EID EL KEBIR

Miles de musulmanes sacrifican ya sus corderos tras rezar este viernes

Miles de musulmanes sacrifican ya sus corderos tras rezar este viernes
Musal-la de Eid El Kebir 2017.
Musal-la de Eid El Kebir 2017.  

Como manda la tradición, en recuerdo de la prueba que superó el profeta Abraham, “de obediencia a Dios”, como ha recordado el presidente de la Unión de Comunidades Islámicas de Ceuta, Larby  Mateis justo antes del rezo colectivo, Musal-la con la que han comenzado las celebraciones de la Pascua del Sacrificio, Eid El-Kebir, miles de fieles musulmanes han comenzado a sacrificar en las diferentes carpas proporcionadas por la Ciudad Autónoma.

La de este viernes es la fiesta más grande dentro del calendario islámico. Una fiesta con un marcado carácter familiar y en la que imperan los sentimientos de amistad y solidaridad. La celebración sirve para juntar familias y visitar familiares, en algunos casos propicia la reunión de parientes que viven alejados, pero que hoy compartirán matanza y mantel.

La tradición, incluso, como también ha recordado Mateis manda visitar a los ancianos que no pueden salir de casa. Y se extiende por tres días.

La de hoy conmemora esa parte de la historia en la que el Islam se separa del Cristianismo y del judaísmo en el mismo suceso, interpretado de un modo diferente por cada dogma. En el Cristianismo el hijo al que iba a sacrificar el obediente Abraham era Isaac, en el Islam es Ismael. Y en ese punto de la historia se bifurcaron la dos religiones.

Mateis no ha dejado pasar la oportunidad de recordar que la Pascua del Sacrificio se celebra en Ceuta en un entorno occidental, con Musal-la incluida y dejando abiertas 29 mezquitas para quienes prefieren rezar en su templo, por intimidad o por madrugar más, para sacrificar antes y tener tiempo de cruzar a Marruecos a visitar a la familia. “Queramos o no da una tradición a la ciudad diferente, un ambiente cultural muy diferente”, ha recordado Mateis, abogando claramente por la convivencia pacífica y por la riqueza multicultural y religiosa de Ceuta.

Tanto que no ha dejado pasar la ocasión para volver a “reiterar nuestra enérgica condena hacia, digamos, la barbarie que ocurrió de los atentados en Barcelona y hacer un llamamiento a todos los musulmanes que se interesen en asesorarse al conocimiento al saber, a la ciencia islámica y, de alguna manera, mantener una conducta idónea que es el verdadero mensaje del Islam: la paz, la fraternidad, la concordia, la amistad, la convivencia, la comunicación, el diálogo y a través del conocimiento es la forma que podemos llevar el Islam en nuestra vida perfectamente acorde con todo el mundo. Esta clase de personas, si se pueden llamar personas, no sólo atentan contra el occidental y el americano sino que para ellos los estados árabes e islámicos son infieles también. Y nosotros las comunidades islámicas que convivimos en Europa para ellos somos también infieles. Nos sentimos doblemente víctimas en estos actos que son ajenos a la conducta islámica y a la normativa del Corán y del Islam y a las tradiciones proféticas”, ha recordado Mateis.

Sacrificio

Y tras el rezo, colectivo o en la mezquita, la comunidad musulmana se ha visto sacudida por un rápido movimiento hacia las carpas instaladas a lo largo de todos los barrios por la Ciudad Autónoma para proceder al sacrificio de los borregos. Desde Pasaje Recreo hasta el Príncipe miles de reses han ido pasando por el cuchillo como manda la tradición.

Las carpas juntan a los vecinos de los barrios, con gran disfrute de los niños, en un ritual repetido por siglos, en el que algunas cosas, aunque poco a poco van cambiando. Por ejemplo, se nota una mayor implicación de las mujeres en la propia matanza y en el desollamiento del animal. Siguen "preparando todo el día", como resumía un matarife, pero ahora además no dudan en coger el cuchillo desde el minuto uno del ritual.

"Aunque se está perdiendo", ha apuntado una mujer en la carpa de la Estación del Ferrocarril. "Ahora hay mucha gente que prefiere llevarlos al matadero". No será en El Príncipe. En el núcleo más poblado y de mayor concentración de fieles musulmanes las cosas se siguen haciendo como hace años. Cada uno en la puerta de su casa, sin carpa que valga, como ha podido comprobar Ceutaldia.com. Ahí la tradición está muy viva.

El propio Mateis apuntó en su encuentro con la prensa que en algunas zonas de la ciudad se notaba una emigración masiva en el día de hoy para celebrar la fiesta en Marruecos. En un protal en Los Rosales, sólo dos viudas iban a celebrar la tradición. El resto de sus vecinos lo harían en Marruecos.

Otro cambio apreciable a simple vista y que pueda tener que ver con la adaptación a los tiempos modernos de las familias es el del tamaño de los aniamles a sacrificar. Cada vez se ven menos los borregos viejos y grandes como borricos y más los jóvenes, más tiernos y sabrosos y con menos trabajadera. "Nosotros hoy porque así lo dice la religión, pero nos gusta más el pequeño", apuntaba otra mujer.