MEMORIA HISTÓRICA

Las lágrimas del historiador

Las lágrimas del historiador
Manuel Berrocal, hijo de la premiada Antonia Pérez Padín, abraza al historiador Paco Sánchez.
Manuel Berrocal, hijo de la premiada Antonia Pérez Padín, abraza al historiador Paco Sánchez.  

El triunfo de la Conjunción Republicano Socialista que arrasó con el 80 por ciento de los votos en las elecciones del 36; el último Pleno ordinario del Ayuntamiento ,el 17 de julio, al que acudieron 11 concejales de los que 8 fueron fusilados;  la llegada triunfal de Franco tomando posesión de Ceuta el 19 de julio de aquel mismo año como quien se da un paseo; las detenciones masivas, los consejos de guerra, el miedo, la angustia…  Hasta llegar al 21 de enero de 1937. Y el historiador ya no pudo contener las lágrimas. La fecha se le atravesó en la garganta. El peso de la Historia cayó sobre el historiador y sobre el  centenar de miembros del sindicato UGT y representantes políticos der todos los partidos reunidos en el Hotel Puerta de África para entregar el Premio ‘La Latera’ a la Memoria Histórica a Antonia Pérez Padín a título póstumo.

Aquella noche,  un “conocido falangista” encabezaba la turba que sacó a 32 ceutíes encarcelados tras el golpe militar, entre ellos parte de la Corporación.  La misma saca en la que murió Antonia Céspedes ‘La latera’ que hoy da nombre a este premio en reconocimiento a la Memoria Histórica. “Es emocionante ver emocionarse a un historiador, no es habitual”, reconocía la vicesecretaria general de UGT, Cristina Antoñanza. “Si el historiador está así imagínense yo”, bromeaba Manuel Berrocal, el hijo de la galardonada esta noche.

Una de tantas ejecuciones sumarias –hasta agosto de 1944 fueron asesinados 268 ceutíes-  que Paco Sánchez ha rastreado por España, especialmente en el Archivo de Salamanca pero con una sutil diferencia: está, 80 años después ha vuelto a hacerse verbo, escapando del olvido. Porque es necesario, como recordó el propio Paco Sánchez parafraseando a Dulce Chacón, “que nunca se borre nuestro nombre de la historia”. Aunque las lágrimas se atraviesen en la garganta.