63 ENTRADAS EN DOS MESES

El CETI sigue saturado pese a que recibe a menos migrantes que nunca

El CETI sigue saturado pese a que recibe a menos migrantes que nunca
Imagen de archivo.
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Hace casi 20 años, en la cuarta canción del 'Lado B' de 'Próxima Estación... esperanza', bajo el título 'Calamocarro', Manu Chao describía a Ceuta como "un lugar de espera". "Allí llega gente de toda el África y espera, espera, espera para papeles, para cualquier manera de entrar en la mítica Europa", explicaba el artista, que a continuación advertía que "ahí se estanca la migración, la gente no puede pasar, y cuando se estancan las migraciones nunca es algo bueno porque las migraciones son como un río y cuando el río se estanca, el agua se pudre".

El caudal del 'río' ha caído considerablemente, pero el Estado mantiene el nivell de 'agua' en Ceuta casi invariable. Los migrantes que entran por los que salen. Si llegan menos que nunca, igual ocurre con los que parten, aunque el CETI tenga que estar en niveles de sobreocupación difíciles de explicar si se tiene en cuenta que durante los dos primeros meses de 2020 únicamente se han incorporado a su censo de residentes 63 personas, 7 subsaharianos y 56 argelinos, apenas un ingreso al día de media.

Los años más difíciles, 2016 y 2017, la media de llegadas por jornada fue de casi 10. El ejercicio pasado, el Centro de Estancia Temporal para Inmigrantes (CETI) de El Jaral dio cobijo a 1.229 personas (más de 3 al día de media), la cifra más baja registrada desde 2010, cuando accedieron a sus dependencias 974 personas (2,6 de media diaria).

Según los datos facilitados por la Delegación del Gobierno, el equipamiento de El Jaral ha comenzado marzo con 637 foráneos acogidos: 255 de origen subsahariano, 207 súbditos argelinos y el resto de distintas nacionalidades de otras partes del mundo. Son casi los mismos que había en Año Nuevo (650) porque el ritmo de las salidas se ha frenado igual de drásticamente: en 8 semanas solo han abandonado la ciudad cuatro grupos con un total de 70 personas.

El CETI sigue saturado pese a que recibe a menos migrantes que nunca