PLAGA

Las cucarachas invaden San Amaro desde la antigua sede de Sanidad, encargada de mantenerlas a raya

Las cucarachas invaden San Amaro desde la antigua sede de Sanidad, encargada de mantenerlas a raya

Sanidad, encargada precisamente de controlar las plagas de estos insectos, ha asegurado que el mismo lunes a primera hora acudirán efectivos de Medio Ambiente a limpiar la zona como paso previo a la fumigación y que se coordina con Fomento para dar solución a los vecinos, que vienen sufriendo desde hace tiempo la situación sin que sus quejas a la Consejería hayan surtido efecto hasta ahora.

La situación lleva tiempo siendo insoportable para los vecinos que viven en San Amaro más cerca del edificio que acogía hasta unos pocos años las dependencias de la Consejería de Sanidad. El edificio, arruinado –aunque no está claro si con declaración oficial-, es hoy el cuartel general desde el que las cucarachas y también las palomas están conquistando el barrio.

“No podemos tender la ropa, tomar el sol en la azotea o abrir las ventanas”, relata un vecino harto de la situación y de que sus reiteradas quejas ante Sanidad no surtan efecto y la situación se haya venido prorrogando y agravando durante el último año. “Hay una plaga de palomas y cucarachas. ¡Es horroroso!”, exclama.

Curiosamente compete a la propia Consejería de Sanidad mantener a raya estas plagas y las labores de fumigación. Su competencia no ha impedido que los insectos conquisten su antigua sede ante la pasividad de la administración.

Esa pasividad parece haber alcanzado su fin. Consultado el Gobierno por Ceutaldia.com tras tener conocimiento de la situación gracias a la denuncia de los propios vecinos, desde el Ejecutivo de Vivas han anunciado que está previsto que este lunes, 25 de junio a las 8 de la mañana acudan al lugar operarios dependientes de Medio Ambiente para limpiar la zona como paso previo para posibilitar la intervención de los fumigadores. Además, Sanidad está coordinada también con Fomento y un técnico de la consejería acudirá a inspeccionar el edificio para saber qué medidas se pueden tomar.

La ruina del edificio está en el origen del problema. Su degradación era notoria cuando estaba operativo, tanta, que hizo aconsejable construir unas oficinas nuevas en la misma parcela. La Consejería trabaja ahora en otro edificio tras el tanatorio que es colindante con el viejo. Desde que los funcionarios de Sanidad cruzaron el patio la vieja sede ha ido deteriorándose hasta el punto que hoy parece vista desde fuera una ruina de una guerra. Ese deterioro es, según los vecinos, el que ha provocado su sin vivir y la proliferación de cucarachas y palomas que lo dejan todo lleno de excrementos.

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Por los respiraderos del edificio salen y entran cientos de cucarachas impunemente. Por las ventanas, sólo huecos sin cristal hoy, entran y salen palomas, también de forma impune. Palomar y refugio de cucarachas, las molestias que provoca la ruina llegan a los vecinos que no han dudado en trasladar su malestar a la Consejería, ubicada un poco más allá.

Las quejas hasta ahora no han surtido efecto y se han puesto explicaciones o excusas varias para la inacción. Uno de los vecinos asegura que incluso el reconocimiento de la incapacidad de actuación llegó a recibir la sugerencia de que actuara con escopetas de perdigones contra las aves. El otro día un vecino se subió a tapar él mismo los respiraderos del edificio. Algo a lo que no se han atrevido desde la Consejería.

El edificio tiene algún que otro techo derrumbado por el deterioro que ha provocado su abandono y esa sería una de las razones por las que los trabajadores que combaten las plagas con fumigaciones se habrían negado a entrar en el inmueble, no hay seguridad garantizada, según relata un vecino que le trasladó algún amigo que trabaja en esas labores.

Su calvario podría estar cerca de terminar si realmente Sanidad cumple lo prometido y la actuación coordinada con Medio Ambiente y Fomento llega a buen puerto a partir del lunes a las 8 de la mañana. De momento lo que les toca es seguir con las ventanas cerradas, tendiendo la ropa donde no alcance las heces de las palomas y armarse de paciencia con las cucarachas.