LAMIA AHMED

Una universitaria ceutí, rechazada en Málaga por su apellido y por ser oriunda del Príncipe

Una universitaria ceutí, rechazada en Málaga por su apellido y por ser oriunda del Príncipe
Lamia Ahmed.
Lamia Ahmed.  

Lamia Ahmed (El Príncipe, Ceuta, 2000) ha conocido a sus 19 años durante las últimas 24 horas parte de la mejor y de la peor cara de nuestra sociedad. Este martes por la tarde, "a punto de llorar", narraba en un hilo de Twitter que suma más de 12.500 'Me gusta' y cerca de 9.000 retuits, su frustración al negarse la propietaria de un piso de Málaga a alquilarle una habitación por sus apellidos y su barriada de origen.

Según ha señalado la joven este miércoles por la tarde a Ceutaldia.com, ya con otro piso cerrado para empezar, en septiembre, tercero de Criminología en la UMA, tras dos cursos en la ciudad andaluza viviendo "lejos" del Campus optó por buscar casa más cerca.

Con tres compañeras encontró una habitación a la que dio todos los parabienes. Recogió su ropa y, al dirigirse hacia el que iba a ser su nuevo hogar, recibió una llamada de una de sus amigas que, apesadumbrada, le informó de que, según la inmobiliaria de enlace, la dueña del piso la había rechazado. "Primero se quedó chocada al ver mis apellidos, Ahmed Ahmed, y al saber que vengo del Príncipe Alfonso dijo que conocía la barriada de haber trabajado en Ceuta como fiscal", narra la universitaria caballa.

No hubo más palabras, ni a través de intermediarios, pues ni los padres de algunas de sus compañeras que han intentado interceder han tenido éxito. "Solo me hubiera gustado tener la oportunidad de hablar con ella, pero ni eso ha sido posible", lamenta Ahmed, que se ha sentido "juzgada por venir de un barrio donde hay mucha delincuencia, camino que no he seguido gracias a que llevo toda mi vida estudiando para conseguirlo".

"Mi padre es un humilde taxista que trabaja día a día para sacarme adelante y ni yo ni nadie de mi familia tiene ningún antecedente penal ni ningún problema con la Justicia", expuso la joven en Twitter, donde su experiencia ha sido recibida con una ola enorme de simpatía y solidaridad.

"No me lo esperaba porque solo escribí con intención de desahogarme pero muchas personas me han contado ahora peripecias parecidas o mucho peores por apellidarse de una forma distinta a lo habitual, por venir de otro país, por ser diferentes...", valora la ceutí, que ha visto cómo mientras una puerta se le cerraba otras muchas se le abrían. "A estas horas", ha relatado feliz, "ya he confirmado otra casa para el próximo curso".

"En mi barrio", dice el último tuit de Ahmed sobre el tema, "nunca cerrarían las puertas a nadie. Sabemos lo duro que es que te juzguen, sabemos lo que nos ha costado luchar por lo que tenemos y seguimos luchando. Y que vivan todas las personas que vienen de un barrio pobre y marginado que ha tenido que luchar el doble".