UN ERIAL

El fiasco sin fin del "pequeño oasis" que se prometió en el Parque de Santa Catalina

El fiasco sin fin del "pequeño oasis" que se prometió en el Parque de Santa Catalina
Imagen del área repoblada en septiembre.
Imagen del área repoblada en septiembre.  

El "pequeño oasis" que en verano de 2014 anunció el Gobierno de la Ciudad que estaría listo en primavera de 2015, justo antes de las últimas elecciones, sigue pareciéndose a un erial más que al vergel que se prometió junto al mar. Lejos de aclarar por qué se puso poca y mala tierra, como diagnosticó Tragsa, en una actuación millonaria pagada con fondos europeos, el Ejecutivo local ha intentado parchear el escándalo.

En septiembre del año pasado acometió la "primera fase" de una siembra en talud y parterres que comenzó por la ladera más cercana al crematorio con ejemplares de romero, hiedra enana y uncaria tomentosa, más conocida como 'uñas de gato', que actualmente muestran un aspecto no menos desolador que el resto, desde las de mayor porte a las más pequeñas.

Viento y salinidad aparte, supuesto culpables para el PP del fiasco, Tragsatec alertó de que se colocó "un suelo degradado donde el contenido en materia orgánica es ínfimo y el contenido en micro y macro nutrientes necesarios para el desarrollo de la vegetación está bastante desequilibrado, provocando la baja disponibilidad de los mismos para las plantas".

Malo y poco: "Los datos de profundidad obtenidos son muy irregulares, siendo los más bajos en las zonas de talud a excepción del talud de levante donde dos de los tres puntos de muestreo dan profundidades por encima de los 60 centímetros", señaló.

La empresa pública recomendó apostar en vez de por olivos, como se hizo en primera instancia no se sabe con qué criterio, por especies "con alta tolerancia a la exposición solar, ambientes salinos y de litoral", así como "con bajas necesidades hídricas, adaptables a suelos de diferente composición química, incluso especies que vegetan en suelos pobres y degradados", para conseguir el objetivo de la revegetación del Parque.

También prescribió "el aporte y extendido de suelos, para crear una capa superficial con características fisicoquímicas adecuadas y espesor suficientes para el arraigo y desarrollo de la vegetación". Después, "realizar las enmiendas orgánicas necesarias" y colocar "mantas y mallas orgánicas y geoceldas", técnicas que se utilizan fundamentalmente "como protección frente a la erosión hídrica y eólica, aunque también mejoran el microclima de la superficie del terreno y lo hacen más favorable para las plantas y evitan que las semillas sean arrastradas pendiente abajo".

De momento la Administración ha empezado a corregir los defectos estructurales que, en el diseño de los senderos, hacía que quedasen destrozados con lluvias más o menos cuantiosas y las correspondientes escorrentías, para las que no se había dejado ninguna vía de escape.