SETE SOIS SETE LUAS

Marco Abbondanza: “La política cultural necesita tiempo”

Marco Abbondanza: “La política cultural necesita tiempo”
Marco Abbondanza
Marco Abbondanza  

Marco Abbondanza lleva casi tres décadas vinculado al Festival Sete Sois Sete Luas, un festival diferente, que no busca multitudes ni grandes urbes, sino crear una red humana de artistas y promotores culturales que ya se extiende por treinta ciudades del mundo mediterráneo y lusófono. Ha sido artífice y testigo directo del crecimiento, pausado pero firme, de un proyecto que hace diez años incorporó a Ceuta a su red cultural, pensada para el fomento del diálogo entre culturas y creadores.

“Tiene un valor simbólico fuerte, demostramos que los puntos en común son más fuertes que las diferencias”, explica Abbondanza, en un viaje por carretera entre Ponte de Sor y Pombal, en el Alto Alentejo (Portugal) para seguir los primeros pasos de la Orkestra popular 7Luas en una gira a la que el Festival SSSL invitó a Ceuta al Día. “Se trata sobre todo de dignificar al músico, al artista como creador”, desarrolla Abbondanza en su esperanto mediterráneo, como él mismo lo llama, acostumbrado a vivir a caballo entre Italia, Portugal y España.  “La música está muy mercantilizada y e músico se tiene que adaptar a un montón de cosas, aquí intentamos con estos encuentros que pueda salir de los músicos lo mejor de los como creadores y se despierta una energía especial entre ellos, muy buena, no se conocen, nosotros buscamos músicos que no hayan trabajado juntos”.

Y nunca falla.  “Siempre es así, raramente hemos tenido problemas personales, el que tiene un ego fuerte lo deja aparte”, recuerda. El mejor ejemplo es la Orkestra Popular 7Luas, formada por músicos de España, Portugal, Brasil, Guinea Bissau e Italia que, tras una semana de ensayos juntos salen de gira por 23 ciudades asociadas al Festival, que ha creado un mercado propio capaz de retroalimentarse. SSSL produce, distribuye y programa. “Alimentamos nuestra propia programación, aporta autonomía”, resume Abbonndanza.

Lisboa, Pombal, Ceuta, Essaouira, Roma, Túnez, Toscana… Los músicos de 7Luas, entre ellos el ceutí Javier Blanes, girarán por el Mediterráneo en una experiencia única en la que, subrtaya el director del SSSL, ganan todos, el festival, la ciudad que lo acoge y, sobre todo, lo spropios artistas: “Es algo importante e interesante para los músicos porque se pueden abrir a otros proyectos, es casi un mini mercado para que puedan abrirse nuevos horizontes”. Un programa de movilidad de artistas y operadores culturales (y periodistas) que el Festival ha puesto en marcha con el apoyo del programa comunitario Europa Creativa.

“Ceuta nos ha aportado un ejemplo de cómo se desarrolla un sistema de convivencia”, valora Marco Abbondanza, “desde una situación a priori complicada se ha desarrollado un sistema de tolerancia”. Un sistema que no solo beneficia a Ceuta, observa el directo del SSSL: “Aunque el lado marroquí no lo reconozca, con todos los marroquíes que entran y salen en la ciudad por el comercio, se da un beneficio que deberían valorar”.

Ceuta les sorprendió a priori, recuerda Abbondanza, al encontrarse un gobierno conservador pero muy abierto a la idea de diversidad y convivencia y, después ha estado además muy bien representada. “Con artistas de gran calidad que han sido grandes embajadores de Ceuta y de nuestra experiencia”, agradece recordando la aportación de Hamadi Ananou, Pedro Orozco, David León, Pepe Gutiérrez o ahora Javi Blanes. “Además, es interesante mostrar la importancia del artista y del viaje del artista como un concepto que es enriquecedor para todas las partes”.

Movilidad de artistas y de culturas

El festival, que desde hace diez años también se presenta en Ceuta, promueve la movilidad de artistas y el diálogo entre culturas. “La diversidad es riqueza, cuando presentamos algo que lleva diversidad al público le gusta, es algo que no conoce, así nos ha pasado con el fado en Italia o en España, la gente se queda boquiabierta con la música de Cabo Verde. Cuando conoces la diversidad te atrapa su belleza”. La estructura del festival, los constantes viajes, ayuda mucho a ese diálogo entre artistas, periodistas y políticos, “todo como una gran charla”, explica el director del SSSL. “Y mi trabajo es escuchar”, resume Abbondanza. Escuchando, el festival descubrió a Dulce Pontes, a Cesárea Évora.

Ejemplo de paciencia

El Festival está especialmente unido a una pequeña ciudad del Alto Alentejo, Ponte de Sor, que resume muy bien el espíritu laborioso y ambicioso del SSSL. Allí, un alcalde “visionario”, João Taveira Pinto, apostó en los años 90 por un aeródromo y una escuela de aeronáutica en un pequeño pueblo del interior de Portugal, aislado de Europa y sin apenas desarrollo industrial. Una locura, pensaban los vecinos, no sin razón. “Parecía construir una catedral en el desierto”, recuerda Abbondanza, “pero tenía razón”. Hoy, con más de 200 pilotos de todo el mundo, industria auxiliar aeronáutica y de drones, Ponte de Sor es un pueblo próspero. Un dinero que decidió invertir en Cultura. Hoy, además de unos equipamientos deportivos y educativos de calidad, Ponte de Sor restauró la vieja fábrica de arroz para convertirla en un centro cultural con residencia para artistas invitados que dejan su huella en la ciudad.

Un alcalde que entendió, además, que la política cultural requiere tiempo y paciencia. No esperen éxitos inmediatos. “La mayoría no tiene paciencia y traen a la cantante de éxito”, reprocha Abbondanza. “La política cultural necesita tiempo”. Así lo hizo con el Festival y así lo han hecho con el arte contemporáneo en lugares poco acostumbrados. “Se han ido creando las condiciones, ahí está el centro cultural, se trata de educar en cultura y no solo en los colegios, se trata de crear un hábito, que haya una regularidad. Se hizo un trabajo en las escuelas, implicando a las familias, con exposiciones, con talleres, pero hace falta un poco de tiempo si quieres que funcione el proyecto”.