JUAN JOSÉ AGUIRRE, PREMIO CONVIVENCIA

"Siempre da las gracias"

"Siempre da las gracias"
Juan José Aguirre Muñoz
Juan José Aguirre Muñoz  

A continuación reproducimos el dossier en el quese ha apoyado el jurado del XVII Premio Convivencia Ciudad de Ceuta para otorgar el galardón a monseñor Aguirre, obispo de Bangassou (RCA):

De los ocho hermanos que completan su familia en su caso hubo quizás más incertidumbre. A los tres meses del embarazo, casi les abandona antes de nacer, pero estaba escrito que tenía que llegar a este mundo para ser la voz de los que no tienen voz, los olvidados, los que sufren constantes violaciones de los derechos humanos.

Juan José Aguirre Muñoz cuenta desde su infancia con una gran dosis de entrega a los demás,  siempre dispuesto a ayudar a todos los que le rodean, que es como lo describe su madre. De adolescente desea estudiar Medicina, pero un día de 1971, al llegar a casa, abre el Nuevo Testamento que su padre tiene sobre un escritorio y lee en el Evangelio de San Marcos: “En verdad, en verdad os digo que aquel que deje padre y madre, hermanos y hermanas, casa o tierra por amor de mí y del Evangelio, le recompensaré ciento por mil en padre, madre, hermanos y hermanas, campos, persecuciones y también la vida eterna “.

Piensa “esto es para mí”… Cambia la vocación de curar cuerpos por la de sanar almas, y parte a los 17 años desde Córdoba (España) hacia el noviciado de los Misioneros Combonianos, en Moncada (Valencia). Allí pasa duras pruebas que fortalecen su voluntad y le preparan para su futura vida misionera. Más tarde le envían a estudiar al seminario de Poyo (Pontevedra), donde comienza sus estudios de teología, marchando posteriormente a

Santiago de Compostela, y en 1977 a Roma (Italia), en donde, además de aprender italiano, se licencia en Teología en la Universidad Pontificia “Seraphicum”. Posteriormente, en 1980, se Doctora en Teología de las religiones en el Instituto Católico de París (Francia), a la vez que trabaja con refugiados vietnamitas huidos de la guerra del Vietnam y aprende francés.

Durante todo ese tiempo de convivencia con gentes de diferentes culturas y países comprende que hay muchas formas de hacer las cosas y aprende el principio de la tolerancia. En su tesina investiga la genealogía del pueblo Zande. Elige ese tema porque sus superiores le dicen que van a enviarle a la República Centro Africana, a la región de los Azande.

Se ordena sacerdote con solo 26 años, y un año después, en 1981, marcha a África por primera vez. Le envían a la misión de Obo, al nordeste del país, una zona muy despoblada y alejada de la civilización, en plena selva, en la frontera con Sudán. Allí vive hasta 1987 en una pequeña comunidad misionera con solo otros dos sacerdotes, uno de ellos de origen italiano que le introduce en la cultura del lugar. Para poder integrarse mejor y ser más cercano aprende la lengua del pueblo Zande, una lengua nilótica muy complicada.

Vuelve a España en 1987 para hacer animación misionera, pero regresa a la República Centroafricana en 1994, donde ejerce su labor pastoral y social en la misión de Dekoa. Aprende uno de los dos idiomas oficiales del país, el sango (el otro es el francés que domina a la perfección) y piensa que para conocer bien a un pueblo y su cultura es necesario hablar su lengua. Trabaja en esta misión hasta 1996, en que se traslada a la capital del país, Bangui, donde ocupa el cargo de Principal de los Combonianos durante poco más de un año, ya que en diciembre de 1997 el Papa Juan Pablo II lo nombra Obispo coadjutor de Bangassou (RCA), y el 10 de mayo de 1998 se celebra su Consagración Episcopal en la catedral de Bangassou.

Su historia es una historia de amor como misionero Comboniano y obispo de Bangassou, entregado a su pueblo de la Republica Centroafricana (RCA), uno de los países menos desarrollados y con más necesidades del mundo. En 2013, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo lo coloca en la posición 180 sobre un total de 187 países según su clasificación de índice de desarrollo humano (IDH) de 2013. En República Centroafricana la esperanza de vida está en 48,35 años, su tasa de mortalidad es de 15,99%, y su renta per cápita es de 352 euros.

