MASTER CLASS

José Carlos García, lecciones para alcanzar una estrella Michelin y sobrevivir a ella

José Carlos García, lecciones para alcanzar una estrella Michelin y sobrevivir a ella
Master Class de José Carlos García
Master Class de José Carlos García  

El chef y emprendedor malagueño José Carlos García imparte una clase magistral a empresarios y alumnos de la Escuela de Hostelería de Ceuta. Una lección de vida, esfuerzo y disciplina jalonada de éxitos y también fracasos que muestra el camino no solo para alcanzar una estrella Michelin, también para sobrevivir a ella.

El malagueño José Carlos García se hizo con su primera estrella Michelín con solo 26 años. Trabajaba en el restaurante de su padre después de haber fregado platos y haber sido camarero para después formarse en Francia, Luxemburgo y en Donosti bajo la tutela de Martín Berasategui y en Barcelona en Can Roca. Cuando su ya para entonces amigo Martín Berasategui le avisó de que le iban a dar una de las ansiadas estrellas, “mi padre en vez de felicitarme me dijo: no sabes la que te ha caído”. El negocio creció un 30 por ciento, por fin tenía capacidad de decidir cuándo, cómo y a quién daba de comer.

Pero  “era un niñato con un Ferrari”, confiesa ante el silencio de la audiencia, formada mayoritariamente por chavales y chavalas alumnos de la Escuela de Enfermería y miembros de la CECE. Un “niñato”, como dice el propio José Carlos García, al que le salió la vena de emprendedor y se lanzó a abrir su propio restaurante, perdiendo así la estrella Michelin.

Abrió “sin dinero, sin socios y con ilusión” el restaurante que lleva su nombre en el Puerto de Málaga en noviembre de 2011, en el Muelle 1. Una zona que, además, se ha revitalizado notablemente en la última década. Dos años después volvía a hacerse con la estrella. Le avalaba su trayectoria en el negocio familiar, en el Café de París de El Rincón de la Victoria y La Malagueta que su padre fundara en 1979, y del que tomó las riendas en 2001, logrando una estrella Michelin. Ahora, lidera una propuesta con concepto gastronómico de cuatro mesas para 16 comensales, para los que es necesario u equipo de 23 personas y un espacio ‘120 PAX’ para eventos. “Dos mundos, dos espacios”, resume García, que ha resumido en un solo proyecto sus dos facetas: el chef y el empresario.

¿La receta? La misma que ha visto a lo largo de su experiencia con su padre en el Rincón de la Victoria o en San Sebastián con Martín Berasategui: “Disciplina y amor por el trabajo”. Lamenta que todos aquellos años de formación hayan tenido que ser “mendigando”. Trabajando gratis para formarse con los mejores, algo que solo pudo hacer con el apoyo de su familia.