RECALIFICACIÓN

Gobierno y dueños de la Manzana pactan aumentar el uso comercial a cambio de espacio para la Ciudad

Gobierno y dueños de la Manzana pactan aumentar el uso comercial a cambio de espacio para la Ciudad
Edificio aún en desuso de la Manzana de Revellín
Edificio aún en desuso de la Manzana de Revellín  

El Consejo de Gobierno ha dado luz verde al acuerdo entre la Consejería de Fomento y las empresas propietarias de parte del complejo cultural de la Manzana del Revellín – Banco Mare Nostrum  e ISOLUX Corsán- para ampliar del 10 por ciento de uso comercial del espacio –fijado por una sentencia judicial- hasta un 30 por ciento.

Para evitar que las empresas propietarias salgan beneficiadas con la operación, ha explicado el portavoz del Gobierno, Jacob Hachuel, el acuerdo incluye la compensación por parte de los propietarios de la cesión de la parte equivalente en metros cuadrados para uso de la Ciudad Autónoma. Una superficie que aún deberán cuantificar los técnicos municipales teniendo en cuenta el valor económico de la ampliación del uso comercial, que hasta ahora se exigía que fuese de carácter sociocultural.

Un trueque de uso comercial por cesión de metros cuadrados que, asegura el portavoz del Gobierno, pretende evitar que la empresa propietaria obtenga un beneficio de la recalificación de la Manzana del Revellín y la consiguiente revalorización del suelo. Para evitarlo, explica el Gobierno, la empresa cederá la parte proporcional –aún por determinar-  en espacio de las instalaciones, que la Ciudad dedicará probablemente “a oficinas”.

Un acuerdo, que deberá reflejar el nuevo Plan General de Ordenación y que estaría supeditado a la aprobación del mismo en el Pleno de la Asamblea, ha especificado Hachuel, señalando que el objetivo del Gobierno con esta operación pretende “dar vida a la plaza Nelson Mandela” con la instalación de comercios y negocios de hostelería.  Una posibilidad hasta ahora remota, ya que las exigencias urbanísticas de la Manzana del revellín obligaban a que la parte aún en desuso desde la inauguración del complejo en 2011 se dedicase a un uso cultural, incluido el comercio, lo que, alega Hachuel, dejaba muy poco margen a la iniciativa privada. “Como mucho se podía poner una tienda de violines”, ironizaba.

La operación, a falta de determinar los metros cuadrados resultantes del trueque, daría un uso al edificio de la calle Padilla, vacío y en proceso de deterioro, una vez que el resto está ya ocupado por el Teatro del revellín, las dependencias de la Consejería de Educación y Cultura, el Conservatorio y una franquicia, que ocupa el edificio del Paseo del Revellín.