DIEZ DÍAS SIN COBRAR

Hasta Chicote denuncia a la empresa que adeuda sus nóminas a las trabajadoras del comedor del CETI

Hasta Chicote denuncia a la empresa que adeuda sus nóminas a las trabajadoras del comedor del CETI
CETI.
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Hace ya diez días que tendrían que haber cobrado su sueldo, cinco desde que se agotó el plazo legal para cobrar la nómina, más teniendo en cuenta de que se trata de un contrato público, el del catering del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). “Aquí seguimos igual, sin cobrar”, suspira una de las trabajadoras, desesperada ante una situación que parece ya encallada. Más teniendo en cuenta que no son los únicos trabajadores con los que esta empresa acumula retrasos e impagos.  “La empresa va por todos los sitios igual”, lamentan señalando otros casos similares a los suyos, como el caso de una residencia de Jaén, donde la misma adjudicataria tuvo que hacer frente a una huelga indefinida.

Y no solo es cuestión de migrantes y mayores, los camareros de nada menos que La Moncloa tienen el mismo problema. Los más de 30 trabajadores que se dedican a atender las cafeterías ubicadas en el complejo presidencial decidieron el pasado mes de junio poner en marcha un calendario de protestas ante los retrasos en los pagos que acumula cada mes la concesionaria del servicio, Dulcinea Nutrición, que gestiona el servicio desde 2017.

Las críticas se le acumulan a Dulcinea Nutrición. Han sido hasta objetivo del popular cocinero Alberto Chicote. En su programa '¿Te lo vas a comer?', el chef y presentador investigó los menús que ofrece la empresa al Ejército tras las quejas de soldados en algunos de los cuarteles en los que la compañía tenía la concesión del contrato. Para su sorpresa y la de los telespectadores, lo que se encontró fue gusanos en un plato de fideuá.

Para las trabajadoras del CETI solo hay una solución posible: la rescisión del contrato y la adjudicación a una empresa seria. Lo han repetido muchas veces. En 19 años trabajando en el comedor del CETI en 16 no han tenido problemas, estos últimos tres, con las dos últimas empresas llegaron los problemas de impagos. Desde entonces los retrasos y los problemas son una constante. Y ellas, recuerdan, nunca han incumplido con su deber y siempre han sacado su trabajo adelante. También cuando la ocupación del CETI casi triplicaba su aforo y estaban desbordadas. "No sé a qué está esperando la Administración para echar a estos chorizos", zanja una de las trabajadoras del CETI.