UN COLEGIO RODEADO DE OBRAS

Hablan las familias del colegio Príncipe Felipe: “Los porteadores tienen más derechos que los niños”

Hablan las familias del colegio Príncipe Felipe: “Los porteadores tienen más derechos que los niños”
Accesos colegio Príncipe Felipe (1 de 1)
Accesos colegio Príncipe Felipe (1 de 1)  

Las madres y padres de los alumnos del colegio público Príncipe Felipe reclaman una solución urgente a los accesos al centro educativo. El terraplén que ahora les conecta con la N352 “es un peligro” y lo será aún más cuando lleguen las lluvias y el autobús no es una solución al tratarse de niños de cero a tres años. Una frustración que crece cuando ven cómo se centran los esfuerzos en agilizar el paso de mercancías con la parcela de embolsamiento. “Los porteadores tienen más derechos que los niños”, repiten casi todos los preguntados.

Fatima espera sentada a la puerta del colegio Príncipe Felipe a que salga su nieto pequeño, aunque aún queda más de una hora para que suene el timbre.  Lleva aquí desde las nueve de la mañana, es vecina de Arcos Quebrados, tiene “ochenta y muchos, ya no me acuerdo” y prefiere esperar aquí toda la mañana a ir y venir “como una cabra” dos veces cada día para traer y recoger a su nieto.  

Fatima es la protagonista de solo una de las más de 300 historias, una por cada niño, que viven cada día los alumnos del colegio Príncipe Felipe, un centro educativo acorralado entre los polígonos del Tarajal, el trasiego de porteadores y las obras de la N352. Y tiene para largo, cuando acaben las obras de la carretera, comenzarán las del paso fronterizo.

“Salimos de un problema para meternos en otro”, resume Wassima, ella como otras madres, también fue alumna del colegio y “va a peor”. “Tengo que venir con mi hijo en brazos por ahí y ¿cuando llueva qué hacemos?”, se pregunta. Un temor que comparten todos. Esto va a ser un barrizal sin salida cuando llegue el otoño. “Y yo que voy con carrito…”, se lamenta Miriam, vecina de Miramar, que cree que todo esto deberían haberlo pensado antes, tener la solución antes de crear el problema.

Un problema de accesos que en el caso de las familias de Marruecos que tienen a sus hijos escolarizados en el centro de Príncipe Felipe o las familias que optan por coger el autobús urbano, se enfrentan a un doble peligro, transitar por el terraplén con mochilas y carritos para, después, colarse por un agujero en la valla de las obras para acceder a la calzada de la N352 y bordear la carretera, en medio del tráfico, para llegar al paso fronterizo. "Que nos abran la puerta de los polígonos a la frontera", reclaman.

Accesos colegio Príncipe Felipe (1 de 3)Un autobús no es la solución

Ashna es vecina de Loma Colmenar y se enfrenta a este problema a diario. “Si tienes que dar la vuelta por Príncipe Felipe cuando llegas está el colegio cerrado”, explica.  Y los autobuses no son la solución. Hay vecinos de Loma Colmenar, de Miramar, de Hadú, de La Almadraba, de Arcos Quebrados. “Y son 300 niños, y el mío es muy pequeño y no puedo dejarlo solo”, teme Chaida.

Todos coinciden en que para el problema de os porteadores hay dinero y soluciones, para ellos nada. “Los porteadores tienen más derechos que los niños”, insisten, siempre con una comparación inevitable en la cabeza: “Mira que bien lo hacen en la Gran Vía, como buscan soluciones, pero a los vecinos del Príncipe nos tratan como a perros”.

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