VERTEDERO

La playa del Sarchal, ejemplo perfecto de la Ceuta incívica y chapucera, sigue degradándose

La playa del Sarchal, ejemplo perfecto de la Ceuta incívica y chapucera, sigue degradándose
Sillón abandonado en el Sarchal y rodeado de basura.
Sillón abandonado en el Sarchal y rodeado de basura.  

La playa del Sarchal continúa degradándose día a día sin que nadie haga nada para evitarlo. Más bien al revés, el roquedal al que en verano acuden cientos de bañistas de los barrios cercanos parece sumar acciones a favor de su degradación de los propios vecinos, empeñados con su incivismo en convertirlo en un vertedero y de las propias autoridades añadiendo chapuzas en la gestión del litoral.

Y así las cosas, darse un paseo por la playa supone comprobar de primera mano como uno de los lugares quizás más bellos de Ceuta apesta. Viendo su lamentable estado y recordar la propuesta del anterior titular de Medio Ambiente, Emilio Carreira, de construir un pasarela a mitad de acantilado para el paseo, invita a pensar en si había un plan más ambicioso de conservación o tan sólo se pretendía construir un paseo por encima de un basurero.

En lo largo y ancho de todos los metros del roquedal e incluso de sus aledaños se acumulan residuos sin pudor dejados allí por sus usuarios y los vecinos. Hay de todo, pero por desgracia abundan los que quizás por sus características y largo tiempo de asimilación por la naturaleza sean más dañinos. Hay plástico en forma de botellas por doquier. Hay latas de todo tipo, bolsas, y también gomas en forma de residuos de neumático. Algún pinto parece haber decidido que le renta más arrojar los cubos vacíos de productos a la playa que depositarlos en un contenedor.

Por no hablar de las piezas de mayor volumen que invitan a pensar en que directamente alguien ha entendido la playa como un auténtico vertedero: un sofá y un sillón, salpicados incluso por latas de combustibles, también de plástico.

Hasta ahí el incivismo sumo de los vecinos y usuarios de la cala.

Chapuzas

A partir de aquí la forma chapucera de mantenimiento que ha aplicado la autoridad responsable. En junio, tras conocer que un segundo coche había sido lanzado a la playa, el Gobierno de la Ciudad Autónoma tomó cartas en el asunto y encargó a Tragsa con la ayuda del Parque Móvil la retirada del mismo. Un proceso laborioso puesto que se hubo de subir el vehículo o sus restos por el mismo camino que supuestamente habría seguido para acabar en la cala, el acantilado. El anterior vehículo se lo llevó un levante.

Pues bien, con un simple paseo se puede comprobar como Tragsa sólo se llevó parte del coche, tal vez la mitad, tal vez el chasis de una pieza que quedaba compacto. En la playa siguen restos del vehículo. Hay puertas del mismo, trozos desprendidos del chasis y partes del motor que continúan oxidándose y degradándose y contaminando uno de los parajes de valor paisajístico y medioambiental de la ciudad.

No es un único trabajo del tándem Gobierno de la Ciudad-Tragsa que se ha hecho a medias y que repercute en la degradación del Sarchal.

El temporal de lluvia que sacudió la provincia de Málaga el pasado mes de octubre tuvo consecuencias en Ceuta. El desbordamiento de ríos y arroyos llevó hasta el mar un montón de residuos vegetales, cañizo en su mayoría, y las mareas hicieron el resto para que parte de aquellas cañas acabaran llegando al litoral ceutí.

Ante la aparición del mismo en toda la cosa, el Gobierno ordenó a Tragsa que lo retirará, y así desembarcaron las excavadoras de la empresa en la Ribera y el Chorrillo y prometieron que seguirían en las playas de la Bahía Norte. Del Sarchal nadie pareció acordarse. Y a día de hoy ahí siguen las cañas malagueñas adornando todo el Sarchal y sus aledaños.

Y aún así, parece que de poco o nada pueda servir la acción de limpieza del Gobierno si los vecinos y usuarios de la zona siguen empeñados en mostrar su cara más incívica e irrespetuosa con su entorno y continúan arrojando más y más residuos a la playa. En octubre de 2017, una limpieza ya sacó nada menos que ocho camiones de residuos del acantilado, incluidas dos neveras.