El Tarajal en su laberinto

El Tarajal en su laberinto
Archivo.
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La frontera del Tarajal y el porteo como uno de los pulmones económicos de la ciudad autónoma viven meses de indefinición con el cierre del paso de mercancías y las noticias que apuntan al final del “contrabando de subsistencia”.

El caos es ese estado amorfo e indefinido que se supone anterior a la ordenación de cosmos. Un mundo de desorden y confusión  en el que parece que lo impredecible es la norma. Solo lo parece. Una ley universal que regía sobre la tierra antes de que llegaran los dioses y las fuerzas elementales y devolvieran el orden a todo el orbe.

¿A todo? No. Una franja de tierra entre dos países resiste ahora y siempre al orden y la civilización: la frontera del Tarajal, sinónimo de caos en el particular diccionario de los ceutíes. Un caos que se resiste a desaparecer, por más que todas las señales apunten a ello.

La frontera se ha convertido en la recta final de la campaña electoral en la protagonista a su pesar. La convocatoria de una protesta de jóvenes desempleados y empleados del comercio ceutí, con el apoyo indisimulado de la patronal y la confirmación “oficial” por parte del ‘walí’ de Tánger-Tetuán, Mohamed Mehdia, durante su visita a Bab Sebta, el lado marroquí de la frontera de Ceuta, afirmando  que el cierre del paso de mercancías y la suspensión del porteo obedecen a un acuerdo de España y Marruecos para poner fin al “contrabando de subsistencia” y no a las obras de mejora que realiza Marruecos  en la frontera, tal y como viene alegando Delegación desde que el pasado 9 de octubre decidiera cerrar Tarajal II hasta que se garantizara la seguridad de los porteadores tras la muerte en accidente de dos de ellos en el último mes.

Los cierres por presuntos trabajos de acondicionamiento, la paralización para evitar colapsos durante la Operación Paso del Estrecho o simplemente durante las festividades de uno u otro lado, el veto de Marruecos a determinadas mercancías o los repetidos accidentes mortales y tumultos entre los porteadores han sumado toneladas de incógnitas al futuro del Tarajal y del comercio transfronterizo, antes llamado “comercio atípico” y ahora “contrabando de subsistencia”.

El porteo, paralizado desde el 9 de octubre, debía reanudarse este pasado 28 de octubre, posteriormente se aplazó al 11. El último plazo, solicitado por Marruecos, concede una semana más de prórroga y retrasa al 18 de noviembre la reapertura de Tarajal II. Aplazamiento que en esta ocasión no obedece a obras de remodelación, como en las anteriores prórrogas, sino a la necesidad de trabajos de “organización administrativa”.

Paralizaciones, aplazamientos e informaciones contradictorias que no hacen sino apuntalar la reciente sensación de estar presenciando el final de una era, la muerte de un modelo de subsistencia que ha permitido sobrevivir a muchos marroquíes de las localidades vecinas y también ha hecho ricos a costa del trabajo de los porteadores en condiciones penosas a un puñado de empresarios a ambos lados de la frontera. Un modelo que se acaba. Lo que asusta a muchos, aunque a otros no les pille por sorpresa: “Ahora que el enfermo está casi muerto quieren buscar una solución”, ironiza Juan Luis Aróstegui, secretario general de CCOO y quien como diputado de Caballas lleva años alertando de los planes de Marruecos para acabar con el porteo y dar una vuelta de tuerca más al estrangulamiento de la ya de por si ahogada economía local.

Un incierto futuro que inquieta a unos y no tanto a otros. Para la Ciudad no hay motivo de preocupación. Hace apenas un mes, el portavoz del Gobierno local y consejero de Economía, Alberto Gaitán, quitaba hierro al asunto: “Ahora mismo las noticias que tenemos no son que vaya a desaparecer el porteo, por lo menos yo no he recibido ninguna noticia en ese sentido”, zanjaba el portavoz del Ejecutivo el pasado 18 de octubre y consejero de Economía, Alberto Gaitán, a preguntas de los periodistas ante la situación de indefinición que vive el porteo de mercancías a través de Tarajal II y los planes de Marruecos de acabar con el porteo en el paso fronterizo ente Ceuta y Marruecos. “Es aventurarnos”, advierte, “todo lo demás es jugar con una bola de cristal”.

Tampoco cree Gaitán que nos estemos asomando al final de un modelo económico. Si la crisis asoma por el horizonte no viene de Marruecos sino del escenario económico mundial: “El futuro económico de Ceuta está ligado al futuro de la economía mundial”. Así y todo, si realmente estuviéramos en una encrucijada, el Gobierno de Ceuta confía en las apuestas ‘on line’ como alternativa.

Para Juan Torres, del Centro Comercial Abierto, lo urgente es desatascar la frontera. “La inquietud la tenemos y la tendremos siempre en el comercio de Ceuta mientras el paso fronterizo no esté reglado y haya seguridad, limpieza, salubridad”, puntualiza. Torres quiere pensar que no hay una intención de bloqueo de la frontera por parte de Marruecos, “por sentido común”. “Lo suyo es que entre os países vecinos y amigos se articulen las cosas de otra manera para que se a fácil ir de un lado a otro (de la frontera)”, argumenta, aunque no parece que ese sea el escenario cotidiano en el Tarajal.

Para este empresario del comercio, pendiente de una frontera fluida que deje paso libre a los turistas marroquíes ávidos de compras, lo importante es el aquí y ahora. Ya habrá tiempo de pensar en un modelo alternativo. “El modelo económico es algo que nada tiene que ver con un paso fronterizo, con una frontera entre dos países, se trata de que la gente que quiere venir se tira cuatro y cinco horas en una cola y eso no es normal”. “Solo pedimos que se articulen medidas normales y de sentido común, después ya hablaremos del cambio de modelo económico”.