ESTADO DE ALARMA

Las dos muertes del Mercado Central

Las dos muertes del Mercado Central
El Mercado Central, este viernes.
El Mercado Central, este viernes.  

Y al tercer sábado el Mercado resucitó. Tras tres semanas de estado de alarma, el Mercado Central ha parecido revivir. Tanto que ha sido necesaria la presencia policial para asegurarse que se guardaba la distancia de seguridad. A primera hora de la mañana la plaza “parecía una feria”, comentaba un comerciante. Poco después todo volvía la normalidad y solo quedaba un puñado de personas. Había sido un espejismo. La escasez de puestos de pescadería abiertos, apenas media docena, y una hora punta de clientes inesperada concentraron a la clientela en poco espacio, dando una ilusoria sensación de normalidad. Pero la normalidad en el mercado hace ya mucho que es otra muy distinta. 

El Mercado Central permanece solitario día tras día, con apenas un tercio de puestos abiertos, con los pasillos vacíos y en penumbra en un reguero de persianas bajadas

El Mercado Central ha muerto dos veces en lo que va de año: el cierre de la frontera fue la primera estocada mortal, el confinamiento de la población por el estado de alarma ante la pandemia de coronavirus COVID19 parece el golpe definitivo. Y ello pese a que el sector de la alimentación, declarado esencial, es uno de los pocos que se mantiene con velocidad de crucero en esta crisis. Una bonanza que no ha alcanzado a los puestos de la plaza. Mientras las colas se alargan en los supermercados y en las grandes superficies, el Mercado Central permanece solitario día tras día, con apenas un tercio de puestos abiertos, con los pasillos vacíos y en penumbra en un reguero de persianas bajadas.

Al mercado central, entre semana, ya solo vienen los clientes más fieles, explica. “Y valientes”, añade con sorna una clienta de Francisco Galán, presidente de la Asociación de Concesionarios del Mercado. “Hay zonas que si vives lejos la policía no te permite y, aparte, la gente sabiendo que no hay pescado de Marruecos, no viene, el pescado era el motor y de este mercado, aquí la gente sabe diferenciar el pescado de calidad”, explica, “también hay mucho desconocimiento de que el mercado esté abierto, al principio no sé porqué, se anunció los establecimientos que estaban abiertos y no se incluyó el mercado y también, claro, que la gente va al supermercado, aparca el coche y así está menos en la calle y hace toda la compra de una vez”.

"Hay mejor fruta que en el Mercadona y Carrefour eso seguro, tenemos carnicerías, pollerías, y pescado no hay mucho, pero, oye, hay”

El presidente de la Asociación de Comerciantes del Mercado cree que, quizá ahora en tiempos de crisis, ha llegado el momento de arrimar el hombro con el pequeño comerciante local y no tanto con las grandes superficies, por cómodas que sean. Y, además, el consumidor saldría ganando: están igual de abastecidos o más que las grandes superficies, no han subido los precios y su mercancía es de mejor calidad. “Hay mejor fruta que en el Mercadona y Carrefour eso seguro, tenemos carnicerías, pollerías, y pescado no hay mucho, pero, oye, hay”. Lo que no hay es clientes.

Casi a cualquiera que preguntes por el futuro del mercado te mira con pesimismo. La culpa, eso sí, se reparte, desde Marruecos a la Ciudad, pasando por Pedro Sánchez, la delegada del Gobierno y hasta el Coletas. Lo único en lo que coinciden todos es que el mercado agoniza. “La gente se ha olvidado de nosotros”, lamenta Abdelkader. Rafael, en cambio, es optimista, él mantiene a su clientela fija y “poquito a poquito” se va recuperando el pulso. “La gente era antes más reacia, por el miedo y eso, pero ahora la gente va tomando conciencia, se está mentalizando y cada vez va viniendo más. Yo gracias a Dios vendo, vienen un poco menos pero se va tirando”. En el otro extremo, Mohamed, arquea una ceja cuando se dice que algún compañero de mercado es optimista. Él solo espera poder jubilarse el año que viene como muy tarde.  Más teniendo las dificultades que tienen desde que Marruecos bloqueó la venta de pescado. “Nos molestan mucho en Algeciras, para ellos nosotros no somos españoles, tenemos mas fronteras que los de Marruecos, vas para allá y frontera, vienes para acá y frontera y la aduana hace lo que quiere”, lamenta.

"Nos molestan mucho en Algeciras, para ellos nosotros no somos españoles, tenemos mas fronteras que los de Marruecos, vas para allá y frontera, vienes para acá y frontera y la aduana hace lo que quiere”, lamenta.

“Yo no me rindo”

Pero si algo saben en el mercado de abastos de Ceuta, más aun entre quienes llevan toda una vida vendiendo pescado, es reinventarse. Bien lo sabe José Borrego, 25 años en el mercado, pescadero por tradición familiar y que se ha visto obligado a pasarse eventualmente a la venta a domicilio —es el único del Mercado incluido en la guía de la Ciudad— aunque su único sueño es volver a la calle, a vender como siempre ha hecho.   José lleva ya tres semanas cerrado, ha volcado su esfuerzo en el servicio a domicilio de pescado congelado de calidad, no quiere saber nada del mercado. “Ahí no se puede estar, no se respetan las distancias de seguridad, prefiero trabajar desde casa”, explica. 

Aunque, así todo, José Borrego no está convencido del todo del futuro de la venta de pescado a domicilio. Lo cierto es que mantiene a la clientela, recoge pedidos durante toda la semana, ha dado de alta a dos repartidores, reparte los miércoles y sabe que la clientela valora estos esfuerzos, pero subraya: “Esta no es solución, hay que volver al trabajo diario, esto lo hacemos para poder pagar las facturas. Un autónomo siempre se busca las vueltas para seguir comiendo y yo no voy a dejar de luchar”. Pero advierte, la crisis del coronavirus, el estado de alarma son el presente, un presente que apabulla, pero recuerda que el verdadero reto para el Mercado de Ceuta sigue siendo la frontera. “Cuando todo esto pase, que pasará, tendremos que volver a hablar de la frontera”, recuerda. Y ese será el momento en el que los políticos deben dar la cara: “Que no nos den la espalda”.

“Cuando todo esto pase, que pasará, tendremos que volver a hablar de la frontera”, recuerda. Y ese será el momento en el que los políticos deben dar la cara: “Que no nos den la espalda”. 

Borrego pide que se articule una fórmula para poder seguir vendiendo pescado de Marruecos, el pescado de calidad que ha diferenciado siempre al Mercado de Abastos., recuerda. La fórmula actual, razona, no sirve. Ir hasta Mercasevilla a por el pescado no tiene sentido en Ceuta. Es necesario volver a traer pescado de Marruecos, de calidad, como toda la vida. Y volverá, “por las buenas o por las malas”, avisa. Él lleva toda una vida trabajando con el pescado, es su oficio desde los 17 años y quiere que siga siendo su oficio. “No me voy a rendir, voy a seguir luchando”, promete Jose Borrego.

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