ENTREVISTA

José Simón, el filósofo que aspira al Congreso

José Simón, el filósofo que aspira al Congreso

El candidato del PSOE al Congreso de los Diputados por Ceuta se llama José Simón, aunque todo el mundo le dice Pepe. Es docente y filósofo y ha desembarcado en esta campaña aplicando un grado tal de intensidad en sus discursos y lo que hace que a veces llega parecer histriónico. Más a primera impresión, hasta que uno se acostumbra o lo ve dos veces y se da cuenta que la persona es así, muy intensa y apasionada y que realmente se cree lo que hace y lo que dice, que sus ganas por cambiar la sociedad haciendo palanca en sus ideas son tan grandes que lo desbordan a él mismo.

Y aún así es capaz de controlar semejante potencia discursiva y aplicarle filosofía al asunto, pero no bajo la perspectiva de la frase hecha de ‘me lo tomo con filosofía’, sino con filosofía en la perspectiva moral del asunto. Así se desmarca del discurso político habitual rebuscando adjetivos para Pablo Casado que lo descalifiquen o más bien lo califiquen, pero sin llegar a caer en la ofensa o el insulto fácil, encuentra “mezquino y lenguaraz” y aún así parece no quedarse muy convencido en su fuero interno, porque Simón no quiere faltar al respeto a nadie.

Se desmarca de esa palabrería habitual de la contienda electoral en donde es tan fácil caer en la etiqueta descalificativa. La vida es rápida, las campañas más. Y de pronto, como para compensar, pero sintiendo de verdad cada palabra que escupe, se desmarca con un elogio a sus contrincantes, “que no enemigos” políticos, “admiro a David Muñoz”, dice del candidato del PP al Senado, compañero de profesión. “Aquí nos conocemos todos en Ceuta y sabemos perfectamente quienes son buenas personas”, dice del trío de candidatos del PP. “Son excelentes personas”, levanta la bandera del fuera de juego al entrevistador.

Y eso no significa que en su visión, Casado, Abascal y Rivera sean “el trío de Bertín Osborne” que “representan una España caduca, el involucionismo”.

Sus argumentos van un poco más allá de lo habitual. Para Simón al PP le viene mal la propuesta socialista “porque nosotros apostamos por los funcionarios y lo público, les queremos dignificar”, dice para plasmar desde el punto de vista de los recursos humanos una diferencia fundamental entre dos proyectos que son en realidad antagónicos, para evidenciar que lo del PSOE es apostar por lo público para garantizar mejores condiciones de vida a la ciudadanía y contrastar que en el modelo de país del PP, lo público tiene cada vez menos peso.

No duda tampoco en decir cosas que si no fuera porque en campaña se escucha de todo resultarían cuanto menos controvertibles y generarían polémica: “¿No hay beneficios fiscales para nuestra ciudad que ya otras autonomías los quisieran? Claro que sí, pero es que no ha habido tejido industrial, ni desarrollo económico ninguno, lo que ha habido es una funcionarización. La economía ha quedado reducida a lo que puedan aportar los funcionarios y la red clientelar que se ha creado en esta ciudad. Después de tantos años ¿dónde está el tejido empresarial?”, pide cuentas al PP por su gestión durante las últimas dos décadas, para desertar del modelo de paraíso fiscal con las apuestas on line como buque insignia del futuro económico local.

Echa en falta compromisos reales del PP para limpiar su partido y luchar contra la corrupción y en ese sentido avisa que “no se puede tratar a la gente como menores de edad”.

Reconoce que a lo mejor a la izquierda le ha faltado algo de brío o agilidad para salirse del “monotema” de Cataluña en España y de los menores en Ceuta y cree que el PP “se ha pasado de frenada” con las declaraciones estridentes colocando al PSOE y a Pedro Sánchez en el mismo nivel que Otegi y Bildu, que ETA o que Torra y Puigdemon, “este tipo de violencia verbal, es un nefasto ejemplo en una sociedad democrática”.

Simón es todo un personaje, un descubrimiento y un soplo de aire fresco en una campaña y en una contienda política en general plagada de frases hechas y discursos salidos de los idearios y argumentarios de las salas de máquinas centrales de las grandes formaciones políticas, una especie de verso suelto, que aplica ante todo mucha filosofía a la hora de hilvanar su discurso político con el que aspira a sentarse en el Congreso de los diputados si los ceutíes le dan su confianza el próximo domingo.