HISTORIA

Cuando los bandoleros bloqueaban la frontera de Ceuta y era noticia en toda España

Cuando los bandoleros bloqueaban la frontera de Ceuta y era noticia en toda España
Los Bulaich, la saga de Bandoleros 'Los Valientes'.
Los Bulaich, la saga de Bandoleros 'Los Valientes'.  

En verano de 1904, mientras España y Francia negociaban los límites de sus posesiones en Marruecos y Argelia, la línea fronteriza que separaba a Ceuta de las kabilas era un infierno. Un grupo de bandoleros había secuestrado la frontera Ceuta y bloqueaba su comercio, asfixiando la economía de la pequeña ciudad y acosando a sus habitantes durante dos largos meses. Y no eran unos bandoleros cualquiera, eran los hermanos Bulaich, conocidos como ’Los Valientes’, descendientes de una saga de bandidos, “a medio camino entre el bandolerismo y la insurrección tribal”, explica José Antonio Alarcón, director de la Biblioteca Pública de Ceuta y del Instituto de Estudios Ceutíes, y autor de la conferencia pronunciada este miércoles en la biblioteca ceutí dentro de los actos del medio siglo de vida del IEC.

Aquel bloqueo, que inevitablemente recuerda al momento que atraviesa la ciudad un siglo después, sí que fue entonces motivo de interés nacional. No es el caso ahora. La prensa de principios de siglo en cambio se hizo eco del bloqueo reclamando una intervención que no llegaba. El Gobierno de Maura estaba en plena negociación con Francia para delimitar las zonas del norte de África sobre las que ejercerían su dominio. España se jugaba el Protectorado y no podía permitirse una intervención militar más allá de los límites de Ceuta. 

Aquel bloqueo terminó por convertir a los Bulaich en ‘celebrities’ de la época. Tres hermanos bandoleros, verdaderos dueños de la frontera. Rebeldes, insurrectos, violentos y poderosos. Y sobre todo exóticos. Una mezcla de ingredientes irresistible para los reporteros de la época, que imbuidos por el africanismo romántico y orientalista exaltaron su figura, explica José Antonio Alarcón, quien presentara esta conferencia en las V Jornadas de Bandolerismo en Andalucía celebradas en Málaga el pasado mes de octubre. 

Los Valientes eran fruto de una época convulsa, cambiante y violenta. Y brutalmente desigual, con colonos y colonizados, con sultanes y plebeyos. Una sociedad, que a finales del XIX y principios del XX estaba al borde de la insurrección, enmarca Alarcón, definiendo a los Bulaich como “rebeldes y desobedientes al sultán y al extranjero”. Casi la personificación exacta de la definición de bandido social de Eric Hobsbawm, cita Alarcón: “En la montaña y los bosques, bandas de hombres fuera del alcance de la ley y la autoridad (tradicionalmente las mujeres son raras), violentos y armados, imponen su voluntad mediante la extorsión, el robo y otros procedimientos a sus víctimas. De esta manera, al desafiar a los que tienen o reivindican el poder, la ley y el control de los recursos, el bandolerismo desafía simultáneamente al orden económico, social y político. Este es el significado histórico del bandolerismo en las sociedades con divisiones de clase y estados”.

El primer valiente

Muley Mohamed Bulaich fue el primer Valiente. Padre de los tres hermanos que saltarían a la fama a principios del silo XX: Mohamed, Ahmed (Jameido para la prensa española) y Laarbi, el primer Boulaich fue quien puso los cimientos de su pequeño feudo en Beni Msala, en las crestas que rodean a Castillejos, a solo unos kilómetros de Ceuta y en el camino hacia Tetuán. El hábitat perfecto para el bandidaje: un terreno abrupto ideal para la emboscada, en la ruta entre las principales ciudades y con salida al mar. Tierra fértil para el asalto, el robo, el chantaje y el secuestro, ya sea por tierra o por mar. Allí se hizo fuerte el primer Bulaich, con un pequeño ejército de mil hombres armados con fusiles Mauser y espigadas. 

Muley Mohamed creo “un baluarte independiente del sultán y de los extranjeros”, detalla el historiador, y siempre en perpetua guerra tribal, especialmente con los Biutz y con la tribu Haus, “usando métodos brutales”, apunta José Antonio Alarcón. Pero el primer Valiente también asentó el que sería uno de los rasgos propios de la saga de bandoleros: la volatilidad de sus alianzas. “No conocían la teoría de las coaliciones en tríadas pero la manejaban a la perfección”, bromea Alarcón. Para ejemplo sirva que el propio Bulaich combatió con los españoles y luego fue guía de combate en la Guerra de África.

Se cree que el primer Valiente murió en accidente laboral propio de bandoleros en 1889, probablemente una  escaramuza, pero tenía herederos a la altura. Los tres hermanos, con Jameido al frente, ampliaron el negocio hasta casi hacerse con el monopolio en la zona. “Había otros bandoleros en la época, como El Vinagre o El Pintado pero ellos eran los más fuertes”, contextualiza Alarcón. Los Valientes se dedicaban ala piratería, al robo y el secuestro y otros negocios más inventivos. “Acogían a los presos que se escapaban de la plaza, los esclavizaban, los explotaban y los volvían a vender en la plaza por cinco duros el preso”, explica el historiador ceutí, añadiendo que incluso llegaron a controlar bienes de los que no eran propietarios, explotando las minas de antimonio, los manantiales de la zona y tierras de cultivo. Un dato que da medida del poder que alcanzaron los Boulaich, verdaderos señores de la frontera.

Una frontera que controlaban a su antojo. De ello presumía Jameido en una entrevista a Domingo Blanco para El Imparcial, reseña José Antonio Alarcón durante su prolija conferencia. El bandolero posaba con dos pistolas al cinto, la gumía y un fusil Mauser, su favorito junto los Remington, desafiando a España. Aquel reportaje encumbró a Los Valientes a personajes de leyenda en la época. Una época compleja, cambiante violenta, impredecible y fascinante. Como Los Valientes.

Si quieren saber más sobre los bandoleros de la frontera de Ceuta, lo que es más que comprensible, pueden entrar en el perfil de Facebook de la Biblioteca Pública de Ceuta y ver completa la conferencia de José Antonio Alarcón.

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