Viaje a los años dorados de Ceuta

Vivas, en la apertura de Bertuchi, un pintor en la memoria

Fueron los años de la llegada del ferrocarril, de la ampliación del puerto, del nacimiento de la Legión y de los Regulares, de la Cámara de Comercio, de los casinos….

Era 1918 y la Ceuta del Protectorado en la que desembarcó un pintor granadino, Mariano Bertuchi del brazo de su mujer, Esperanza, ceutí de varias generaciones, era una ciudad que se disponía a vivir sus mejores años.

Su intención era instalarse en Ceuta, recordaba su nieto Mariano, que lleva su nombre y su memoria consigo, pero el Protectorado le ofreció un jugoso puesto de funcionario en el Instituto de Bellas Artes y la dirección de la Escuela de Artes y Oficios de Tetuán.  Así que menos de una década después, Bertuchi partía hacia Tetuán a hacer historia, a grabar en la memoria al óleo la iconografía de Marruecos y crear un estilo pictórico que sigue muy vigente.

Hoy 99 años después, Bertuchi vuelve a Ceuta y con él un centenar de óleos, cerca de 50 acuarelas, carteles, sellos, postales y sus útiles de pintor en forma de exposición.  Desde este lunes 24 de abril, la muestra ‘Bertuchi, un pintor en la memoria’ estará en el Museo de las Murallas Reales durante cuatro años tras otros tantos de trámites burocráticos para lograr la cesión en forma de alquiler, la restauración y reagrupación de las obras. Un tiempo que se le ha hecho eterno a su nieto y albacea de la obra de Bertuchi, confesaba después ante los medios, aunque nunca temió por la materiali9zación de la muestra, ante el interés que mostraron en el Gobierno de la Ciudad, especialmente en el presidente, del que partió la iniciativa, atribuyó Bertuchi nieto.

“Hoy es un día importante para Ceuta”, sentenciaba el presidente Juan Vivas, que ha encabezado a las autoridades (todas las habidas y por haber) en la apertura oficial de la muestra. Un muestra “fascinante”, afirmó, señalando que era a su vez una puerta a “una época decisiva para España y para Ceuta” y también es la expresión “entrañable” de la visión  “exótica y cargada de cariño” que una vez tuvieron los españoles de Marruecos. “Ahora hay que sacarle el provecho debido”.