SÓLO 58

Marruecos hace llorar a sus nacionales, niega la entrada a decenas, y la repatriación acaba en un sainete

Marruecos hace llorar a sus nacionales, niega la entrada a decenas, y la repatriación acaba en un sainete
Sólo 58 de los 100 marroquíes que estaba pactado que regresarían a su país por el Tarajal han podido cruzar la frontera

Marruecos ha mostrado en la medianoche del sábado al domingo cuán arbitrario puede ser en lo que a temas fronterizos se refiere y el modo inhumano con el que puede desempeñarse incluso con sus súbditos. Ha negado la entrada a varias decenas de ellos por mera burocracia sin importarles que sean ciudadanos de su país que quieren regresar a su casa, que tengan la documentación en regla y que estén literalmente a un metro de su país. La repatriación nocturna ha devenido en un sainete surrealista en el que nadie parecía saber nada y de los 100 ciudadanos marroquíes atrapados por la pandemia desde hace más de dos meses en Ceuta que deberían haber cruzado por el “pasillo humanitario” del Tarajal sólo lo han hecho 58 personas.

La situación compleja y de difícil comprensión la ha tratado de aclarar la Delegación del Gobierno de madrugada explicando lo que había pasado desde la medianoche en el Tarajal, una hora de por sí extraña para habilitar un pasillo humanitario, que es lo que ha habilitado Marruecos estos días en el Tarajal y clave para entender la situación. El listado pactado entre Delegación y Marruecos incluía a 100 súbditos marroquíes, 55 de ellos se encontraban alojados en el Polideportivo de la Libertad, otros 45 en casas particulares. Finalmente sólo han cruzado 23 de los alojados en la Libertad y 35 de los que se encontraban en domicilios particulares.

La clave de lo que estaba sucediendo la daba una mujer cerca de las once de la noche del sábado en las afueras del polideportivo de la Libertad: “Yo tenía 4 en casa que había acogido, se tenían que ir y han desaparecido”. Ante la cara de asombro del periodista, la mujer ha explicado que se ve que han preferido quitarse del medio para evitar la repatriación y poder seguir buscándose la vida en la ciudad. No saben ni los desaparecidos ni prácticamente nadie nada.

Lo que hay habilitado en el Tarajal, lo que había abierto esta medianoche es un pasillo humanitario, han explicado desde Delegación. Eso que implica, que los ciudadanos que lo cruzan, lo hacen con el permiso de Marruecos y por voluntad propia. “No se puede obligar a nadie a irse”, han aclarado desde Delegación. Y eso es justo lo que ha pasado.

De los 55 incluidos en la lista para esta medianoche que estaban alojados en la Libertad, sólo 23 han accedido a irse. El resto han preferido quedarse a última hora. De los 45 que se encontraban en casas particulares sólo han accedido a irse 35, otros 10 o han desparecido, como los que refería la señora, o directamente se han negado a irse.

“No es que les hayamos tomado por tontos o que le hayamos querido echar morro. Ante esa situación hemos intentado sustituir a esas personas que no querían irse por otras que sí que estaban dispuestas a irse”, han explicado desde Delegación. Resultado, el esperado, Marruecos ha optado por ceñirse a lo pactado negando la entrada a su país a sus nacionales con la documentación en regla y atrapados en un país extranjero desde hace dos meses. Tendrán que esperar para regresar a su casa. A una decena les ha negado la entrada cuando estaban ya en plena frontera, a un metro de su país. Una mujer volvía a cruzar la última valla de la frontera en dirección hacia España bien pasada ya la media noche. Lo hacía llorando y con síntomas de sufrir un ataque de ansiedad. Otros súbditos lo hacían blasfemando en su idioma y sin ocultarse de las cámaras y criticando con dureza a su propio país que les negaba el regreso ansiado a casa, un regreso que habían tocado con la punta del pie y que ahora tendrá que esperar al menos unos días.

Delegación ve buena disposición en las autoridades marroquíes para seguir adelante y poco a poco abriendo el pasillo humanitario para que sus ciudadanos que quieran regresar lo hagan. Cabría preguntarse porque personas que llevan dos meses durmiendo en un polideportivo en plena pandemia prefieren no regresar a su país. La negociación se interrumpe por la fiesta del final de Ramadán y se retomarán en unos días. Hasta entonces nadie se moverá ni de la Libertad ni de los otros albergues.

