JORNADAS DE DISCAPACIDAD Y ACCESIBILIDAD

No le digas al Langui que no se puede

No le digas al Langui que no se puede
Juan Manuel Montilla, El Langui
Juan Manuel Montilla, El Langui  

Ilusión, perseverancia, empatía y unas dosis de mentiras piadosas. Son los ingredientes de la pócima que ha ayudado a Juanma a levantarse tantas veces como se ha caído, a superarse y convertirse en El Langui, músico, rapero, actor y, lo más importante: el primer referente en los escenarios para personas con discapacidad.

Juan Manuel Montilla, El Langui, cantante de La Excepción y ahora en solitario y actor y activista y tantas cosas como se proponga, cerraba este martes la cuarta jornada de la I Semana de la Discapacidad y la Accesibilidad Universal. Una palabra, discapacidad, con la que disiente El Langui, que propone huir del término discapacitado y apuesta por "personas con otras capacidades". “Hay personas con otras capacidades y cada uno tiene que ver cómo se las administra”, explica. Lo que en cierto modo es también un resumen de su propia vida.

“Nací con parálisis cerebral y a mis padres no les dijeron nada”, recuerda. Un drama familiar del que su padre y su madre salieron adelante con una perseverancia de hierro y dosis de ilusión y “mentiras piadosas”. “Sin ilusión por algo no se puede, el ser humano es así y mi ilusión era el fútbol”, recuerda El Langui y su familia, sus profesores, sus amigos le reforzaron. “Claro que sí, decía mi madre, claro que sí, decía mi padre, claro que sí decían mis profesores”, rememora. Hasta el mismísimo Santillana, su ídolo, le apoyó en su ilusión gracias a la mediación e su médico de rehabilitación. Un apoyo, desde Santillana a su madre, que tenía una contrapartida: esfuerzo. Si quería bajar a la plaza a jugar al fútbol tenía que ponerse su camiseta de Santillana él solo, debía aprender a vestirse, a ducharse, a levantarse si se caía… “Hoy te levantas tu”, le decía su madre. Por más que doliese ver a tu hijo dejándose la vida por levantarse del suelo, por  más que criticaran las vecinas. “Si mis padres no hubiesen sido tan perseverantes no lo habría conseguido”, admite, “pero así, cuando por las mañanas iba al instituto con la caraja y me caía en el portal ya había aprendido a levantarme y no tenía que espera a que bajara un vecino a ayudarme”.

Juan Manuel Montilla, El Langui 2¿Discurso peligroso?

Un discurso que le ha valido críticas de padres y madres de niños con parálisis cerebral que le echan en cara este exceso de positivismo, para que al final se den contra el muro de la realidad. “Yo me di contra un muro a los 13 años cuando vi que no podía ser futbolista, igual que me di contra un muro cuando vi cómo era la sociedad”, admite. A todos nos espera un muro tarde o temprano y no es motivo para no seguir luchando por avanzar.

Aquel Juan Manuel Montilla de trece años perdió su ilusión y con ella sus metas y cayó en barrena, como cualquier adolescente. Hasta que se cruzó en su camino el rap. “Descubrí que con un papel y un boli podía ser útil, podía escribir canciones”, explica. Tenía una nueva ilusión, ser canante. “Mi padres alucinaron, claro, no había referentes,no había nadie en un escenario, ni en la televisión conparálisis cerebral”, reconoce. Pero, otra vez, sus padres volvieron a apoyarle. Y él volvió a perseverar.

Y apareció en su vida el Gitano Antón y nació La Excepción y el cine y los Goya a actor revelación y autor de mejor canción en 2009… El resto es una lección de vida que ya es historia de la cultura en España.