El Laredo fue un acantilado contra el que nada pudo el Ceuta

El Laredo fue un acantilado contra el que nada pudo el Ceuta
Perita y Prieto tras el primer gol del Laredo
Perita y Prieto tras el primer gol del Laredo  

- Una pifia defensiva a un suspiro del final le cuesta la derrota 1-2 con el Laredo

- A los cántabros les alcanzó posicionarse bien para casi finiquitar la eliminatoria y despertar al Murube del sueño del ascenso


El fútbol es a veces más que fútbol. En ocasiones alcanza a convertirse en una metáfora de la vida sin igual. A ejecutar una especie de justicia rara y extraña que parece injusticia. La Agrupación Deportiva Ceuta Fútbol Club dilapidó contra el Laredo en la noche caballa sus opciones de ascenso en dos matices malvados. Dilapidó sus sueños, abusó de recursos y no logró el objetivo.

Para los cántabros fue suficiente con saltar al campo bien posicionados y no dejarse abrumar por el largo viaje, ni por el ambiente de excitación de la grada ni por la tierra africana. Bien puestos en su sitio se sintieron cómodos defendiendo 75 de 90 minutos.

Más aún cuando lograron adelantarse en el marcador en el minuto 28 gracias a un penalti riguroso por una mano que encontró balón en un disparo desde fuera del área. Marcó Juanlu el penalti sin que pudiera hacer nada Pablo Antón, bien tirado.

Hasta entonces el partido iba como fue luego todo el tiempo, pero algo menos descarado. Empujaba el Ceuta con todo lo que tenía, echándole electricidad a todos los movimientos sobre el campo, con buena movilidad de los de arriba y con Prieto listo para habilitar a los compañeros ante el marcaje cerrado al que le sometieron los 90 minutos reglamentarios.

Bien combinado arriba, la defensa del Laredo fue una roca dura e impenetrable. Un acantilado contra el que nada pudieron hacer las arremetidas de los de Asián. Resistió las embestidas del mar, por más temporal que pareciera haber por momentos.

Arriba parecía impotente el Ceuta. Bien cerrado el Laredo defendiendo con los once del equipo sin reparos; sin galones; como un bloque macizo que resultó impenetrable y que lo confió todo desde el principio y hasta el final al acierto arriba en las dos, tres quizás cuatro que tuviera hoy y a la vuelta en Cantabria donde se antoja una contienda imposible de levantar.

Llegó el Ceuta, encerró a los cántabros. Los acorraló, los encajonó y los embotó como se embota el bonito del norte al baño maría. Inútil batalla. Si al Ceuta le costó abrir la lata en semejantes circunstancias con equipos menores del grupo IV; la historia que parecía la misma, se volvió más que peligrosa tras el gol que adelantó al Laredo y desvirtuó el objetivo que era sacar una renta suficiente para viajar al Cantábrico con cierta tranquilidad y fe en las opciones de seguir adelante en la pelea por el ascenso.

Pasó al revés. El Laredo aguantó. Llegó al descanso con ventaja y salió el Ceuta con más ganas. Con la grada llena como nunca, como cuando el equipo jugaba en segunda b y lo hacía con opciones de ser de Segunda A. con la afición entregada a la causa a regalar energía a los suyos.

Volvió a encajonar al Laredo. Pareció descubrir un flanco débil, los balones aéreos, ahí la defensa y el portero también parecieron inseguros y lo explotó el equipo. Los córneres parecían medio gol.

La defensa del Laredo pareció aflojarse por momentos. La tuvo Perita con la cabeza en un balón puesto desde la banda por Said, la atusó con la cabeza y la tenía que haber peinado bien para que fuera gol.

Siguió remando el Ceuta, y remando y siguió achicando balones el Laredo sin inmutarse. Así hasta que cuando quedaban 25 minutos la enganchó Perita de nuevo a pase de Said y la enganchó bien y la envió a la red.

Con el empate pareció cambiar el panorama. Siguió el Ceuta con el acelerador pisado y se veía flaquear al Laredo. Se adivinaba al menos un 2-1 que obligara a los cántabros a salir al ataque en su casa y ofrecer otra versión distinta de la mostrada hoy.

Pero el fútbol es un deporte de matices, con un extraño sentido de la justicia. Con los de Asián volcados arriba en una contra, un balón largo obligó a salir, no demasiado bien a Pablo Antón a un lateral del área a por un balón. Sandro despejó pero no con la contundencia necesaria el balón le cayó a los visitantes, la colocaron bombeada y floja al otro lado del área y Jorge falló, no le dio a la pelota fácil y tibia, la dejó pasar y le cayó a Bubu, recién entrado de refresco, sólo ante un portero que aún volvía, la cruzó bien y acabó a falta de menos de diez minutos con cualquier opción del Ceuta.

Los de Asián parecieron entregados, pero siguieron intentando el ataque y la igualada que les rebajara un punto la dificultad de la gesta. Ahora necesitan una heroicidad. El valor doble de los goles obliga al Ceuta a ganar a domicilio por 0 a 2 para pasar la eliminatoria.

Tras lo visto no hay mucha luz al final del túnel, más bien se ve la oscuridad propia de la fiesta terminada. Si fue difícil marcar uno aquí parece casi imposible que los cántabros pierdan su buen posicionamiento y el trabajo realizado en su cas y ante los suyos.

Apenas hizo nada más que los dos goles el Laredo, eso y defender bien. El Ceuta que se había caracterizado toda la temporada por contar con una de las mejores defensas de su grupo, con solvencia atrás, esperó al peor día de todo el curso para mostrar debilidad en la zaga y encajar fácil dos goles en apenas 5 llegadas que tuvo el Laredo. Descontando los minutos finales en dónde los cántabros pudieron finiquitar la eliminatoria con alguna contra cuando el equipo estaba absolutamente volcado en busca del empate.

Difícil, casi imposible, se antoja la remontada.