Los fieles vuelven en masa a arropar a los pasos en un Jueves Santo esplendoroso


Los fieles vuelven en masa a arropar a los pasos en un Jueves Santo esplendoroso

-La Encrucijada, Las Penas, La Vera Cruz y el Descendimiento procesionan arropadas por cientos de ceutíes que aprovecharon el buen clima para acompañar a los pasos

- Incluye galería de imágenes y vídeo

Fue un Jueves Santo pleno de emoción el que vivieron las hermandades bajo un sol templado, perfecto para resaltar los pasos y atraer a los fieles a las calles a vivir su fe y ver el espectáculo.

Abrió la tarde la Encrucijada, volvieron los costaleros debajo del Cristo, una cuadrilla montada a última hora que requirió correcciones, pero que propición que Hadú pudiera volver a vivir su particular encuentro entre el Cristo de la Encrucijada y la Virgen de las Lágrimas.

Pregonó Eusebio Belmonte repasando sus primeros años de fe vividos en la Iglesia de San José. El jadueño emocionó y se emocionó con un pregón sentido que repasó anécdotas personales trufándolas con el inevitable ensalzamiento a los titulares de la hermandad posados en medio de Teniente Coronel Gautier.

El pregonero llamó a vivir la fe de forma mucho más intensa, “especialmente en Hadú”, encomendó a los cristianos a la “lucha sin violencia” para que “cada rincón de Hadú, al menos en Semana Santa, sienta católico”.

Acababa de arrancar el Jueves Santo y a los pasos aún les quedaban horas de recorrido por delante.

El testigo de la Encrucijada lo recogió Las Penas. A las 19.30 horas salía de la trasera de la Iglesia de San Francisco el Cristo de la Humildad y Paciencia y Nuestra Señora de las Penas lo hacía algo más tarde ante la atenta mirada de cientos de fieles.

Sigue siendo la Hermandad agustiniana de las que más seriedad le ponen a la estación de penitencia, cuidando los detalles y sin escatimar en poderío. Una vez más la banda que acompañó al Cristo fue un gran ejemplo, de Valladolid.

Seguía su salida desde el tejado de la Delegación del Gobierno, Francisco Antonio González, atento a lo que sucedía en la calle. Los seguidores del paso lo acompañaron hasta la Gran Vía, allí entró encabezando la procesión, ya de noche, el Cristo de la Vera Cruz, a cuyo paso por el palco de autoridades sumó a la cabeza al presidente Vivas.

Tras la Vera Cruz, entró en la carrera oficial, la Encrucijada, llegada ya al centro, y le siguió Las Penas. Mucho más tarde ya de madrugada de Viernes Santo entraría el Descendimiento.

Un paso que congregó a cientos de fieles en su intensa salida del Oratorio de la Santa Cruz y su cuidadísimo y muy medido paso por el Pasaje del Silencio a centímetros de las paredes.

Este viernes, coinciden en su salida el Valle y los Remedios, ambas a las 18.30 horas, cada una desde su templo. A las 20 horas saldrá del Santuario de Nuestra Señora de África la Expiración y una hora y cuarto después el Santo Entierro.