CONTROL

La Policía Local ha hecho 198 traslados de jóvenes de la calle a 'La Esperanza' durante el último mes

La Policía Local ha hecho 198 traslados de jóvenes de la calle a 'La Esperanza' durante el último mes
Varios menores, en la zona portuaria.
Varios menores, en la zona portuaria.  

La Policía Local ha realizado durante el último mes, desde principios de diciembre hasta este lunes, un total de 198 traslados de jóvenes localizados en las calles de la ciudad, fundamentalmente en la zona portuaria, al Centro de Realojo Temporal de 'La Esperanza' en el marco del refuerzo de la política de control y asistencia del Gobierno de Vivas que persigue no haya "ni un menor" en la vía pública.

Actualmente la Ciudad Autónoma tutela a unos 340 menores extranjeros no acompañados (MENA) en Hadu, en total a 400 en todos sus centros, y ha incrementado el trabajo no estrictamente policial de los agentes de la Local para, igualmente dentro de sus competencias de naturaleza social, incidir en evitar la presencia de niños y adolescentes solos en la vía pública vulnerables.

No todos los jóvenes trasladados que no eran "indubitadamente" menores de 18 años se han revelado como tales en 'La Esperanza' y las pruebas efectuadas a algunos les han identificado como adultos, según fuentes gubernamentales.

La permeabilidad de la frontera complica extraordinariamente la gestión del fenómeno migratorio de menores hacia y a través de Ceuta pero en el Ejecutivo local están convencidos de que “la mayoría” de los que llegan a la ciudad no forman parte del colectivo de jóvenes desamparados que aspira a ver cubiertas sus necesidades básicas sino que busca emprender un proyecto de vida más allá del Estrecho cuya primera escala es acceder irregularmente en el Puerto a algún barco en el que llegar a Algeciras.

Para desactivar ese incentivo de llegada a Ceuta es preciso, como defienden algunos miembros del Gobierno de Vivas desde hace tiempo, que los menores sientan el control y la tutela de la Administración de una forma mucho más evidente y evitar, además, que se generen estancias de largo tiempo en las escolleras y otras zonas de la ciudad con los MENA expuestos a todo tipo de explotación, por un lado, o alimentando una sensación de inseguridad ciudadana.