La "sostenibilidad demográfica, económica e identitaria" de Ceuta "preocupa" a "medio plazo"

La "sostenibilidad demográfica, económica e identitaria" de Ceuta "preocupa" a "medio plazo"
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- El Real Instituto Elcano publica 'España mirando al sur', un informe que considera más preocupante "la dependencia económica del gasto público" o "la exclusión de ambas de la Unión Aduanera con la UE" que la presión migratoria

- El análisis alerta de los procesos de 'marroquinización' y 'desespañolización' y señala que "la fragmentación étnica del voto constituye un factor añadido al riesgo de fractura social a medio plazo"

- Urgen a "estudiar la situación desde todos los ángulos para habilitar una estrategia de intervención"


El Real Instituto Elcano ha mirado hacia el sur y ha identificado "tres escenarios preocupantes para España: la desestabilización de países como Marruecos y Argelia, la sostenibilidad de Ceuta y Melilla y el desaprovechamiento de las oportunidades económicas que se abren en África". Las ciudades autónomas representan un escenario de preocupación "no tanto por los fenómenos ligados a la inmigración irregular o a las reivindicaciones territoriales de Marruecos sino por su sostenibilidad demográfica, económica e identitaria a medio plazo".

Sobre el ámbito migratorio, el estudio 'España mirando al sur: del Mediterráneo al Sahel', presentado este martes, alerta de que la "principal debilidad" de la política migratoria nacional "es la dependencia de la buena voluntad y las buenas relaciones con los gobiernos y las fuerzas de seguridad de la Zona". "El caso más claro", concreta, "es el de Ceuta, Melilla y los islotes despoblados que gestiona directamente el Ministerio de Defensa español", donde "sin la cooperación marroquí sería imposible impedir un flujo continuo de inmigrantes".

Sin el país vecino "impidiendo que los subsaharianos se lancen al agua para llegar a nado o en pequeñas balsas a las costas de Ceuta y Melilla, o sin sus periódicas operaciones de desalojo en los montes de las cercanías de las Ciudades Autónomas, los asaltos a las vallas de Ceuta y Melilla o la entrada a nado serían mucho más frecuentes" y "esa cooperación, vital para los intereses españoles, depende de la voluntad de cumplimiento del vecino y pone en sus manos un instrumento de influencia determinante". La atención a los inmigrantes menores de edad no acompañados (MENA) es otro "punto débil de la política de contención, especialmente en Ceuta y Melilla, donde los niños marroquíes de las provincias cercanas "pueden entrar libremente, como toda la población de esas áreas con la condición de que las abandonen antes de las 12 de la noche".

Más preocupante es, para los autores del análisis, la "difícil sostenibilidad" de Ceuta y Melilla, "tanto por razones económicas como demográficas y políticas". Entre las primeras destacan "la dependencia económica del gasto público, el paro, la informalización de la economía, el auge del contrabando y la exclusión de ambas de la Unión Aduanera con la UE".

Entre las segundas figuran "la elevada presión demográfica y los procesos de 'marroquinización' y 'desespañolización”, procesos "que acentúan los problemas identitarios de ambas ciudades y que acabarán a corto plazo (Melilla) y medio plazo (Ceuta) con el período de gobierno liderado por partidos nacionales de España". Se trata de "unos problemas de mayor gravedad e impacto estructural que los de las 'vallas' que monopolizan la percepción de riesgo de Ceuta y Melilla".

Para el Real Instituto Ecano, "desde una perspectiva política, la no pertenencia a la Unión Aduanera es un anacronismo de difícil justificación, sobre todo cuando su consecuencia es una economía basada en flujos irregulares".

Por otro lado, atisba un fenómeno de 'marroquinización' en dos ciudades que durante varios siglos "formaron comunidades monoétnicas, de muy pequeño tamaño, compuestas por militares, sus familias, y un pequeño sector de servicios". "De seguir adelante esta evolución demográfica, Melilla será muy pronto, si no lo es ya, una ciudad básicamente bereber y árabe y Ceuta le seguirá los pasos más tarde, en un proceso que parece bastante más lento", compara.

"En resumen", condensa, "el crecimiento de población de Ceuta y Melilla es una amenaza a su estabilidad social y política porque no se sostiene sobre un crecimiento económico paralelo y su consecuencia es una degradación media de las condiciones de vida". "En perspectiva, la situación es más preocupante en Melilla por su mayor crecimiento demográfico y su mayor dependencia económica del 'comercio irregular' con Marruecos –a su vez muy vulnerable–, sin que otras actividades económicas parezcan vislumbrarse en un futuro cercano", compara.

"La fuerte diferencia social entre la población hispana –que será pronto minoritaria en Melilla y más tarde en Ceuta– y la musulmana puede provocar conflictos de tipo étnico y religioso que ya se está expresando electoralmente", auguran sin dejar de reseñar que "por otra parte, una política destinada a reducir esa brecha social con mayores ayudas a las comunidades musulmanas puede convertirse en un potenciador de la atracción de la población marroquí hacia las ciudades y, por tanto, realimentar el problema".

"Separación física entre ambas comunidades"

El informe alerta de que "se produce una separación física entre ambas comunidades, con la población musulmana concentrada en varios barrios, una separación que se expresa desde la infancia en el sistema escolar: la población de origen hispano acude a los colegios concertados y la de origen marroquí se concentra en los públicos, con lo que se acentúa la fragmentación social". "La fragmentación étnica del voto", avisa, "constituye un factor añadido al riesgo de fractura social a medio plazo".

Ese "cambio de identidad" podía verse favorecido por "dos factores latentes de cambio": uno, que "la población de origen español tiende a trasladarse a la península o a convertirse en población flotante"; otro, "el adoctrinamiento en valores identitarios que se fomenta desde las mezquitas donde predican imames dependientes de Marruecos que, aunque no tenga que ver con la radicalización de los creyentes musulmanes, refuerza su identidad contraponiendo los valores propios a los occidentales".

"A corto plazo parece descartado que la población de origen marroquí favorezca mayoritariamente la demanda de Marruecos respecto a la soberanía sobre las ciudades, tanto por las mayores prestaciones sociales que reciben de España como por el limitado peso político con el que cuentan", pero "a mayor plazo esa previsión podría variar porque progresivamente se incrementará el peso político de las –hasta ahora– minorías, pasando de estar en condiciones de obtener concesiones de los partidos mayoritarios a desplazar a esos partidos y estar en condiciones de reforzar las señas de identidad musulmanas, bereberes o marroquíes, provocando una tensión centro-periferia semejante a la que existe entre el Gobierno de España y varias CCAA, con la importante diferencia de que esas señas de identidad son compartidas en este caso con el país vecino que, además, reclama su soberanía".

Para los autores del informe "los problemas económicos, demográficos y políticos identificados en Ceuta y Melilla tienen carácter estructural, por lo que se pueden retrasar sus efectos pero no evitarlos". No obstante, se recomienda "estudiar la situación desde todos los ángulos para habilitar una estrategia de intervención" y realizar "algunos estudios imprescindibles como la evaluación de un eventual ingreso de ambas Ciudades Autónomas en la Unión Aduanera, el impacto de un eventual cierre de fronteras por parte de Marruecos, la cuantificación de las comunidades musulmana e “hispana” o el origen de los depósitos bancarios".

"Son estudios necesarios", destacan, "para tomar conciencia de las vulnerabilidades de la posición española y medir la capacidad de influencia de Marruecos de influir en ellas" porque "sobre ellos se debería articular la estrategia de intervención necesaria para ralentizar el proceso de deterioro o reaccionar ante sus desafíos".