UNIVERSIDAD DE MÁLAGA

El proyecto de prevención de la delincuencia de MENA de la calle ya ha sacado del Puerto a casi 30 niños

El proyecto de prevención de la delincuencia de MENA de la calle ya ha sacado del Puerto a casi 30 niños
Imagen de recurso.
Imagen de recurso.  

¿Qué destino tienen los hijos de los nadies? Escribió Eduardo Galeno que "a muchos, que son cada vez más muchos, el hambre los empuja al robo, a la mendicidad y a la prostitución; y la sociedad de consumo los insulta ofreciendo lo que niega". Son cada vez más muchos pero, en poco más de medio año, un pequeño equipo ha sacado de las escolleras y las calles a treinta niños con 80.000 euros anuales, menos de la mitad de lo que la Ciudad se gastará el año que viene en su convenio con el Colegio de Aduanas (?), 200.000 euros y poco más de lo que cuesta el alquiler de las carpas de la Feria (64.894 euros).

La Consejería de Sanidad contactó hace alrededor de un año con el Instituto Andaluz Interuniversitario de Criminología de la Universidad de Málaga (UMA) para pedir apoyo especializado frente al crecimiento del fenómeno migratorio de Menores Extranjeros No Acompañados (MENA) y Elisa García-España, profesora de Derecho Penal y Criminología y directora del Observatorio Criminológico del Sistema Penal ante la Inmigración (OCSPI), se vio ante un reto ciclópeo.

“Advertí a los responsables de la Consejería de Sanidad que consideraba que si fuésemos capaces de sacar a un solo menor de la calle ya sería un éxito”, reconoció esta semana, unos seis meses después de empezar a trabajar sobre el terreno, en el Seminario internacional de cooperación policial y social en materia de Menores Extranjeros No Acompañados (MENA) celebrado en la Biblioteca Pública.

Si tenía razón el escritor uruguyo y "cada niño contiene una posible corriente de El Niño, y es preciso prevenir la devastación que puede provocar", multiplicar por treinta un éxito solo puede ser considerado un éxito mayúsculo por mucho que ladren.

Según el balance expuesto por García-España en ese foro, desde mayo hasta aquí el equipo que desarrolla el académicamente denominado PREMECE (Prevención de la Delincuencia de Menores Extranjeros solos en las calles de Ceuta) ha conseguido que vuelvan con sus familias en Marruecos o que acepten ser acogidos en los recursos de la Administración casi tres decenas de jóvenes. La consejera Adela Nieto prevé darle continuidad al trabajo en 2019 y salvo sorpresa propondrá el próximo lunes al Consejo de Gobierno prorrogar el convenio.

Los responsables de la implementación de esta iniciativa, que tiene su base teórica en los conocimientos criminológicos sobre menores e inmigración tendentes a prevenir su  delincuencia y fomentar el respeto y desarrollo de sus derechos humanos, asumen que trabajan con números que fluctúan “con facilidad” porque un joven que hoy está en la calle “mañana puede aceptar entrar en ‘La Esperanza’ y dentro de tres días irse de nuevo” pero con 29 ya se ha obtenido una extracción “estable”.

También con grandes oscilaciones, el personal del PREMECE está en contacto “a diario” con entre 30 y 40 niños y adolescentes que viven en las calles, básicamente en la zona portuaria, aunque sobran dedos en las manos para contar a los que se han asentado durante muchos meses en esa casuística, ya que la movilidad de estos menores (en su práctica totalidad varones si se habla de residentes en la calle) también es muy acusada.

"Que el delito no se llegue a cometer"

El PREMECE parte de la necesidad de abordar la prevención de la delincuencia desde una perspectiva: que el delito no se llegue a cometer y, si ya se ha cometido, que no se vuelva a repetir”. Para conseguirlo se trabajan “diferentes campos de abordaje como la política criminal, la prevención situacional y comunitaria, la intervención policial y la temprana”.

Algunos casos presentados por los expertos suecos en la Biblioteca, como el trabajo estrecho cotidiano entre policías y Servicios Sociales o la posibilidad que concede la legislación de ese país para sacar de la calle obligados a los menores con problemas graves de adicciones fueron vistos desde Ceuta, al menos de entrada, como modelos a imitar o sobre los que reflexionar.

Al Área de Menores también le gustaría retocar sus medios y diferenciar una estructura de ‘primera acogida’ de otra ‘residencial’ para facilitar el trabajo con los niños más separados de la calle pero ni se dispone de otro Centro ni el Ministerio de Defensa o la Iglesia han aceptado prestar nada.