Josefa Parra: “No me gustan los poetas tristes que le cantan a la luna”


Josefa Parra: “No me gustan los poetas tristes que le cantan a la luna”

- La poeta jerezana desgrana las claves de su obra en las III Jornadas Literarias del Instituto de Estudios Ceutíes

- “Olvido los poemas que escribió para volver a andar por ellos”, confiesa

La jerezana Josefa Parra se define como una poeta “gozosa”, que ríe, canta, baila, bebe y llora “como una persona normal” cuya obra huye de los “poetas tristes que le cantan a la luna” y hoy feliz además por poder leer sus poemas en Ceuta, una ciudad a la que le unen lazos familiares y en la que este lunes, además, ha sido la protagonista de las III Jornadas Literarias del Instituto de Estudios Ceutíes .

Parra ha querido aprovechar la oportunidad de leer su obra en Ceutas para abordar sus poemas “desde la lejanía” haciendo realidad uno de sus versos: “Olvido los poemas que escribió para volver a andar por ellos”. Un ejercicio de autoanálisis que le permite descifrar las claves de su trabajo, que ella misma divide en tres imágenes poéticas que la acompañan a lo largo de su trayectoria: las habitaciones de hotel, las islas y las ciudades, reales o soñadas.

El poema que echó a volar Una obra en la que destaca un poema con vida propia, un descarte que un día decidió tomar su propio rumbo: “Cosas que nunca tendremos”. Apenas dos estrofas de aliteraciones que decidió sacar de un libro a última hora por ser demasiado íntimo, demasiado personal para poder emocionar. Pero quiso la casualidad que el archivo de PDF original terminara en una web argentina de poesía que lo publicó. Desde entonces se ha compartido miles de veces, haciéndose viral, convirtiéndose en canción, en pintura, demostrando, recuerda Josefa Parra, que “los poemas tienen vida propia y no son de uno”.

Un juego de espejos que lleva a la autora en un permanente viaje interior, confiesa, “encapsulando memorias y sensaciones como en una gota de ámbar”. Un viaje en el que la poeta deambula por habitaciones solitarias pintadas por Hopper, islas desiertas de dos personas y ciudades en las que perderse y encontrarte.

En definitiva, una poeta “gozosa”, de línea clara como sus poemas, sencilla y cercana, tanto que prefiere alejarse de sus poemas para entenderlos. Una poeta que sonríe, que “celebra la vida” y que cree firmemente que todo tiene “una segunda vida que abrazar”.