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Sergio del Molino: “La literatura se escribe en pijama para alguien que lo va a leer en pijama”

Sergio del Molino: “La literatura se escribe en pijama para alguien que lo va a leer en pijama”
Sergio el Molino
Sergio el Molino  

La mitad de los que se acercaron este martes a la Biblioteca Pública de Ceuta conocen a Sergio del Molino por la desgarradora historia sobre la muerte de su hijo,  ‘La hora violeta’; la otra mitad por la mirada lúcida y necesaria sobre ‘La España Vacía’. Dos obras (imprescindibles) que lo sitúan entre las voces más interesantes de la literatura española pero que también hacen de él, y él lo sabe, un escritor “fronterizo”, difícil de catalogar. “Es novela, es ensayo, son memorias, qué coño es”, se ríe Sergio del Molino para fraseando a los críticos desconcertados ante su trabajo, que él prefiere resumir como “literatura a flor de piel”.

Sergio del Molino (Madrid, 1979) escritor y periodista, era el invitado especial en este martes de la Feria del Libro, cita a la que llega con su nuevo trabajo, ‘Lugares fuera de sitio’, un viaje “por las esquinas dobladas del maña” por las fronteras de la periferia de España. “Me interesan los  márgenes”, confiesa. Me interesan los espacios al margen, los espacios poco transitados y los personajes desubicados. Me veo proyectado en ellos”

Del Molino se encuentra cómodo en los márgenes, ya sean estilísticos o geográficos, una tendencia que explica por su sensación permanente de “desclasamiento”. El mundo cultural es elitista no solo económicamente sino sociopolíticamente, son muy raros en España, cada vez menos, los escritores que proceden de un entorno obrero. Sociológicamente somos mayoría, pero dentro de la cultura no. Y he sido consciente de ese desclasamiento desde que empecé en el periodismo”, reflexiona, recordando que también se sentía fuera de lugar “cuando era un chaval empollón y gafotas”. “Ese sentimiento de soledad que todos compartimos a poco que nos pensemos es uno de los mares de fondo de mi literatura”, concluye.

Una soledad y un vacío que marcan sus dos trabajos que más impacto han tenido. ‘La hora violeta’, un libro escrito en estado de shock por la muerte de su hijo por una leucemia muy agresiva –“te pueden pasar cosas horribles, pero no peores- y ´La España vacía’, un ensayo muy personal sobre política y demografía que ha abierto un debate e incluso ha acuñado un nuevo término. La España Vaciada. Libros que han provocado cambios, que él mismo se nuiega a admitir porque, insiste, la literatura no cambia el mundo.

“Solo tres libros en la historia de la humanidad han tenido un decisivo a la hora de transformar el mundo, son la Biblia, el Corán y el Manifiesto Comunista, pero los libros sí transforman las conciencias de que exístela novela, desde que existe la imprenta en Occidente y empezamos a leer individualmente y en voz baja, (…) desde ese momento la literatura opera sobre la conciencia individual, puede provocar grandes cambios en los lectores, pero son cambios íntimos, no son cambios sociales. Por eso siempre he defendido que la literatura es algo que escribe alguien en pijama para que lo lea alguien en pijama, el tono debe ser ese, de confidencia”, afirma, “yo siento que estoy hablando a alguien que está en su casa en pijama, en un contexto de informalidad e intimidad exactamente el mismo que yo tengo, creo que la literatura funciona así”.