PRESENTACIÓN DE CANDIDATURAS

La Ciudad convoca el XXIV Premio María de Eza a la mujer ceutí del año

La Ciudad convoca el XXIV Premio María de Eza a la mujer ceutí del año
Mercedes Canca recibió el galardón en 2018.
Mercedes Canca recibió el galardón en 2018.  

El plazo de presentación de candidaturas permanecerá abierto hasta el 20 de febrero y los interesados han de dirigirse al Centro Asesor de la Mujer.


El Centro Asesor de la Mujer (CAM) mantendrá abierto hasta el 20 de febrero el plazo de presentación de candidaturas en la XXIV edición del Premio María de Eza a la mujer ceutí del año. Con este galardón, la Ciudad de Ceuta distingue la labor desarrollada en cualquier área de la sociedad local (educativa, sanitaria, cultural, social, deportiva, empresarial, artística...) y su contribución, con su trayectoria vital, personal o profesional, a ampliar un orden simbólico femenino y fijarlo en la memoria colectiva.

Pueden presentar candidaturas la Comisión de Valoración del Premio, los miembros del Consejo Sectorial de la Mujer y la ciudadanía en general, para lo que habrán de preparar una propuesta fundamentada y el currículo de la candidata y llevarlo al CAM, cuya sede está ubicada en la avenida de España. Ahí, los interesados pueden obtener más información (teléfono 956.522.002 y correo electrónico: cam@ceuta.es).

Estudiará y valorará las candidaturas la Comisión de Valoración del Premio, que preside la consejera de Sanidad, Servicios Sociales, Menores e Igualdad, Adela Nieto, y en la que estarán representados el CAM, la Universidad de Granada, el Instituto de Estudios Ceutíes, los medios de comunicación –este año participará el digital ‘Ceutaldía.com’-, los colegios profesionales –en esta ocasión, el Colegio de Veterinarios-, la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos y las entidades sin ánimo de lucro –esta vez, Cruz Blanca-.

El premio, de periodicidad anual, consiste en una escultura, obra de la artista ceutí Elena Laverón, y un diploma acreditativo y su entrega será en torno al Día Internacional de la Mujer, que se celebra el 8 de marzo.

Hasta ahora, en orden cronológico descendente, lo han recibido Mercedes Canca, Hilda Castro, Nona Alguacil, Elena Laverón, Lali Orozco, Manuela Gómez, Lorena Miranda, Rosa Rodríguez, Carmen Mosquera, María Antonia Palomo, Francisca Ramírez, Rabea Mohamed, África Martínez, Carmen Fernández, Isabel Valriberas, Carmen Cerdeira, Susana Román, Beatriz Palomo, Concepción Baena, Ana María Sevillano, Gertrudis Godino, Teresa Roa y Carmen Isardas, que fue distinguida en 1996, año en que se celebró la primera edición del galardón, del que han recibido menciones honoríficas Soraya Mohamed y María Teresa Alascio.

El origen del premio

La Ciudad creó el Premio María de Eza a la mujer ceutí del año para distinguir, reforzar e incentivar la labor desarrollada por las mujeres ceutíes y eligió el nombre de María de Eza por ser esta la primera gobernadora en la Plaza de Ceuta, cargo que ocupó entre febrero de 1548 y julio de 1549.

María de Eza nació a comienzos del siglo XVI. Era hija de Fernando de Miranda y de Catalina de Eza o de Azevedo y fue heredera de los bienes paternos por la muerte de su hermano. Se casó con Alfonso de Noroña, que en 1538 fue nombrado para el gobierno de la Plaza de Ceuta, como III Marqués de Villa Real. Cuando en 1548 salió de Ceuta Alfonso para detentar el Virreinato de la India, dejó a su esposa de capitana y gobernadora de la ciudad, un hecho insólito y probado, eso sí, como demuestran documentos fechados entre febrero de 1548 y julio de 1549, algunos del propio Monarca Juan III.

Al margen del hecho de que una mujer fuera la máxima autoridad en una ciudad o plaza cuando corría el siglo XVI, hay que destacar que durante su mandato realizó las tareas inherentes al cargo de gobernadora de Ceuta. Así, por ejemplo, supervisaba las relaciones con el Reino de Marruecos, de lo que también hay constancia documental. Dados los problemas legales y la relación con el resto de las autoridades de la plaza, sobre todo con los militares, María de Eza hubo de gobernar en nombre de su esposo, lo cual atenuaba el que el resto de autoridades, todas masculinas, hubieran de rendirle pleitesía siendo mujer.