió, la madrassa, una joya de la historia medieval, de la que se conservan valiosos restos, “también forma parte de la identidad de Ceuta”.

Reto aceptado

Argumentos que dijo compartir Moreno,  que dijo apostar incluso por un centro de interpretación, aunque alegando que de todos modos, el recuerdo de la madrassa no estaba contemplado en el proyecto.  Pero, así y todo, el arquitecto quiso recoger el guante y prometió, ante el público que llenaba el salón de actos de la Biblioteca Pública, “recoger el reto e intentar plasmarlo de alguna manera”.

El urbanismo como discurso ideológico

Un homenaje a la Ceuta cristiana que le afeó también otro de los asistentes, José Antonio Alarcón, director de la Biblioteca, quien de hecho abrió fuego en este capítulo lamentando que de “entre 150.000 años de historia”, la Ciudad haya querido poner el foco precisamente en la Ceuta portuguesa y la devoción católica. Otra “oportunidad perdida”, lamentó Alarcón, de “mirar hacia el futuro”, y no hacia determinado pasado. “En una ciudad cada vez más multicultural, en pleno siglo XXI, no entiendo una hornacina con una Virgen”.

Argumentos que intentó rebatir el arquitecto asegurando que “no le molesta” si otra confesión religiosa quiere un monumento de su credo y, en lo estrictamente arquitectónico, se ha intentado preservar los restos de la cripta del convento de los Trinitarios.  Razones que no terminaros de convencer tampoco a Alarcón, que recordó que, en cualquier caso, “el urbanismo es una forma de discurso político”. “Así es”, concedió el arquitecto, en una confesión a media voz.