'ACTIVOS DE APRENDIZAJE'

Una luciérnaga hacia la Escuela Buena

Una luciérnaga hacia la Escuela Buena
Trujillo, este martes, en el Campus, con Antonio García y Antonio González.
Trujillo, este martes, en el Campus, con Antonio García y Antonio González.  

Fernando “lo tenía todo”. “Era maestro, becario de la Junta para la Ampliación de Estudios, diputado en el Congreso ¡e incluso inspector de Educación!”. Fernando Sáinz fue, en el entorno de la Institución Libre de Enseñanza, “el principal” introductor del Aprendizaje basado en Proyectos, ahora tan en boga. Escribió libros que, editados en 2017, se devorarían con fruición. Era una luciérnaga pero se convirtió en un “fantasma”. “Solo tuvo que perder una guerra”.

Fernando Trujillo también da luz. Casi un siglo después (en Ceuta desde hace veinticuatro años) emite “fogonazos de lucidez”. Conoce “dos sitios” donde leer a su tocayo: en la Biblioteca Nacional y en su casa, adonde ha llevado el ejemplar que ha localizado de los trabajos de Sáinz para, entre otras cosas, no confundir “innovación” con “novedad”.

Tampoco es lo mismo jugar que entrenar. “No es extraño aun ver que somos capaces de pedir a nuestros estudiantes que memoricen la definición del cuento sin atrevernos a crear o a representar uno en clase; o podemos encargarles que hagan decenas de ejercicios sobre estadísticas o probabilidad sin llegar nunca a realizar una investigación donde unas u otras sean necesarias; o podemos recorrer todo el espectro de las Ciencias de la Naturaleza sin pasar nunca por el laboratorio, realizar una observación al aire libre o desarrollar un sencillo experimento. Somos, en muchos casos, entrenadores sin partidos”, escribe en su último libro Trujillo.

El profesor de la Facultad de Educación ha publicado 'Activos de aprendizaje. Utopías educativas en construcción', y lo ha presentado junto a su decano, Antonio García, y a su compañero y también docente Antonio González, que han glosado su última obra, un compendio de sus últimas reflexiones (“fogonazos de lucidez”, según el último) durante los últimos seis años, un periodo “muy intenso” en el que ha se ha empleado a fondo dentro y fuera de la UGR.

Recién elegido nuevo miembro del Foro de la Educación, ambos valoraron sus aportaciones sobre “la escuela, la enseñanza, el profesorado y la ciudad” como “activos” de aprendizaje”; sus hallazgos lingüísticos (“pedagogía orgánica” y “pedagogía tóxica”)... “Se ha convertido en un clásico”. “Es el mejor libro sobre innovación educativa que he leído”. “Muchos podemos hacer muchas cosas pero pocos tienen su creatividad para aportar cosas distintas”, ha puesto de relieve el director provincial de Educación, Javier Martínez, que le conoció en un congreso de inspectores en Santander y le ha presentado como “un lujo” para Ceuta.

“Cuando nosotros nos planteamos qué podemos hacer por recuperar el espíritu de aquella Escuela Nueva, debemos pensar en las abejas […] En mi opinión, no necesitamos refundar la Escuela Nueva sobre hombros de gigantes: necesitamos construir la Escuela Nueva sobre los hombros de las abejas”, ha escrito (y leído) Trujillo, que ha remarcado que la escuela nació con el sentido de ser la estructura necesaria para organizar el inabarcable conocimiento que necesita un ser humano para “sobrevivir y entrar en sociedad”, primero, y para “ser ciudadano” en el sentido más pleno después. Siempre. Pues “aprender” y “vivir” son verbos, a su juicio, de declinación infinita.

"La utopía como esperanza y deseo"

En algún momento se fastidió la conjugación armónica de satisfacción de necesidades entre la escuela y la sociedad y Trujillo considera que, antes que nada, hay que pararse a pensar si la Educación está en movimiento, “no si está en transformación sino hacia dónde va y si avanza o retrocede”. Su punto de orientación es “la utopía como esperanza y deseo, no como imposibilidad”. La suya, muy resumida, sería conseguir que “todos aprendan bien, mucho y de forma duradera”. Una Escuela, más que Nueva, Buena.

Fijado el rumbo, su apuesta, y así la ha interpretado también González, es la de la colmena, la colectiva, la de la ciudad ciudadana colaborativa y solidaria. Orden libre entre todos los “activos” implicados, y no se escapa ninguno empezando, como grandes pilares, por escuela, ciudad, profesorado y enseñanza. Para González la aportación del autor es casi un cambio de paradigma: del 'es la economía, estúpido' al 'es la política, amigos'.

La política para acompañar o ayudar a las abejas, para ser una más, a la hora de “ser grandes conocedores de un terreno sin miedo a explorar”; para emprender “reformas viables que contribuyan a la mejora colectiva”; para estar “implicados con su realidad de manera pragmática, pero con capacidad, finalmente, para trascender y pensar de manera teórica; para polinizar; para dar tiempo a conocer otras realidades y a reflexionar, a “pensar en el bien común”.

“Necesitamos que la Administración y las instituciones públicas y privadas”, ha reclamado expresamente el autor, que ha publicado su último libro en la Biblioteca de Innovación Educativa de SM, “piensen más en términos de abejas y promuevan eficazmente que las abejas puedan enriquecer sus colmenas trabajando en ellas pero también conociendo otras realidades”.