Juan José Aguirre Muñoz lleva más de 30 años trabajando en este país, uno de los más olvidados del continente africano. La región de Bangassou, su Diócesis, es tan extensa como Andalucía. Se encuentra en la frontera con la Republica Democrática del Congo. A pesar de la existencia de un gran río la zona está muy aislada. La pista que le une al resto del mundo está en pésimas condiciones y a esto se le suma la inseguridad de los asaltos a los vehículos por ladrones y por bandas armadas. En muchas de las comunidades de su Diócesis el dinero apenas se utiliza. En su Diócesis conviven de forma pacífica ocho etnias diferentes, que hablan cada una su lengua. Juan José Aguirre dice que África le ha proporcionado dos grandes enseñanzas: la capacidad de vivir que poseen los ciudadanos del continente africano, a pesar de las enfermedades y de los peligros, y una religiosidad a prueba de bombas.

Cuando habla del pueblo africano lo describe como “gente que te mira con ojos profundos, gente vestida con una sola camisa todo el año, que vive con menos de un dólar al día, gente que es muy pobre y tiene una gran capacidad de comprender la vida, la existencia, la familia, de saber distinguir lo importante y lo superficial. Ellos viven intensamente, no tienen una gran proyección de futuro, viven colocando muy bien los pies en la tierra”. Dice que en ese sentido, nos dan mil vueltas. Esta característica de un realismo crítico, muy acentuado y muy útil para la vida, la tienen todos.

Allí la enfermedad más mortífera sigue siendo la malaria (el propio Juan José Aguirre padece malaria crónica, como todos los misioneros), seguida del SIDA. Sin embargo también causan estragos patologías como la tuberculosis, el herpes o la diarrea, y la falta de tratamientos las convierte en fatales. Para luchar contra todas estas penalidades la Iglesia Católica, a través de la diócesis de Bangassou, lleva años trabajando para tratar de erradicar unos males que las instituciones públicas no han podido.

Juan José Aguirre Muñoz dice que la vida misionera tiene dos caras. La primera palabra es la evangelización. La segunda, la promoción humana. Los proyectos son tan necesarios porque a alguien con el estómago vacío, o que se muere por SIDA el Evangelio le resbala. Y es que, como él dice, mientras haya pobres, excluidos o demás víctimas existe una obligación ética y evangélica de liberar la Historia de dichos males. Además hace la siguiente reflexión “en algunos países del Continente Negro o de Latinoamérica no pocas veces la pobreza va asociada a diversos tipos de violencia, cuya raíz casi siempre se halla en la injusticia. La pobreza, entre los males que azotan al planeta, brilla con luz propia por sus consecuencias gravísimas, ya que, por ejemplo, diez millones de niños mueren al año a causa de ella, algo que no deberíamos tolerar por más tiempo”.

El 15-25% de la población de su Diócesis está infectada por el virus de Inmunodeficiencia Humana. Dice de la enfermedad que es una masacre, un genocidio silencioso. Ha hablado a sus feligreses de la fidelidad y de la abstinencia, y promociona y facilita preservativos ya que es una cuestión de salud. Ya que allí donde él vive, esto no choca con la doctrina de la iglesia. Los misioneros no entran en polémicas, sino que ven que su gente se está muriendo. ¿Qué pueden hacer?.  Además trabaja con miles de personas que no son católicas.

El amor que el cordobés Juan José Aguirre Muñoz regala a los pobres y enfermos de la diócesis de Bangassou es inquebrantable. Un apretón de manos, una sonrisa, unas palabras o una mirada, cómplice son sus gestos hacia quienes pueblan su Diócesis. La vida es un milagro que se abre paso en medio de la adversidad: la tasa de mortandad de los niños en el parto es del 17%. Del 83% restante un 14% morirá antes de alcanzar los cinco años de edad. El hambre, la malnutrición, la lepra, la malaria y las infecciones provocan que los más longevos sólo lleguen a los 48-50 años. La ancianidad allí es la madurez de aquí.

