TRAGSA

La nueva pista de motocross del Hacho, lista a falta del convenio de uso con la Federación

La nueva pista de motocross del Hacho, lista a falta del convenio de uso con la Federación
Imagen de la parcela acondicionada para deportes de motor.
Imagen de la parcela acondicionada para deportes de motor.  

Los aficionados al motocross están a punto de disponer de un espacio en el que practicar su deporte favorito. El Gobierno ha dado por terminadas “a falta de meros trámites administrativos” las obras encargadas a Tragsa para adecuar una parcela ubicada junto a los cementerios de Santa Catalina en el marco del Plan que se aprobó en 2014 para la mejora de las Infraestructuras, los Equipamientos y los Servicios en las Barriadas durante el periodo comprendido entre 2015 y 2019.

El presupuesto de los trabajos encomendados a la empresa pública se situó en 92.974,7 euros y su plazo de ejecución era de tres meses.

Según la Administración, actualmente todas las actividades de motor que se organizaban en Ceuta "se han visto eliminadas del calendario de eventos local por motivos principalmente medioambientales". A pesar de ello, "el parque de pilotos de las disciplinas de motocross y endurocross que hay en la ciudad ha aumentado considerablemente y tal es el nivel que muchos de ellos que asisten a campeonatos de gran relevancia como los campeonatos de España y Andalucía de Endurocross y motocross, además del campeonato nacional de Marruecos de motocros, los seis días de Enduro, y un largo etcétera".

El Ejecutivo de Vivas ahora está ultimando un convenio con la Federación de Motocross para ordenar la gestión de la pista acondicionada junto al sendero que circunvala el Hacho en el tramo que va desde la EDAR hasta la cerca de la Planta de Transferencia de Residuos.

El plan de uso o explotación deberá incluir un calendario que “evite las fechas o días semanales de mayor afluencia de ciudadanos a la zona” y que concrete horarios, intensidad (número de practicantes simultáneamente...), niveles máximos de ruido admisibles, normas de utilización de las instalaciones y un “manual de buenas prácticas ambientales”.

Durante el desarrollo de la actividad se realizarán “evaluaciones acústicas” para “comprobar el grado de incidencia sobre los usos recreativos, de esparcimiento y funerario-religiosos coincidentes en la zona”.