YA ES VERANO

En las Terrazas del Cielo se está mejor que Dios, se puede pecar

En las Terrazas del Cielo se está mejor que Dios, se puede pecar

Atrás se van a quedar los lunes, lunísimos, las semanas de 7 días laborables, el jefe lleno de bronca, los levantes en fin de semana (¿habrá algo peor?), los días de lluvia, el aguafiestas, el portavoz del Deber y la Obligación (¡Menudo lobby, ese!), el invierno, el frío y la batamanta. Quino y Gustavo (Miró) han contratado porteros que no les dejan pasar a las Terrazas del Cielo. Allí se está mejor que Dios, porque además se puede pecar, está permitido. Todo es alegría y buen rollo. El emoticono de la gran sonrisa. Y para mostrarlo a toda Ceuta e inaugurar el verano oficiosamente, montaron su tradicional fiestón ‘Gold & White Party’. Hubo quien creyó que el helicóptero que sobrevolaba era parte del espectáculo, y quien lo dudó.

Y ¿quién iba a querer perdérselo? Pues nadie. Como cada año desde hace 5. Abrieron las Terrazas del Cielo, ya está aquí el tiempo de todo lo bueno: de la vida sabrosa, de las copas, los amigos, las noches que no se iban a liar, pero se lían, se lían, se re lían entre risas y bailes, las cenas que acaban en desayunos. Los tormentosos viernes laborables en los que la hora de la siesta no llega nunca y el tiempo es relativo.

Lo dice Quino una tarde cualquiera para resumirlo todo: “Lo que a nosotros nos hace felices es ver a la gente pasándoselo bien. Esa es nuestra filosofía”. No hay mucho más que añadir.

Las terrazas están ya abiertas todas las noches de jueves, viernes y sábados, hasta que a primeros de junio amplíen su bondadosa oferta a toda la semana. Y lo harán además con oferta necesaria, dinamizadora, con fiestas y shows en vivo los domingos para ver atardecer desde el único lugar de Ceuta en el que se puede hacer con clase y recreando la vista en una ciudad que es bonita, que ofrece mar por a babor y estribor, pero a la que le faltan lugares desde el que disfrutarlo.

El local ha cambiado algunas cosas, para bien, claro. Una pérgola que hace las veces de reservado VIP corona la terraza norte mirando al Estrecho, servirá para oficiar bodas, pero en sus noches de “hoy que salga el sol”, puede ser su refugio de alegría y evasión y victoria.

Nada más cruzar el puente tiene una barra que le ahorrará codazos. En la terraza sur hay mucho más espacio gracias a unas mesas altas y unos taburetes blancos muy confortables. Coctelería, iluminación led y lo de siempre: la mejor de las atenciones bajo la dirección del Miró para que sólo no sea feliz el que se empeñe en ser un triste, que de todo hay.

Como mandan los cánones y la tradición el local se llenó este jueves con la tradicional ‘Gold & White Party’, no falto nadie, todo el mundo relucía como recién comprado y nadie olía mal, se sucedían los anuncios de dentífricos, mientras la música resonaba y el personal se iba poniendo danzón. Para el pistoletazo de salida, saxo en directo, fuegos de artificio y bailarinas dándolo todo en el tejado. Todo impecable y divertido.

A Gustavo le sale la vena de hacer feliz:

- “¿Comiste? Si no comiste, dímelo que te pido algo que hay mucha comida, que hemos preparado mucha comida”.

Le digo que sí con la cabeza, que no se preocupe y le ratifico:

- “He visto gente rechazando gambas”. Estaban buenas y eran gratis, así que si no lo valoró bien, vuelva a leerlo poniendo voz de “yo he visto cosas que vosotros no creerías. Atacar naves en llamas más allá de Orión...”.

Y se acaba la conversación porque salen unos deliciosos minidonuts que anuncian que acaba el picoteo y comienza el fiestón. Como anuncia el verano la apertura de las Terrazas del Cielo.

Atentos a la ginebra ‘esha’ en Málaga, ‘Simbuya Purple Gin’, los que entienden de esos pecados, dicen que está rebuena y en El Cielo y el Miró la tienen. Está hecha con zanahoria violeta. Atentos a los domingos por la tarde. No pierdan detalle a la cocina que sigue mejorando. Atentos a los cuadros de las escaleras de subida, parece que los hubieran robado, pero no, son así, sólo marcos, hay cosas en las paredes de los museos de arte moderno de menos valor y el selfie está de moda, ahí tienen el marco. Y si quieren pecar: las Terrazas del Cielo ya están abiertas.