SEMINARIO EAPN CEUTA

Usted no lo quiere creer pero es pobre

Usted no lo quiere creer pero es pobre
Imagen de recurso.
Imagen de recurso.  

Pobreza. Cualidad del pobre, aquel que tiene escasos haberes, dice la Real Academia Española. Gaby Jorquera, especialista en pobreza y coordinadora de la Red Madrileña de Lucha contra la pobreza, no está del todo de acuerdo: “Pobreza es falta de oportunidades”. “Y ser mujer es ser pobre”, añade a su lado Asunción Martínez, doctora de la Facultad de Educación de la Universidad de Granada en Ceuta.

Son las dos ponentes que este miércoles han participado con EAPN Ceuta en sus III Jornadas de Capacitación al Voluntariado en Empleo y Pobreza, ‘Factores que influyen en la Desigualdad Social’ en el Aula 4 del Campus.

La pobreza, advierten, nos acecha y está más cerca de lo que creemos. Ese empleado de una cadena de comida rápida sostiene una familia con apenas 800 euros, esa viuda con una mísera pensión de 300 euros es pobre, esa madre soltera con un empleo precario es pobre.  “La media de edad de edad de las personas que trabajan en restaurantes de comida rápida ha venido aumentando en los últimos diez años de una manera impresionante  y no es raro que ese salario sostenga a una familia, pero no pensamos en esa persona como en alguien pobre porque está dentro de nuestro entorno. Vivimos en medio de la pobreza sin saber que está ahí”, explica la coordinadora de la Red Madrileña de Lucha contra la pobreza.

Vemos la pobreza con una mirada equivocada, una imagen antigua del mendigo de toda la vida o el niño de la calle de Dickens, pero los tiempos han cambiado sin darnos tiempo a reaccionar. “Ser pobre no es un estigma no es algo que veamos”, puntualiza Jorquera que insiste en que miramos la pobreza como algo ajeno y lejano, los ingredientes de la indiferencia: “La indiferencia es el mayor riesgo, la crisis nos ha abierto una ventana de empatía porque vemos la pobreza en la tele, en los medios, en los discursos contra la pobreza, pero esa ventana se está cerrando y la recuperación económica es un placebo muy bueno”.

Para Asunción Martínez es urgente que “nos tomemos ya la píldora de la proactividad, no voy a esperar a que vengan las cosas, voy a ir a buscarlas”, propone, “estamos muy acostumbrados, te lo digo yo que vengo de Andalucía, a esperar a que nos den y hay que cambiar el chip”.

Cambio de paradigma

 “Hemos pasado de considerar la pobreza en términos económicos a verla en términos de oportunidad, ser pobre significa tener menos oportunidades, es, para entenderlo, con cuántas papeletas vas a jugar tú en tu vida”, explica Jorquera, “si eres mujer tienes ya una papeleta de riesgo, si no tienes suficiente educación, si además eres de otra etnia o nacionalidad, tus posibilidades de aprovechar las oportunidades que ofrece el entorno van a ser menores”

No se trata pues de una cuestión de castas atadas al destino que marca la cuna, el escenario es cambiante y el contexto es determinante: “no tiene que ver con las características de las personas, son las sociedades las que generan pobreza, no es lo mismo Ceuta que Bilbao o Berlín”.

Asunción Martínez cree además, que algunas papeletas tienen más posibilidades incluso que otras: “Si eres mujer eres pobre no estoy hablando de la India o de China, hablo de Algeciras, de donde vengo, o de Ceuta, donde estamos ahora mismo, ser mujer va restando”. Las pruebas están ahí: son las víctimas preferidas del empleo precario, de la economía sumergida, un techo de cristal las separa de los puestos directivos. “Somos las mejor formadas, en cualquier aula de cualquier universidad hay más mujeres pero sin embargo las carreras profesionales se truncan, tenemos que elegir entre trabajar o conciliar”.

Usted no lo quiere creer pero es pobre