Juan José Aguirre Muñoz no camina solo, La Fundación Bangassou es su certeza, la que se vuelca todo el año por su causa con la ayuda de instituciones, empresas y particulares en forma de apadrinamientos, donaciones y donativos. La Fundación para la promoción y desarrollo de Bangassou, creada en 2002 por familiares y amigos cercanos a él bajo su impulso, es la que envía directamente las ayudas.

Juan José Aguirre es el obispo de los pobres, se faja de verdad: recibe a los feligreses en su propia casa desde las seis de la mañana y los escucha el tiempo que haga falta. Ninguno se va sin ser atendido, razón por la que cada segundo dedica la imaginación a combatir la absoluta miseria. Dice que ser obispo en África es completamente diferente, es un servicio que se concreta muchísimo más. El obispo también es padre y tiene la responsabilidad de un cargo, pero la manera de ejercer ese servicio es más libre, más sencilla en

África, pudiendo encontrar al obispo arreglando un pinchazo, subido en una escalera haciendo reparaciones o pintando, confesando enfermos o leprosos, lavando platos….

Cuando va a sus largos viajes para visitar a todos y a cada uno de su Diócesis le acompaña un chófer que vive con él yal que el obispo le prepara la sopa. En África el obispo lleva pantalones cortos, aunque vista su ropa sacerdotal y episcopal en las celebraciones eucarísticas, que allí son muy especiales, con un maravilloso góspel africano.

Juan José Aguirre Muñoz respira sencillez, humildad, coherencia, autenticidad, su mirada es amor y no deja nunca de dar las gracias, las da continuamente… siempre dice que en un mundo donde se enaltece el consumismo, en una sociedad europea donde te hacen creer que el hombre es las cosas que compra y las prendas con que se viste, por suerte existen organizaciones, instituciones, empresas, que apoyan sus proyectos de desarrollo, y voluntarios, muchos de ellos médicos y enfermeras, que van a dar una parte de su tiempo y conocimientos a África, tocando con su mano a los más pobres de entre los pobres. Son según él, la contra-cultura, que no fundamenta su acción sobre el dinero, ni se ponen de rodillas delante del materialismo, van contracorriente.

Continuamente Juan José Aguirre Muñoz da las gracias a todos en nombre de miles de africanos. Quiere ser el altavoz de su pueblo, una caja de resonancia del agradecimiento que siente su gente cuando los cooperantes dan su tiempo y su saber para sacarlos del pozo. Refiere que todos los profesionales que han pasado por Bangassou han dado vida a la muerte, han dado vista a la oscuridad, han cargado como buenos cirineos la cruz de los más pobres, y han dado esperanza cuando ésta ya se había difuminado…. y no son sólo bonitas palabras.

Con todos estos apoyos, ha logrado crear un núcleo de desarrollo social y sanitario en el corazón de África,del que describimos sus principales proyectos:

PROYECTOS EDUCACIÓN

Una apuesta importante por la formación de niños y niñas para darles la llave del progreso. En la RCA, aunque tiene una deuda externa de mil millones de dólares, la mitad de su población está  escolarizada, en una gran parte por la Iglesia católica, y esto es el futuro.

A más niños escolarizados, menos SIDA, menos muertes por falta de vacunas, menos enfermedades por falta de agua potable…. Siete mil niños han sido ya escolarizados en Bangassou a través de algunos de los 33 grandes proyectos que lleva adelante, entre ellos 35 kínder, seis escuelas primarias, tres escuelas secundarias o colegios, dos liceos y una escuela técnica que está naciendo ahora mismo, con una religiosa que lleva la agricultura y está enseñando a diferenciar las gallinas ponedoras de las de carne.

- Colegios de Primaria, Secundaria y Escuela Técnica en Bangassou

- Becas para licenciaturas en Bangui de alumnos sin recursos y con éxitos académicos

Los alumnos son de diferentes etnias, sexos y religiones; así como los profesores. Para fomentar la tolerancia, en clase de religión, se seleccionan textos comunes a la Biblia y al Corán. Se educa a los niños en el valor del respeto al medioambiente.