Un polideportivo al que ha regresado un autobús entero, cargado con más de 60 marroquíes que esperaban poder iniciar el regreso a su casa y cruzar la frontera esta medianoche. Se han tirado una hora frente a la puerta de la frontera dentro del vehículo para descubrir finalmente que se tenían que dar la vuelta. En ese autobús estaba el grueso de las personas que Delegación había incluido para tratar de negociar sobre la marcha con Marruecos su aceptación en sustitución de los que declinaron la oportunidad de regresar a su país. No hubo éxito. Sin lista no hay pasillo humanitario que valga. Sin lista negociada no hay humanidad y tendrán que seguir pasando como puedan los días en un país extranjero que les acoge en unas condiciones precarias como son las de la Libertad. Pero al menos les acoge. Su país, ni eso.

En la Libertad dormirán esta noche más personas que ayer a pesar de que 23 de sus huéspedes han cruzado la frontera. A lo largo del día se han ido personando en al instalación más ciudadanos marroquíes. Y tras el alboroto que la expectación por la repatriación había causado más aún. Cerca de las dos de la mañana, los voluntarios de Cruz Roja acaban de terminar de filiar como huéspedes del polideportivo a 11 mujeres. Han entrado este domingo 24 de mayo.

Esta es otra situación que conviene explicar con calma. En el albergue improvisado en el polideportivo conviven desde hace meses personas muy heterogéneas. Desde familias hasta ciudadanos con cierto poder adquisitivo que sólo estos días han podido empezar a plantearse reubicarse con sus recursos en hoteles, junto con otros más ‘buscavidas’. Otros que los propios policías destinados en el albergue esta noche ya advertían que iban a darles problemas a las mujeres recién llegadas cargadas con bolsos y maletas. Al descuido.

El sainete surrealista vivido esta medianoche se compone más que de cualquier otro elemento de frustración. “Cuando quieras en el otro lado tienes tu casa”, le decía sobre las diez de la noche uno de los albergados a un voluntario de Cruz Roja con el que ha compartido vivencias y solidaridad durante los dos últimos meses. Un abrazo revolucionario que desafiaba a la distancia de seguridad de dos metros, al virus, a las conciencias y a todo. Una despedida emocionada que los reporteros se apresuraban a captar y que se viralizaba alrededor del autobús que estaba cargándose en ese momento.

Dos horas después los protagonistas volvían a fundirse, pero en este caso sus miradas. Una cargada de decepción y frustración por no haber logrado alcanzar su país la otra de incomprensión y de solidaridad.

marroquies atrapados por covid y rechazados por su pais

“Esto que ha pasado a nosotros ahora nos da más trabajo. Porque vienen cabreados y furiosos, lo normal, y hay que tranquilizarlos para encauzar una situación que ya de por sí es difícil”, explica un voluntario de Cruz Roja.

No se puede decir que Delegación no lo haya intentado. Hasta el último instante en una negociación a pie de frontera. Pero su buena voluntad se ha topado con la burocracia marroquí, su arbitrariedad y su falta de humanidad para con sus propios ciudadanos, indignados en la mayoría de los casos por el trato recibido por sus propias autoridades.

A los de los del autobús se ha sumado el de otras dos mujeres que han aparecido andando en la frontera pertrechadas con sus equipajes desde una casa particular. Supuestamente estaban en la lista, lo habían intentado ya el viernes. Los agentes las acompañaron hasta el lado marroquí dado que conocían su situación. Minutos después ambas han vuelto a salir por la puerta de la frontera indignadas y llorando.

Lo incomprensible de la situación, que un país dispuesto a repatriar a sus nacionales ponga trabas a sus súbditos con la documentación en regla y alargue su agonía, recrudece el problema en este lado de la frontera donde habrá que seguir hablando de la Libertad durante los próximos días. Nadie sabe por cuánto tiempo. Sólo que será hasta que Marruecos decida abrir los brazos a sus súbditos y no abrir la humanidad de pasillo a cuentagotas y hacerlo de verdad. Centenares de sus ciudadanos se lo reclaman.

Marruecos hace llorar a sus nacionales, niega la entrada a decenas, y la repatriación acaba en un sainete