LIMPIEZA PÚBLICA

Trace da por hecho que cumplirá su contrato hasta 2023 y descarta la rescisión de mutuo acuerdo

Trace da por hecho que cumplirá su contrato hasta 2023 y descarta la rescisión de mutuo acuerdo
Imagen de archivo.
Imagen de archivo.  

Trace ya ha descartado una ruptura pactada de su contrato antes de que expire, en febrero de 2023. La adjudicataria del servicio público de limpieza viaria y recogida de basuras ha asumido que no será posible o que no merece la pena a estas alturas perseverar en el intento de llegar a un pacto económico satisfactorio para resolver su relación con la Administración por la vía del mutuo acuerdo, así que da por hecho que cumplirá el compromiso adquirido en 2013, año en el que empezó, en febrero, a trabajar: hacerlo durante diez años (prorrogables por otros tantos).

“Teniendo en cuenta que faltan tres ejercicios, seguramente tardaríamos más en cumplimentar todos los trámites burocráticos y en intentar llegar a un acuerdo económico que en terminar el contrato, y el Grupo Makerel siempre cumple sus compromisos, aunque sea perdiendo”, han resumido la situación fuentes de toda solvencia de la concesionaria del servicio.

Desde el Gobierno de la Ciudad las cosas no se ven tan claras todavía, al menos de puertas para afuera: “Todas las opciones siguen sobre la mesa porque los informes encargados al respecto todavía no han llegado y es lo que estamos esperando”, han apuntado desde el Ejecutivo local un año y poco después de que el Pleno, primero, acordase intentar rescindir el contrato, y de que la adjudicataria, a la semana, pidiese lo mismo formalmente y por escrito sin respuesta de la Administración.

Los técnicos de la Ciudad cuantificaron a principios de este año a la luz de los expedientes para romper con Trace abiertos en otoño de 2018, como había acordado en septiembre el Pleno y como pidió formalmente en octubre la concesionaria, en una cantidad “cercana a los 12 millones de euros” el coste al que podría dispararse para las arcas públicas un divorcio amistoso.

Aunque durante los primeros cuatro años de prestación el Gobierno no encontró reproche en el trabajo de la concesionaria, entre el verano de 2017 y el del año pasado practicó durante más de doce meses varias detracciones consecutivas por un importe de unos 4 millones.

Otros tantos habría que sumar por “el valor pendiente de amortizar de las inversiones realizadas para la ejecución del contrato” y unos cuatro más por reclamaciones ligadas al alquiler de maquinaria al principio de la prestación, subidas salariales aplicadas desde 2013, etcétera.

La Ciudad no halló mácula en el desempeño de Trace hasta el verano de 2017, cuando empezó a sumar mensualidades con detracciones durante algo más de un año. En septiembre del año pasado, en vísperas de una amenaza de huelga, la Administración aceptó cambiar a Pedro Sierra y José María Medina, anteriores responsables técnicos del contrato, por José María Cuéllar y José Manuel Sánchez Valderrama, al que se ha mantenido en esa responsabilidad después de ser nombrado gerente de Acemsa.

Trace da por hecho que cumplirá su contrato hasta 2023 y descarta la rescisión de mutuo acuerdo