ORDENACIÓN URBANA

Vecinos del Molino recogen firmas para exigir al Gobierno que cumpla y haga el vial con Calle Real

Vecinos del Molino recogen firmas para exigir al Gobierno que cumpla y haga el vial con Calle Real
Los vecinos utilizan la pasarela peatonal y atraviesan el parking tras Real 90 para conectar en coche./archivo
Los vecinos utilizan la pasarela peatonal y atraviesan el parking tras Real 90 para conectar en coche./archivo  

El Gobierno de la Ciudad mantiene en una especie de limbo la planificación urbanística del entorno de Huerta Molino desde hace tiempo sin explicar muy bien porqué. La situación parece haber colmado la paciencia de los vecinos de la zona que han decidido pasar a la acción recogiendo firmas. En concreto, la gestoría que lleva la comunidad más numerosa de la zona, la del edificio de reciente construcción Huerta Molino, ha emprendido una campaña de recogida de firmas para exigir al Gobierno que cumpla con lo que prometió e incluso recogió en su Plan de Inversiones y complete el vial que une la carretera de Recinto con la calle Real.

Apenas 100 metros de calle que faltan por construir, la prolongación de la calle Antonia Céspedes, la Latera, y que permitirían conectar la zona sur de Ceuta desde la carretera del Recinto hacia el Sarchal con la calle Real a la altura del popular número 90.

En los Planes de Inversiones de los últimos años el Ejecutivo de Vivas había incluido la infraestructura entre sus actuaciones a acometer, dotándola de presupuesto, pero en la última revisión de ese plan, el vial parece haberse caído tal y como han detectado los propios vecinos. Y lo ha hecho sin explicación aparente.

En el desglose del Plan de Inversiones del Ejecutivo del año 2016, en las actuaciones plurianuales entre 2016 y 2019 figuraba una partida de 150.000 euros para 2016 y 250.000 euros más para 2017 para el desarrollo del mencionado vial: “Nuevos viales. Recinto-Calle Real (El Molino). En cambio en el mismo desglose del plan de este 2017, en inversiones que van desde 2015 a 2019, se reconoce un remanente de 150.000 euros a esa infraestructura, pero se presupuestan 0 euros para los próximo años, 2019 incluido. Lo que significa que el Ejecutivo abandona la idea de conectar Recinto con calle Real en la parela a la propia calle El Molino.

Así en el escrito que la gestoría Hurtado de Mendoza ha puesto a disposición de los vecinos para que firmen en su oficina del edificio San Luis, en la calle Sargento Mena en horario de 9 a 14 horas de lunes a viernes y de 16.30 a 20 horas de lunes a jueves, se recoge:

“Que el motivo del presente, es conocer por qué se ha suprimido de los Presupuestos previstos para el año 2017 y dentro de los planes de inversiones para barriadas, la partida correspondiente a la realización del vial que conecte la calle Real con el Recinto, cuya realización está prevista en el Plan General de Ordenación Urbana (…) Por otro lado, y con independencia de lo anterior, queremos poner de manifiesto (…) que queremos que esa calle, prevista e inicialmente presupuesta, sea una realidad a la mayor brevedad posible, interesando que se practiquen las actuaciones precisas para ello sin más demora”.

Y lo cierto es que el Plan General de Ordenación Urbana, el vigente, recoge desde hace más de dos décadas la conexión entre Recinto y Calle Real a través de la zona. También recoge el uso dotacional destinado a equipamiento educativo y deportivo de una extensa zona, la mayor parte de propiedad municipal.

Si bien, la Ciudad mantiene un contencioso judicial con la Empresa Edificios Clásicos Sl por la subasta fallida de una de las parcelas edificables en la zona. En el documento de la administración para la licitación de la misma se reconocía la posibilidad de construir más de 12.000 metros cuadrados de vivienda, cuando la realidad, que ya no niega ningún técnico de Fomento es que apenas se podría llegar a los 2.000 metros cuadrados.

En el camino del vial a construir han proliferado además las construcciones ilegales, se ha estrechado de manera sorprendente si se atiende a la planificación urbanística el final de la calle con un imponente edificio de otra promotora, también en pleito con la Ciudad por el inmueble del Pasaje Fernández y en medio queda una finca de un particular al que habría que expropiar.

Durante años, la Ciudad ha venido incluyendo presupuesto para el vial, recogido en el Plan General de Ordenación Urbana como una parte fundamental para la reestructuración de la zona, una de las más extensas que aún quedan por acometer en lo que se conoce como la Almina, junto con la que componen la plaza Vieja, el actual Mercado y el Patio Hachuel. Una amplia franja de terreno que une Huerta Molino con el Brull en diagonal y cuya planificación urbanística afectaría a los dos Pasajes Recreo, alto y bajo, e incluso a la fachada a la bahía sur que recorre Recinto hasta lo que eran las Escuelas Prácticas. Una zona en donde no han cesado de proliferar construcciones de tipo unifamiliar que no estaban contempladas en la planificación urbanística.

El vial, que el Gobierno planificó y presupuestó en su día mejoraría la circulación de todo el centro y daría servicio no sólo a los vecinos de las cien viviendas nuevas del edificio Huerta Molino, otros cuatro imponentes bloques de al menos 7 alturas recorren en paralelo lo que sería la calle Antonia Céspedes, los propios vecinos de Real 90 y alrededores en la calle Real se verían beneficiados por el mismo.

La falta de calle como tal provoca que muchos en la zona utilicen una pasarela que se supone peatonal para comunicar de forma más o menos directa Recinto con la Calle Real, atravesando el estacionamiento de la trasera de Real 90 y saliendo a la calle Peligros, y sorteando peatones, a menudo niños que bajan o suben del Colegio Lope de Vega, del Colegio Andrés Manjón o del Beatriz de Silva.

La propia promotora del Edificio Huerta del Molino tuvo que construir parte de ese vial y de otro que cruzaría la zona de Pasaje Recreo Alto de forma transversal como parte del trato para absorber la casi totalidad de la edificabilidad de toda la zona. Ambos viales mueren a día de hoy de forma absurda, resaltando a simple vista que están inacabados y siendo el símbolo perfecto de la falta de acometida de la planificación urbanística por parte de la administración pública en la zona.