TEATRO

“El Pintor de Batallas es Apocalypse Now en teatro”

“El Pintor de Batallas es Apocalypse Now en teatro”
Jordi Rebellón, Alberto Álamo y Alberto Jiménez.
Jordi Rebellón, Alberto Álamo y Alberto Jiménez.  

Jordi Rebellón y Alberto Jiménez llevan miles de hora de escenarios y rodajes a sus espaldas pero hoy están nerviosos. Muy nerviosos, confiesan. Esta noche, tras cuatro meses de parón veraniego, ‘El Pintor de Batallas’ retoma la gira y sube de nuevo a escena en el Teatro del Revellín de Ceuta, a punto de colgar el cartel de no hay billetes.

Una adaptación de la obra de Arturo Pérez Reverte que viene llenando aforos y recogiendo premios, desde el MAX hasta el Rojas Zorrilla al mejor texto literario que recogen este sábado,

‘El pintor de batallas’ es la obra más autobiográfica de Pérez reverte, pero también un “thriller metafísico”, una obra “compleja, filosófica y de gran calado”, advierte su director y autor de la adaptación de la novela, Alberto Álamo. “Es Apocalypse Now en teatro, el corazón de las tinieblas”, apunta Alberto Jiménez, que confiesa que en este montaje, que aborda una historia dolorosa sin concesiones, apenas salen a tomar copas por ahí, la representación exige un gran esfuerzo emocional y no les queda el cuerpo para juerga.

El texto, que tiene todas las bendiciones de Pérez Reverte, cuenta el encuentro entre un fotógrafo de guerra -un tipo hastiado, inteligente pero con el corazón acorazado, un retrato del hombre contemporáneo, explica Álamo - y una de las víctimas de la guerra. Que viene a romper esa coraza.

Un texto teatral armado “como un combate de boxeo”, con sus KO y sus doce asaltos, describe el autor, Alberto Álamo. “Soy un mal lector, confiesa Jordi Rebellón, que dice necesitar varias lecturas para enamorarse de un personaje, “pero con este texto dije que sí a la primera”. “Decir no a un texto como este sería de tontos”.

Jordi Rebellón, Alberto Álamo y Alberto JiménezLa bendición de Pérez Reverte

Una obra de teatro  que nacía con una presión extra: adaptar un texto de Arturo Pérez reverte, un tipo sin pelos en la lengua pero, contra pronóstico, Pérez Reverte les dio “patente de corso, por utilizar una de sus expresiones”, recuerda Álamo que, pese a que el contrato especificaba que no podían saltarse ni una coma del texto original, contó con el respaldo para hacer hasta 40 modificaciones, “¡incluido el final!”, se sorprende el propio Álamo.

“No quiso venir  a los ensayos”, recuerda Jiménez, pero todos recuerdan perfectamente el día en que Pérez Reverte apareció en una de las representaciones. “Estábamos acojonados”, confiesa Rebellón. Y no es para menos, cualquier declaración de Reverte se convierte en viral al instante, es un personaje mediático con mucha influencia, apuntaba Álamo. Y no sería la primera vez que destroza una adaptación cinematográfica de su obra. Pero no fue así. Todo lo contrario. Pérez Reverte se mostró emocionado, que “le había hecho recordar cosas que tenía olvidadas” y que “era la mejor adaptación de una de sus obras”. Y entre quienes le han adaptado hay nombres como el de Polansky, señala el dramaturgo. “En esta obra Reverte ha puesto todos sus demonios”, resume Jiménez.

Una obra que no habla solo de la guerra, habla de las derrotas, del dolor y de “cómo nos comportamos cómo nos debemos de comportar ante el sufrimiento de los demás”. En definitiva, no es sino un retrato del hombre contemporáneo.