NINGUNA LEY NOS OBLIGA

Los comerciantes del Tarajal no pagarán seguridad “para que se hagan ricos empresarios de Marruecos”

Los comerciantes del Tarajal no pagarán seguridad “para que se hagan ricos empresarios de Marruecos”
Dos mujeres en los polígonos del Tarajal
Dos mujeres en los polígonos del Tarajal  

Al delegado del Gobierno, Nicolás Fernández Cucurull, le espera a su vuelta de vacaciones un problema que creía tener solucionado: los empresarios del Tarajal se lo han pensado mejor y han decidido que no pagarán la seguridad privada que les exige Delegación para que sigan obteniendo beneficios los propietarios de las empresas pirata que controlan el porteo.“Ninguna Ley nos obliga”, se planta el presidente de los empresarios del polígono industrial del Tarajal, Mohamed Ahmed, “nosotros no vamos apagar seguridad para hacer ricos a empresarios de Marruecos”.

Ahmed, portavoz de los polígonos de Alborán y La Chimenea, que suman 170 comerciantes, acusa a Delegación de Gobierno de favorecer a los comerciantes marroquíes que controlan el porteo y asegura que se estaría limitando deliberadamente el número de tickets que se distribuyen cada día autorizando el paso de los porteadores, un ticket que recogen a la entrada y que han de devolver a su salida por Tarajal II.

“Dicen que hay 4.000 tickets pero reparten mil y pico, a las 10 de la mañana ya no quedan”, señala, reclamando que si en apenas dos horas ya han pasado de vuelta el millar de porteadores con ticket sigan repartiéndolos hasta la hora de cierre, alas 13.00 horas. Según datos de Delegación de Gobierno, en los dos últimos días tras la reapertura de la frontera del Tarajal al paso de mercancías se han distribuido 1.135 mujeres el miércoles 16 y 1.145 hombres este jueves 17.

Ahmed Mohamed denuncia además que desde Servicios Tributarios se hace la vista gorda a porteadores que cruzan con dos bultos -por lo que asegura llegan a cobrar 180 euros- cuando solo puede pasarse con uno y de reducido tamaño, mientras, denuncia, ponen problemas a personas que pasan “con un paquete de cinco sábanas en la mano”. “Nos están hundiendo completamente, solo les falta comprar una soga y ponérnosla al cuello”, lamenta el representante de dos de los polígonos comerciales de la frontera.