APOYO SOCIAL

El europeo que viene a Bangassou puede quedar impactado por la suciedad de un niño o por su abandono, por la renuncia a la vida de una joven de 20 años en fase terminal de SIDA y con cuatro críos que alimentar, o por aquel niño de cuatro años que sacamos de la cárcel para llevarlo al orfanato en el mes de junio pasado. Huérfano de madre y sin nadie que lo cuidara, el padre, condenado a varios años de prisión, no tuvo más remedio que llevarlo con él a la cárcel. Se llamaba Nicolás. Con la ayuda del Procurador de Bangassou lo sacamos de allí a los pocos meses. Llegó al orfanato con la cabeza con tiña y el vientre hinchado, muy cerquita de la desnutrición irreversible, la mirada perdida y triste a causa de todas las miserias que había tenido que soportar siguiendo a su padre en la cárcel durante meses…. violaciones de los derechos fundamentales y pisotones varios de la dignidad humana” Juan José Aguirre Muñoz.

Conferencia Colegio de Médicos. Córdoba 2008

- Orfanatos en Bangui y en Bangassou, para huérfanos en su mayoría como consecuencia del SIDA. “La directora del orfanato, Aude, es protestante, con una gran experiencia. Antes de asumir ese puesto, ella ya había recogido en su propia casa a quince niños huérfanos” Juan José Aguirre Muñoz

- Casa de acogida para madres-niñas solteras en la que se les brinda la posibilidad de estudiar para un mejor futuro.

- Casas de acogida a ancianos acusados de brujería. En la RCA está tipificada como delito la brujería y se condena por estas prácticas a cadena perpetua o pena de muerte. Esta acusación se ceba en los más débiles, ancianos, discapacitados. El pueblo es supersticioso y cuando alguien enferma dicen que es a causa de un hechizo, y al que creen culpable lo matan a pedradas. Para este tipo de personas ha creado un barrio de casitas, donde se encuentran cuidados y protegidos de estos ataques.

- Arreglo de la cubierta, suelo y construcción de sanitarios en las cárceles de Alindao y de Bangassou. “Podrán seguramente imaginar lo que es una prisión en Europa, pero tendrán que hacer un esfuerzo para imaginar una prisión en uno de los países más pobre del mundo, sin medios para alimentar a sus presos, que tienen que salir cada día a buscar comida y pagar una pequeña cantidad de dinero a los carceleros para volver a entrar cada tarde.

- Creación de taller de costura para niñas de la calle (niñas dedicadas a la prostitución a las que recoge y les enseña un oficio)

- Creación de grupos de apoyo: Legión de María. Mujeres que ayudan en toda la labor social de la iglesia, cuidando ancianos, enfermos…

- Creación de huertos para cultivo de soja como soporte nutricional de los niños

- Creación de granjas

DESARROLLO SANITARIO

- Creación de farmacia rural

- Leprosería en Bangassou. Hay numerosos pacientes aquejados de lepra en la misión, allí les curan facilitándoles la medicación necesaria, y han creado un taller para fabricación de prótesis.

- Centro de acogida de Bangondé para enfermos terminales de SIDA

El proyecto es para conseguir los antirretrovirales para las mujeres que todavía pueden moverse y con ellos pueden vivir. Necesitamos dinero para conseguir esta medicación, que hasta hace un año ha estado  prohibida en Centroáfrica y que era inaccesible mientras que en Occidente el SIDA se convertía en una enfermedad crónica. Nos cuesta ir a la capital, Bangui, porque no es sólo ir a comprar…. al enfermo hay que hacerle una analítica, encontrar una avioneta que lleve las muestras en dos horas a la capital (a 750 kilómetros) y recogerlas. Hasta que un médico capacitado por la OMS da su firma no se puede adquirir en la farmacia. Queremos llevar a cabo este proceso largo, farragoso y costoso para salvar a mujeres jóvenes, la mayor parte de ellas con niños” Juan José Aguirre Muñoz

- Dos hospitales con quirófano, uno en Nzako y otro en Bangassou, donde se realizan cada año 3 campañas quirúrgicas: oftalmología, cirugía general y ginecología y traumatología

“En la prisión de Bangassou encontramos un viejito acusado de brujería al que diagnosticaron hernia inguinal sin necesidad de desvestirlo. Era tan grande que el pobre preso vestía un pantalón varias tallas más grandes y no podía cerrar ni el botón ni la cremallera. El fue el primer elegido de entre 150 pacientes que se pusieron en la cola y fueron avanzando como quien está pasando por taquilla para comprar una entrada.

