“No son farolas, son la seña de identidad de los ceutíes”

Ángel Moreno, arquitecto

El arquitecto del proyecto de reforma de la Gran Vía, Ángel Moreno, ha presentado al público su idea para la renovación de la imagen del corazón de la ciudad, como remate de la transformación urbanística de la “Era Vivas”. Un proyecto en el que reivindica el desaparecido convento de los Trinitarios, expande la plaza de África y regala a los ceutíes su nueva “seña de identidad”: las farolas y  sus dragones.

“No sé por qué sigo llamándolas farolas”, se reprendía a sí mismo el arquitecto responsable de la nueva imagen del centro de Ceuta, Ángel Moreno, corrigiéndose:  “No son farolas, son la seña de identidad de los ceutíes”. Esas farolas “que tanto han dado que hablar”, valoradas en cerca de 60.000 euros,  están pensadas no como luminarias, insistió Moreno, sino como “elementos artísticos” hechos para perdurar en la retina del turista que por primera vez conoce Ceuta.

Unas farolas que son más que farolas. Farolas artísticas que han de servir de imagen de la ciudad a imagen y semejanza del oso y el madroño en Madrid, las inconfundibles cabinas telefónicas rojas de Gran Bretaña o el mosaico de azulejos rotos de Gaudí en Barcelona, puso como ejemplo el arquitecto, poniendo el listón muy alto a unas farolas diseñadas por él mismo como hilo conductor de su proyecto y cuyos diseños se repetirán en los accesos a los aparcamientos o los bancos.

El escudo, los portugueses y los dragones

Tres son los elementos que componen el diseño de estas farolas-seña de identidad y elemento central del proyecto, y diseñadas por Moreno: el escudo de Ceuta –“es de cajón”, apuntaba- ; aparece también una esfera armilar, en alusión a la que aparece en el escudo portugués, que a su vez rinde homenaje a los navegantes lusos, “los que hicieron posible la Ceuta actual”, precisó Moreno. Y por último, como tercer y más importante elemento del diseño, y el más visible: unos pequeños dragones.  Al contrario de lo que puede suponerse nada tienen que ver con la Casa de los Dragones sino con unos mucho más pequeños y discretos, que pasan desapercibidos sosteniendo unas pequeñas luminarias sobre la puerta noble del Ayuntamiento.

Quien sabe si las farolas logran algún día su aspiración de ser seña de identidad de sus nuevos convecinos,los ceutíes, de momento al menos han dado un merecido protagonismo a estos humildes dragones olvidados por los ceutíes.

Un Jardín vertical para tapar un solar

Otro de los elementos que había llamado la atención en el proyecto de reforma de la Gran Vía, hasta ahora conocido solo por rumores o explicaciones vagas, era un jardín vertical en la zona más cercana a la plaza de la Constitución. Un jardín que no ocupará la actual plaza sino que la cerrará por completo absorbiéndola, escondiéndola y devolviendo la estructura original de la avenida, a la que le faltaba un edificio como a quien le falta un diente, en la entrada de su arteria principal. 

La razón de este cerramiento, explica el arquitecto, es que se trata de un solar destinado a viviendas, eternamente pendiente de ser ocupado desde que se embarghara en los años 70. La solución del arquitecto para recuperar las líneas de edificación de la Gran Vía ha sido  a modo de cerramiento vistoso “hasta que se haga el edificio”.

Buganvillas, agua y sombra

El proyecto, explicó el arquitecto, trata de servir de “transición” entre la Ceuta más clásica de edificios nobles como el Palacio Autonómico o la Comandancia y el santuario de Nuestra Señora de África, y la parte más “modernista”, de la plaza de la Constitución. Aunque poco rastro o ninguno hay ni ha habido de arquitectura modernista en Ceuta.

Seis de las diez fuentes previstas estarán en la Gran Vía, las otras cuatro en las cuatro esquinas de la plaza de África. Buganvillas, agua y sombra, “para quitar dureza a este espacio”, explicaba Ángel Moreno. Una vegetación que acompañará la línea que marcan las palmeras de Gran Vía. Todo el mobiliario urbano, además, se irá “modernizando” a medida que se acerca a la plaza Constitución, y desaparecerá el ‘escenario’ que oculta el centro de transformación de la Empresa de Alumbrado, que se ha sometido a una remodelación para disimularlo al nivel del resto de la avenida.

La parada de taxis, que tendrá un carril propio, dispondrá también de una marquesina para los usuarios que esperan su turno.

Plaza de África en expansión

La plaza de África volverá a su concepción original, “expandiéndose hasta sus límites”,  llegando hasta Nuestra Señora de África y la Catedral, eliminando el cinturón de plazas de aparcamiento que la rodea y despejando la vista, acercándola a los edificios nobles que la rodean.

La calle Jáudenes también perderá todas sus plazas de aparcamiento, desincentivando el uso del coche en el centro, explicó el consejero de Fomento, Néstor García, y se sustituirán los magnolios, árboles que alcanzan una gran altura, por naranjos, paradar un “sabor tradicional” a la calle.