BASURA EN EL MONTE

¿Quién limpia el Hacho?

¿Quién limpia el Hacho?
Archivo
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La basura se amontona en casi cada rincón del Hacho. Del Sarchal a Santa Catalina, de San Antonio al Desnarigado pasando por el Camino de Ronda, las carreteras,  acantilados, laderas, bosque y cunetas lucen erizadas de latas, botellas, envases, cartones, desechos  de todo tipo pero una única procedencia: el incivismo galopante de buena parte de los ceutíes. Porque, quién ensucia está más que claro. Pero ¿quién limpia el Hacho?

La falta de un mínimo de educación cívica, el desprecio absoluto por el paisaje y las normas básicas de decencia ciudadana son la causa evidente que ha sembrado de basura los montes de Ceuta, en especial el más transitado: el Monte Hacho. Objeto de denuncias constantes alertando de la suciedad que se acumula sin que nadie parezca preocuparse.

Hace poco más de un año,  las laderas del Monte Hacho ardieron y el fuego se llevó por delante tres hectáreas de arbolado y matorrales, poniendo en serio peligro las instalaciones de la petrolífera Dúcar. Fue un incendio provocado por  una imprudencia a la que se sumó un combustible no deseado: plásticos y basura, que junto a botellas de cristal hacen una mezcla explosiva que facilita los incendios. Un año en el que nadie parece haberse tomado en serio la urgente necesidad de un plan de choque en los montes de Ceuta, en especial del Monte Hacho, rodeado de núcleos habitados.

 

 

La polémica sobre la basura acumulada en el entorno del Hacho, desde las playas de la Bolera, San Amaro o Santa Catalina a las laderas del hacho, pasando por el carril peatonal, alfombrado de basura, se ha reactivado en los últimos días con denuncias ciudadanas o de asociaciones como Búscome o del colaborador de Ceuta al Día, El Saltamontes de Ceuta, que ha documentado profusamente el estado en el que se encuentra esta zona de la ciudad autónoma.

El propio ‘Saltamontes’ se preguntaba esta semana en una de sus últimas entradas del blog ¿quién limpia el Hacho?. Una pregunta más compleja de lo que parece, pues estas emblemáticas laderas son un laberinto de competencias que competen a dos administraciones, con la implicación del Ayuntamiento y dos ministerios, lo que complica un poco más la cuestión.

Parte de la labor corresponde a TRACE. El pliego de condiciones del servicio de limpieza viaria adjudica a la empresa concesionaria el barrido manual del carril peatonal y la carretera de circunvalación que lo acompaña durante todo el perímetro del Monte Hacho, así como las calles, urbanizaciones, miradores… “Todo lo que esté asfaltado”, resumen desde el Comité de Empresa, lamentando que en el anterior contrato sí había una dotación de barrenderos dedicada en exclusiva a esta zona de la ciudad. Con el recorte y abaratamiento del contrato desapareció el barrendero del Hacho. ¿Y el resto?

En lo que no está asfaltado comienzan las dudas: buena parte de monte pertenece en propiedad a particulares, que deben asumir la limpieza de sus parcelas. “Según las normas urbanísticas del PGOU la conservación de las condiciones de ornato de las parcelas corresponde a su propietario y si no las cumple se puede actuar de forma subsidiaria y luego pasar la minuta”, apuntan desde Septem Nostra.  Pero la cosa se complica al comprender que el otro tercio pertenece al Ministerio de Defensa, responsable de su mantenimiento y limpieza, especialmente de los inmuebles catalogados como Bien de Interés Cultural (BIC)

Un reparto de obligaciones que casi abarca por completo el Monte hacho, pero aún quedan zonas por aclarar: ¿Qué sucede con las zonas de monte y bosque que no pertenecen a Defensa? ¿Y con los acantilados? En el caso de estos últimos, los acantilados, todo el dominio marítimo terrestre es responsabilidad de Costas, esto es, del Ministerio de Medio Ambiente.

Pero es en lo que respecta a las zonas boscosas y de matorral donde aparecen las lagunas. Todas las áreas no incluidas en los capítulos anteriores quedan en manos de encargos puntuales en manos de los Planes de Empleo, responsables habituales de la limpieza de estas zonas, o del programa de colaboración social que ocasionalmente se destina a labores de este tipo, sin que haya un plan de limpieza continuado y específico para el Monte Hacho.

Mientras, la basura, alguna con solera, sigue acumulándose en el Hacho.