AGENDA CULTURAL DE CCOO

Cambio climático y fiebre social, un desafío ecológico y político vital para las democracias

Cambio climático y fiebre social, un desafío ecológico y político vital para las democracias
CCOO ha llenado el Salón de Grados del Campus para la conferencia y posterior coloquio con Monge.
CCOO ha llenado el Salón de Grados del Campus para la conferencia y posterior coloquio con Monge.  

En estos tiempos en los que todo pasa tan deprisa casi ni nos hemos dado cuenta de cuándo el problema del calentamiento global dejó de ser un reto del futuro para convertirse en un desafío del presente, no para salvar al planeta, sino "con la vida de los seres humanos en él tal y como la conocemos". CCOO de Ceuta ha traído este miércoles a la ciudad, en el marco de las actividades de su Agenda Cultural, a la profesora de Sociología de la Universidad de Zaragoza Cristina Monge.

La politóloga ha traído a un Salón de Grados del Campus Universitario abarrotado un "nuevo enfoque" sobre la emergencia climática que introduce entre las variables claves de análisis de la respuesta que merece la fiebre social que la acompaña y los riesgos que entraña esa calentura global para las democracias occidentales.

¿Cómo y cuánto va a afectar la subida de la temperatura media de la Tierra a nuestra forma de vivir como sociedad más allá de la repercusión que tiene sobre los ecosistemas y la vida en términos geológicos y biológicos? El análisis que ha efectuado del contexto en términos científicos constata, a su juicio, que mucho, tanto en términos directos como indirectos, esto es, en función de las medidas que adopten los gobiernos para minimizar sus efectos, pues en al menos tres de las once variables claves para la vida (pérdida de biodiversidad, cambio climático y flujo de nitrógeno) ya hemos llegado a un nivel irreversible.

Monge se ha remontado hasta finales de la década pasada, cuando explotó la crisis económica y todavía creíamos que lo del clima sería un quebradero de cabeza fundamentalmente para hijos o nietos, para retratar una "tormenta perfecta": la ciudadanía se sintió "desprotegida" por los Estados y aumentó la desconfianza de las instituciones. La revolución tecnológica, cómo un algoritmo va a decir si tienes trabajo o quién será tu pareja, nos ha atropellado. Las promesas de progreso social se revelaron falsas. La sensación de comunidad se resquebrajó.

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El resultado es un problema "complejo y global" que exige respuestas de la misma envergadura para un problema que muestra una evolución similar para la temperatura del planeta, la población mundial y el consumo de recursos básicos desde 1860. Con lo que los países se han comprometido a hacer seguimos abocados a un panorama "científicamente desconocido" y la ONU va a pedir "duplicar o triplicar" los esfuerzos.

Problema sobre problema. Si hay que consumir menos diésel y se encarece, en Francia se echan a la calle quienes ven amenazada su supervivencia o su calidad de vida. Porque una cosa está clara: el calentamiento global nos calentará a todos la cabeza, pero disparará la fiebre "más entre los más pobres, más entre las mujeres que los hombres, más sobre las niñas que los niños, más en los niños que en los adultos".

Crece la desigualdad mientras, en paralelo, los Estados "se baten en retirada" y proliferan los "negacionistas" como Trump, Bolsonaro o, en España, Vox, que no ve más que una "papanata" en todo esto

Es tan fácil como estar atento: los que primero mueren, los que primero ven inundadas sus casas, arrasadas sus cosechas, inertes sus tierras, son los que están más 'abajo' socialmente hablando. Crece la desigualdad mientras, en paralelo, los Estados "se baten en retirada" y proliferan los "negacionistas" como Trump, Bolsonaro o, en España, Vox, que no ve más que una "papanata" en todo esto.

En el balance optimista se anotan movimientos como 'Fridays For Future' de jóvenes concienciados. En el pesimista se auguran cada vez más conflictos por recursos básicos como el agua (ya no hay para todos, cada vez menos) por un fenómeno que ya está catalogado como la primera causa de migraciones en el mundo.

Monge ha propuesto, exigido, "una transición justa y participativa", con medidas "ambiciosas y urgentes" que tengan en cuenta que "a quienes más les va a costar su adopción deben ser más ayudados y acompañados" y que tiendan hacia "una sociedad más igualitaria". Una transición, en suma, "ecológica" pero también "social", tal y como ha recapitulado antes del coloquio que ha mantenido con los asistentes a un acto que ha sido presentado por José Antonio Saiz, Ramsés Mohamed y Ana García, que han animado a todos a sumarse a la huelga del próximo 27 por el clima bajo el lema '¡Esto hay que pararlo!'.