No había enfermera llamando por números, ni una sala de espera en condiciones. Sólo había un montón de personas, agarrándose a la cola como a un clavo ardiendo, ansiosas por enseñar a los médicos cordobeses una hernia descomunal, un bocio como una sandía o unos pies carcomidos por la lepra. Era una fila kilométrica de trozos de humanidad cosidos a la esperanza de ser operados por primera vez en sus vidas.

Consultaron en una salita abarrotada, salvada la intimidad con una sabanita discreta. Aunque la privacidad, como la entendían nuestros doctores mientras exploraban un inmenso hidrocele era relativa, viendo una hilera de chiquillos, la nariz pegada al cristal de la ventana, contemplando aquellas manos enguantadas de blanco hurgando intimidades.

Mientras operaban al preso, ayudados por Marcela (nuestra laica misionera argentina) y la hermana Julieta (responsable del centro "Buen Samaritano" para enfermos terminales de Sida), y el personal local del hospital, el enfermo, con anestesia epidural, no paraba de pedir a Dios bendiciones para las familias de todos los presentes, parientes próximos y futuros. Como dice el salmo: su boca se llenaba de alabanzas y su lengua de bendiciones. ¡Así estuvo toda la operación! Que hay más alegría en dar que en recibir". Confucio lo decía muchos años antes de otra manera: "Debes tener la cabeza siempre fría, el corazón siempre caliente y la mano siempre larga".>> Juan José Aguirre Muñoz. Conferencia Colegio de Médicos. Córdoba 2008

- Una maternidad en Bangassou y otra en Ñkari

- Programa de seguimiento para detección VIH

- Programas de educación sanitaria para evitar contagios de VIH y de higiene maternal

- Programas de formación de personal sanitario: médicos, enfermeras, fisioterapeuta (impartido por los cooperantes sanitarios durante las campañas quirúrgicas)

“En el mes de noviembre del 2006 vinieron a Bangassou dos cirujanos y un anestesista a operar casos de hernias como balones, bocios grandes como la cabeza de mismo paciente y miomas de más de dos kilos.

Como teníamos un día por delante antes de empezar las consultas pues era domingo, después de la Misa, expresión gozosa y danzada de la fe inquebrantable de este pueblo africano, pensamos que era mejor empezar operando al más humilde y pobre de los candidatos, a alguien sin poder de decisión ni derechos, alguien excluido sistemáticamente de una intervención quirúrgica, porque allí es un artículo de lujo y porque él es un paria de la sociedad, "basura" que nadie llorará cuando se muera. Nos fuimos a la cárcel de Bangassou a elegir un preso acusado de brujería, un ser humano creado a imagen y semejanza de Dios, hermano a quien hay que tender la mano, alguien a quien ama”. Juan José Aguirre Muñoz

- 12 campañas quirúrgicas de oftalmología: cataratas

- 16 campañas quirúrgicas de cirugía general y ginecología

- 12 campañas quirúrgicas de traumatología

- Campañas de vacunación por los poblados de la región

INFRAESTRUCTURAS

- Arreglo de caminos, creación de nuevos accesos, construcción de puentes, pozos

- Potabilización de agua

- Internet en Bangassou

- Taller mecánico

La obligación de un sacerdote es lavar los pies de los pobres, estar con los enfermos, sentarte con el que llora, y hacer fácil la vida de la gente. Fuera de los pobres estás fuera del Evangelio.” Juan José Aguirre Muñoz

“He sentido miedo. He pasado por muchos momentos de guerrilla, con gente violenta, y he visto morir a muchas personas. Son momentos que te hacen temblar. Pero lo esencial es amar y ser amado. Y yo me he sentido muy querido aquí, África me ha hecho diferente. Cuando ves a una persona con una metralleta matando a niños con esa frialdad, te preguntas: ¿y este hombre de qué está hecho? Ese hombre también es hijo de Dios, pero la imagen de Dios se ha roto en mil pedazos. Llegará un día en que se dará cuenta”. Juan José Aguirre Muñoz.