EVALUACIÓN AMBIENTAL

La reforestación del Monte de la Tortuga, condicionada a una prospección arqueológica de superficie

La reforestación del Monte de la Tortuga, condicionada a una prospección arqueológica de superficie
Imagen de archivo.
Imagen de archivo.  

La Consejería de Medio Ambiente ha dado por buena una evaluación de impacto ambiental simplificada del proyecto de restauración forestal de la superficie afectada por incendio registrado en el monte de la Tortuga en 2015. Antes de su ejecución será necesario, eso sí, realizar una prospección arqueológica de superficie en la zona "a fin de determinar la posible presencia de vestigios arqueológicos que pudieran ser afectados", ya que de acuerdo con la Carta Arqueológica Terrestre de Ceuta en el área afectada "se sitúan diversos yacimientos, estructuras y hallazgos de distinta cronología".

El comandante general de Ceuta anunció a principios de mes que Tragsa empezaría "en febrero" a repoblar la zona a través de una encomienda del Ministerio de Defensa, que durante los últimos tres años y medio ha mantenido una pelea judicial con la Ciudad a cuenta de si La Legión fue o no la responsable de causar las llamas en un ejercicio de tiro y de la asunción de la multa impuesta, superior a un millón de euros.

En la ejecución propiamente dicha del proyecto el desbroce tendrá que ser "selectivo" y "especificando qué vegetación selecciona y cuál, no afectando a matorrales nobles, así como a especies endémicas y/o amenazadas de extinción que constituyan o sean características de los HIC, como la insectívora (Dosophyllum lusitanicum)".

También se deberá "evitar la afección a los taxones de interés comunitario" y ejecutar los trabajos con "personal especializado con capacidad para contemplar y distinguir las consideraciones anteriores", así como garantizar que se haga un seguimiento por los servicios técnicos de la Consejería de Medio Ambiente y/o OBIMASA".

En el momento del suceso la superficie estaba ocupada principalmente por eucalipto y pino como especies arbóreas principales, con alcornoques dispersos mezclados entre  ellos, y el resto por matorral. Todo el terreno afectado se encuentra dentro de la zona LIC-ZEPA de Calamocarro y Benzú.

El incendio "afectó seriamente a toda la vegetación que cubría sus laderas" y "consumió prácticamente la totalidad de los estratos inferiores: herbáceo y subarbustivo; dejando el suelo prácticamente desnudo". En cuanto a los estratos arbustivo y arbolado, el fuego también consumió casi todo, aunque dejando enteros la mayor parte de los troncos y ramas gruesas".

El proyecto elegido propone la retirada de toda la materia gruesa muerta "en la medida de lo posible" además de favorecer directamente la recuperación de la cubierta vegetal "mediante plantaciones con especies propias de la zona donde la regeneración natural del arbolado está presentando problemas".