"La escultura mantendrá vivo el recuerdo de nuestro querido doctor y amigo Abdelkrim”

"La escultura mantendrá vivo el recuerdo de nuestro querido doctor y amigo Abdelkrim”
Boceto de la escultura del doctor Abdelkrim.
Boceto de la escultura del doctor Abdelkrim.  


- El artista Antonio Romero ha dedicado cinco meses y medio a la elaboración de la obra de 2,5 metros del médico fallecido

- Los dragones de la Plaza de los Reyes, el busto de Toni de la Cruz y el monumento del tercer centenario de Artillería son algunas de las obras del escultor

- Incluye galería de fotos


Toda entrega y sacrificio merece una digna y reconocida recompensa aunque para muchos solamente llega tras la muerte. No todos están de acuerdo en que deba ser así y es un enorme regalo para aquellos que tienen la suerte de presenciar su propio homenaje. No obstante, en ocasiones sirve para gratificar los actos de una persona y conmemorar lo que para muchos ha significado tanto. Qué mejor forma para ello que hacer una escultura en representación de la esencia de esa persona para dejar una sonrisa agridulce para todos los transeúntes en los que quedará marcado su recuerdo, en los ceutíes del presente y en las futuras generaciones.

Antonio Romero Vallejo es un artista muy consolidado en su ciudad, Ceuta, para la que ha realizado grandes obras que homenajean a diferentes aspectos memorables para los caballas y a personas que se han implicado en hacer de esta tierra un lugar mejor. El último gesto hacia la memoria de estas personas es la escultura del doctor fallecido Abdelkrim Sebti Maimon, inaugurada el jueves pasado ante el Hospital Universitario.

“Estoy seguro de que esta escultura mantendrá vivo en el recuerdo de todos los ceutíes a nuestro querido doctor y amigo Abdelkrim”, manifiesta Romero. El proyecto, cuya elaboración se prolongó durante cinco meses y medio, surgió a idea de la Fundación Ceuta Crisol de Culturas 2015, para lo que se pusieron en contacto con él y con otro prestigioso escultor de la ciudad.

“Quiero agradecer la colaboración del pueblo de Ceuta, ya que sin ellos no habría sido posible el proyecto”, asegura, ya que se abrió una cuenta en Caja Madrid para que los ceutíes contribuyeran a su realización mediante donaciones.

La escultura de dos metros y medio se moldeó en un primer lugar en barro para posteriormente hacer la fundición a la “cera prendida” en bronce. Una obra que demuestra una vez más las dotes artísticas de quien comenzó su trayectoria profesional con el busto del famoso periodista Toni de la Cruz en 2004. Esta está situada frente al Hotel La Muralla y él mismo propuso su realización dos años antes de que el conmemorado falleciera. La vocación la sintió “desde niño”. En 1997 realizó una maqueta del edificio de la Autoridad Portuaria que está ahora en el museo del Puerto. En 2001 presentó también un par de maquetas a un concurso en Madrid. “Apuntaba maneras”, recuerda.

“Una vez que lo terminé se me ocurrió la feliz idea de proponer a la ciudad hacer lo de los dragones”, apunta Romero refiriéndose a lo acontecido tras el busto del periodista. Sus figuras, inauguradas el 10 de noviembre de 2006, le devolvieron vida al edificio, uno de los emblemáticos de la ciudad. Desde entonces ha sido “un no parar” para el escultor. Un año después le encargaron el busto del rey Juan Carlos con motivo de su visita a la ciudad, “todo un detalle” que recuerda con satisfacción. También destaca el encargo en homenaje al tercer centenario del monumento de Artillería colocado frente al Caballa, realizado en 2010.

La escultura de Abdelkrim, con una sola foto

“Durante todos estos años he realizado numerosas piezas en pequeño formato como la Virgen de África, el Foso, la del bombero, el monumento de Artillería también en pequeño formato, etcétera”. En 2008 propuso la idea de hacer una escultura a Juan Bravo que aún no está terminada debido a los diferentes proyectos que le han ido surgiendo en estos últimos años. “La idea inicial es colocarla en los alrededores de la entrada principal de la Estación Marítima”, augura. Esta iniciativa suya alude a su afición a la pesca submarina y a todos los restos arqueológicos que con ella pudo localizar. Se trata de un proyecto cuya puesta en escena se ha adelantado parcialmente en su exposición del pasado año en el Museo del Revellín, en la que pudo mostrar con orgullo sus mejoras obras de una manera “de lo más gratificante”.

En definitiva, una experiencia laboral y artística muy concurrida, repleta de entrega y perseverancia y en una caprichosa evolución ascendente, en la que Romero señala que la mayor dificultad con la que se ha encontrado ha sido la de retratar adecuadamente la figura de quien quería transmitir. Ello es debido fundamentalmente a que “no suele haber fotos de la persona que estén en condiciones”. Ha sido lo que ha ocurrido con la escultura de Abdelkrim, de quien no dispuso de un reportaje fotográfico, “que es lo idóneo”, y que sí tuvo para el busto de De la Cruz.

“En este caso he trabajado con una sola foto”, un pequeño detalle que sin duda le entrañó algún trabajo extra pero al que, no por ello, disfrutó menos. El ceutí añora su recuerdo, ya que le llegó a conocer personalmente en una ocasión de la que no gusta demasiado recordar y por la que, tanto él como sus familiares, siempre agradecerán su intervención, pues era un hombre que se preocupaba sin medidas de cualquier enfermo. “Era un hombre entregado a su profesión, a hacer el bien a los demás. Si le pudiera decir algo sería ‘lamento no haberte conocido más, doctor”, añade el escultor.