GRADUACIÓN 2017

Cien jóvenes ante un futuro incierto

Cien jóvenes ante un futuro incierto
Graduados 2017 de la UGR en Ceuta
Graduados 2017 de la UGR en Ceuta  

Ciento ocho jóvenes estudiantes de cinco especialidades se graduaron este sábado en el Campus de la Universidad de Granada en Ceuta. Radiantes, emocionados, vestidos para una boda … y conscientes de que se acaba lo bueno.  A riesgo de aguarles la fiesta, Ceuta al Día se acerca a la gala para preguntar a los recién graduados cómo ven su futuro en una ciudad con seis de cada diez jóvenes desempleados.

No son tontos: saben que el futuro que les espera es “muy negro”, “incierto”, que seguramente les espera el desempleo y que no será fácil. Pero lo dicen sonrientes.  Hoy es su día y ni siquiera el futuro se lo va a aguar.

A Álvaro y Jaime no les cabe la sonrisa en el traje. Aun así responde al unísono cómo ven su futuro: “negro”. Álvaro tienen 22 años, Jaime cumple hoy 24, ambos son caballas y han estudiado Administración y Dirección de Empresas (ADE), pero no se desaniman, “siempre queda la ilusión” y las ganas de salir adelante y confían en que sea verdad eso de que estamos saliendo de la crisis, que ya pasó lo peor y estamos ya en recuperación.  Pero, no quieren quedar como pesimistas, aún hay tiempo. A su lado Rachid, 36 años, compañero de Álvaro y Jaime, militar profesional que decidió dedicar sus tardes libres para sacarse un título universitario, ve el panorama con más optimismo. “Siempre soy optimista”, afirma. Tiene trabajo, eso ayuda.

Lo que tienen claro los tres es que si es difícil encontrar trabajo, más lo es encontrarlo en Ceuta. Christian, italiano, 24 años, estudiante de Erasmus,  también se gradúa en la ciudad autónoma y lo tiene más que4 claro: “Tienen que marcharse, tienen que salir de Ceuta, aquí no hay trabajo”.

Karen, también ceutí,  también tiene trabajo y durante cuatro años ha hecho malabares para compatibilizar sus estudios de Educación Primaria en Ceuta y el horario laboral. Iba a clase de 9 a 14 horas, trabajaba de 15 a 212 horas y estudiaba por las noches. Está “feliz”, “emocionada”, sus ojos dudan entre brillar de alegría o romper a llorar. Es su segunda titulación universitaria. Ya cursó en Málaga el grado de Gestión y Administración Pública, pero la crisis arrasó con cualquier oportunidad de opositar y decidió seguir estudiando, ahora Educación Primaria. Porque Karen, además de haber descubierto en este tiempo su vocación docente, quiere vivir y trabajar en su Ceuta natal, y sabe que el único camino es la función pública. “He hecho la especialidad en inglés y parece que van a salir plazas”, confía.

 

Acto de graduación de la UGR en Ceuta.-4Cristina e Itziar no pueden estar más nerviosas, aseguran. Tienen 25 y 22 años respectivamente, han estudiado Educación Social y sueñan con trabajar de los suyo, aunque son conscientes de que no será fácil. “Lo peor es no saber qué va a ser de ti”, confiesa Itziar que no por esas pierde la sonrisa.

Una sonrisa aún más grande y sincera tienen Sheila y Hadra, ambas de 22 años. Sheila estudió Educación Social. Hadra, enfermería. Y están “emocionadísimas”. Por fin, “después de muchos sinsabores” llegan al final del camino y sueñan “con un sueldo”, con una casa propia, con independizarse. Sheila confía en la recuperación económica, prefiere no pensar en un futuro incierto, ya habrá tiempo. Hadra, sin dejar de sonreír, sabe que Ceuta “está fatal”, que será muy difícil ganarse la vida en la ciudad autónoma, que el fantasma del paro les sobrevolará durante sus primeros años. “No seas pesimista”, reprocha su amiga Sheila. “Soy realista”, zanja Hadra.