ASILO

Activista en el Rif, perseguido en Marruecos, atrapado en Ceuta

Activista en el Rif, perseguido en Marruecos, atrapado en Ceuta
I. S., esta semana, en la Plaza de la Constitución, alzando los tres dedos del gesto rifeño de victoria.
I. S., esta semana, en la Plaza de la Constitución, alzando los tres dedos del gesto rifeño de victoria.  

 

Adalid del cumplimiento de la ley y las resoluciones judiciales en otras latitudes, el Derecho no cruza el Estrecho para los peticionarios de protección internacional en Ceuta. Desde 2010 se han dictado 16 sentencias de Tribunales Superiores de Justicia de Madrid y Andalucía, la última hace apens dos semanas, que afirman que los solicitantes de asilo, “podrán ser sometidos a controles de identidad y de documentos, pero en ningún caso se les podrá por dicha causa impedir su derecho de libre circulación”.

Los afectados, estima la Justicia, “se encuentran en situación regular” por lo que no cabe ninguna restricción de movimiento “por todo el territorio nacional”. Desde que estalló el conflicto en el Rif se han registrado en Ceuta, según la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), dos peticiones de asilo.

El firmante de la primera lleva ya dos años en la ciudad autónoma. El segundo, cuya identidad responde a las iniciales I.B., algo más de cuatro meses. El verano pasado recibió una notificación de las Fuerzas de Seguridad marroquíes instándole a presentarse en dependencias policiales pero, antes de verse entre rejas como su "amigo de la infancia" de Alhucemas Nasser Zefzafi, líder carismático del Movimiento Popular del Rif, el 'Hirak', hizo las maletas pese a tener que dejar atrás a dos hijos pequeños, esposa y padres "enfermos".

Cuando partió hacia Tetuán hacía casi un año de la muerte, en octubre de 2016, de un joven que quería recuperar de la basura pescado confiscado por la policía, el suceso que incendió las protestas contra la corrupción y el abandono del régimen de Mohamed VI en el norte del país vecino, para el que reclama inversiones en infraestructuras y servicios públicos básicos, “no la independencia”, remarca el rifeño, que ahora vive en el CETI con su compatriota como compañero de cuarto y que en Ceuta evita las calles concurridas de "chivatos" del Reino alauita, socio de España donde según ACNUR sigue habiendo personas "cumpliendo largas penas de prisión después de haber sido juzgadas por delitos con motivaciones políticas en procesos judiciales sin garantías de imparcialidad".

Antes de acabar en prisión "como ya están 2.000 rifeños, entre ellos niños", tomó el camino de los "3.000" que han huido a Europa. Esas son, lamenta, las únicas salidas que quedan en el Rif "sin hospitales, colegios, universidades o fábricas", sin más inversiones que "para llevar a Alhucemas a toda la Policía del país".

De Tetuán, previo pago de 1.500 euros, a la ciudad autónoma sin problemas por el Tarajal, sentado en un coche, fácil, como le habían prometido. El siguiente paso debía llevarle a Algeciras. Sus allegados de la vecina ciudad marroquí se quedaron en depósito con los 5.000 euros que le pidieron por un pasaporte falso para cruzar el Estrecho. Una vez al otro lado, si lo conseguía con éxito, llamaría para efectuar el pago.

No funcionó. La Policía Nacional detectó el documento falso en el Puerto y terminó en Comisaría, donde temió verse expulsado. “Rogué por poder borrar al menos las fotos de mi teléfono”, explica. Con la ayuda como traductora de una rifeña residente en la ciudad formizó una solicitud de asilo político en España con "multitud" de pruebas (documentos, fotografías, imágenes) para respaldar su demanda y llegó al CETI.

“El Movimiento del Rif no es Cataluña, no es separatista, no hemos cogido nuestra bandera para irnos de Marruecos sino para exigir mejoras sociales y económicas muy concretas, para reclamar un hospital en condiciones, colegios, universidades y el fin de la militarización de Alhucemas”

Cuatro meses después, la espera se alarga sin un horizonte concreto. Huyendo de las cárceles marroquíes ha acabado atrapado en la ciudad. “Yo no sabía ni que en Ceuta había un CETI, lo que quería era viajar a Valencia, donde vive mi hermana con una casa grande para poder comer, dormir... Si Ceuta es España, que me dejen ir. Tienen todos los papeles, las fotos, los vídeos...”, demanda el rifeño, que lamenta con amargura que “en España solo habla Podemos del Rif”. “Holanda está prestando más ayuda a los rifeños que España pese a nuestras relaciones históricas”, señala con la tarjeta roja que le acredita como solicitante en tramitación de protección internacional en la mano y mientras se esfuerza en dejar claro que el ‘Hirak’ nunca ha apostado “ni por la violencia en las movilizaciones ni por la independencia”.

“El Movimiento del Rif no es Cataluña, no es separatista, no hemos cogido nuestra bandera para irnos de Marruecos sino para exigir mejoras sociales y económicas muy concretas, para reclamar un hospital en condiciones, colegios, universidades y el fin de la militarización de Alhucemas”, una ciudad que Hamed ve agonizar perdiendo hasta el “poco” turismo que tenía como casi única actividad económica y en la que él trabajaba en la tienda de su padre, ya cerrada también.

Según los abogados consultados por este periódico, la tramitación de una solicitud de asilo debería extenderse no más allá de seis meses pero en realidad “se demora hasta dos años”. I.S. ya ha presentado por escrito su disconformidad (paso previo a acudir al Juzgado) con la limitación de la validez de su tarjeta roja a Ceuta, una restricción que la Justicia, ACNUR y el Defensor del Pueblo llevan años criticando y rechazando sin que el Gobierno les haya hecho el más mínimo caso.