Celaya no ve al árabe ceutí más merecedor de protección que "el chino mandarín de Usera"

El consejero de Educación, durante su rueda de prensa.

El consejero de Educación y Cultura, Javier Celaya, ha comparado este miércoles en rueda de prensa la situación del árabe ceutí en la ciudad autónoma y su consideración como lengua minoritaria a proteger en España con la del "chino mandarín de Usera", ya que la presencia de ambas en territorio nacional está ligada a su juicio a fenómenos migratorios.

Así ha respondido el miembro del Ejecutivo local a las críticas de Caballas al PP por la "ocultación" del dariya en el último informe del Gobierno central sobre las lenguas minoritarias en España, en el que no ha entrado la lengua materna de la mitad de los Caballas tras sí hacerlo en los dos anteriores de 2010 y 2014.

"Se trata de un documento del Gobierno central y de un estudio que se hace para compensar situaciones de inferioridad y evitar la pérdida de lenguas pero el llamado árabe ceutí no deja de ser una variedad de árabe, una de las grandes lenguas de la humanidad, que se habla en todo el norte de Marruecos como mínimo y que no parece en peligro de desaparición", ha reflexionado.

A continuación, Celaya ha abundado en las tesis del Gobierno central según las cuales el dariya en Ceuta "proviene de un fenómeno migratorio". "En Usera viven más de 100.000 chinos y nos podríamos preguntar si tendrá sentido incluir como lengua minoritaria a proteger en España el chino mandarín de Madrid porque lo hablan muchas personas o porque va incorporando palabras del castellano", ha asimilado.

El consejero estima que lo que está claro es que en Ceuta "no está prohibido ni perseguido ni nada parecido el uso de ninguna lengua" y que "cuanta más competencia lingüística tenga la población, mejor y más riqueza cultural".

Para el Gobierno de la Nación el árabe ceutí "no constituye parte del acervo histórico cultural europeo que corre el riesgo de desaparecer por una progresiva uniformización lingüística continental” y “en realidad, no es una lengua propiamente europea que corra el ‘riesgo de desaparecer con el tiempo’: es una lengua ‘nueva’ sobre el territorio de un Estado europeo y no una lengua ‘vieja”.

Según su diagnóstico de 2010 "es una lengua que surge en Ceuta como lengua proveniente de una inmigración y, por lo tanto, de acuerdo con el Artículo 1 ii) de la Carta Europea no puede ostentar la consideración de lengua regional o minoritaria” porque “la presencia de tal dialecto no es tradicional, sino fruto de una relativamente reciente y muy numerosa afluencia de personas de otro país” y, además, el Estatuto de Autonomía, a diferencia del Melilla, no hace ninguna alusión a la "pluralidad lingüística" de los ceutíes.