ENTREVISTA

Ramón Rodríguez, en política contra lo trasnochado, la involución, la esvástica

Ramón Rodríguez, en política contra lo trasnochado, la involución, la esvástica

Ramón Rodríguez afronta este domingo sus primera noche electoral como candidato de un partido político. Su formación Unidas Podemos concurre para seguir testando cuáles son sus apoyos en Ceuta, como ya hicieran en las Generales. De repetir resultados similares a los del 28 de abril se quedarían a las puertas del Palacio Autonómico, cerca del 5 por ciento que marca la barrera, pero por debajo.

Que es su primera vez se nota en todo. Para lo bueno y para lo malo. Su discurso tal vez adolezca de ir al grano, de fijarse con declaraciones afiladas y afinadas posiciones sobre los temas más interesantes para su recolecta de votos, pero al mismo tiempo y por lo mismo, suena fresco como el rocío de una mañana de primavera. Si la imagen de Unidas Podemos va asociada en el ideario popular a personas de calle que dieron un paso al frente para arreglar la cosa pública tras el 15M, Ramón Rodríguez da el perfil.

A él, el empujón definitivo para subirse a este carro se lo dio quienes durante la campaña de recogida de ropa usada de Podemos en las pasadas Navidades, en la que él colaboraba de forma altruista desde fuera de la formación, les pintaron en la persiana de la sede de la plaza Vieja “una bandera preconstitucional y la esvástica. Nos insultaron, nos increparon y me dio la sensación de que había llegado el momento de participar un poco más de la vida política”, explica.

Después se lo ofrecieron, la familia dio el visto bueno, y ahí está, pidiendo el voto delante de una cámara de televisión.

La campaña le ha servido para afianzar lo que ya conocía, pero no tan de primera mano: “conforme te vas alejando de eso que el señor Vivas denominó el corazón de la ciudad y las farolas de 60.000 euros, ves carencias grandísimas. Creemos que una ciudad debe crecer de la periferia hacia el centro. Hay que dotar de los servicios mínimos a la periferia por valores, por honestidad y también por pragmatismo”, defiende.

Él echa en falta en esa periferia desde servicios y mobiliario público habitual en las denuncias de esta clase hasta “farmacias, guarderías o centros de salud”.

Dice abiertamente que les gustaría “meter más de una cabeza” en la Ciudad Autónoma y que su deseo es “ser la llave para que los partidos de derecha no gobiernen”. Pero sin grandes estridencias y con una normalidad que asusta censura que nadie les considere. “Si miras el periódico y la prensa, cada vez que hablan de izquierdas o partidos progresistas nosotros ni salimos, solo mencionan al PSOE, MDyC y Caballas. No sé qué nos consideran. Ni yo ni mis compañeros nos consideramos afines a VOX, ni al PP, ni a Ciudadanos, pero…”, se queja.

Su punto de vista es tan particular que si se le pregunta por el tema que en cierto modo está marcando la campaña, la confrontación  de unos y otros por la convivencia que sufrió una tensión importante a raíz de las declaraciones durante la última noche electoral del número 2 de VOX, calificando de anti españoles los votos al PSOE, Rodríguez niega:

“No hemos notado racismo. Gracias a dios, en Ceuta lo que prima es convivencia. Sí que es cierto que los discursos de personas que se supone que van a ser representantes de la comunidad que intenten encender fuegos o intenten generar crispación, pues no son sensatos”, cuenta.

Y como un bombero ante un incendio busca el origen de ese fuego: “El primero que lo comete para mí es el señor de VOX que empieza a repartir carnets de españoles o de lo que él quiera. Discúlpeme, un señor censado tiene un DNI y un carnet de español y con estas condiciones la Ley lo habilita: es español. Pero además es europeo. A ver si también vamos a decidir quienes son aquí europeos”.

Y tras encontrar el origen se busca si hubo acelerantes. Para Rodríguez, los hubo: “Lo segundo que tampoco nos parece correcto es hablar de guerras civiles, ni nigún tipo de guerra. Aquí la única guerra que tiene que haber es contra la corrupción”, zanja.

Y sí, incluso las farolas de 60.000 euros son un cierto tipo de corrupción para Rodríguez. “Cuando uno va a realizar un proyecto lo primero que tiene que hacer es un estudio. En ese estudio se ven las necesidades. Si realmente la Gran Vía de Ceuta necesita unas farolas en unas determinadas condiciones -ya no entro ni en necesidades lumínicas, ni respeto medioambiental- económicas, dado las condiciones que tienen, y para los que no son ingenieros, esas farolas ocupan un volumen que es bárbaro ¿lo han tenido en cuenta? No lo sé. Suponiendo que todo eso fuese correcto ¿no se puede conseguir unas farolas de un precio más asequible con una calidad artística y técnica similar? No sé si ese estudio está, porque tú tienes que pedir tres o cuatro presupuestos. Seguro que lo tendrán, pero a mí me gustaría verlo, porque yo no lo he visto”, aunque pueda parecer lo contrario lo dice sin pizca de ironía.

Por eso, una de las propuestas de Unidas Podemos si pinta algo en un futuro gobierno es ni más ni menos que realizar una auditoría externa y a fondo de la Administración Pública Local.

Y aunque niegue que haya racismo en Ceuta. Rodríguez llegó a esta campaña con un dolor en el pecho por los insultos que tuvo que soportar su compañera, hoy número dos de la lista, Sara Abdeselam, durante la pasada campaña de las Generales cuando era la candidata de la formación al Congreso.

“A mí me enervaban los comentarios tan machistas, clasistas y sexistas que tuvo que soportar en redes. Me callé porque ella me lo pidió, pero fue repugnante como persona, como profesor, como todo (…) Lo tuvo que sufrir en todas las vertientes: por ser mujer, joven, por estética, por cultura, por todo”, se va explicando en varios momentos de la entrevista. Y duele más cuando las ofensas se lanzan desde el conocimiento: “un tuit de un señor de Palencia que a lo mejor no tiene esa percepción de la diversidad y el respeto cultural que hay en Ceuta… ahora, si yo estoy aquí, he crecido en esta sociedad y le doy pábulo a esos temas, eso sí duele”.