Septem Nostra recomienda limitar nuevas residencias en Ceuta y congelar o reducir ayudas sociales

Septem Nostra recomienda limitar nuevas residencias en Ceuta y congelar o reducir ayudas sociales
Jiménez aún tiene que rematar el estudio
Jiménez aún tiene que rematar el estudio  

- La actual densidad de población de Ceuta 4.535 habitantes por kilómetro cuadrado aconseja abrir un debate público urgente sobre las medidas a tomar para evitar el colapso de la ciudad

- Septem Nostra propone que se legisle para establecer modelos similares a los de Mónaco o Gibraltar en donde son casi imposibles los nuevos afincamientos


Si lo dijera cualquier partido político se armaría un alboroto considerable. La asociación ecologista Septem Nostra ha presentado este viernes su más reciente informe del Observatorio de la Sostenibilidad de Ceuta y Melilla, llamado ‘Informe sobre demografía de Ceuta. Resumen desde el punto de vista histórico y sociodemográfico. Perspectivas para el siglo XXI’. Y en base al mismo, la asociación cree cuanto menos necesario abrir un debate de forma urgente sobre la capacidad de carga poblacional de la ciudad. Sus conclusiones tras estudiar la evolución de la población arrojan dos puntos más que interesantes para el debate la conveniencia de por un lado restringir la posibilidad de conceder nuevas residencias en la Ciudad Autónoma por la vía legislativa y por otro la conveniencia de congelar e incluso reducir el actual sistema de ayudas sociales.

Según el informe elaborado por la socióloga Soledad Jiménez Domínguez, trabajadora del Plan de Empleo de la Delegación del Gobierno, Ceuta ha tocado techo en cuanto al número de habitantes compatible con la sostenibilidad de los recursos.

La ciudad no podrá seguir garantizando los suministros de agua, de energía, el acceso a la educación o la sanidad si crece más su población, al menos de una forma sostenible. Por ello Septem Nostra ha pedido por boca de su máximo responsable, José Manuel Pérez Rivera, este viernes la apertura de un debate urgente entre administraciones públicas y la sociedad sobre la conveniencia de limitar por vía legislativa la concesión de nuevas residencias en la ciudad, tal y como sucede ya por ejemplo en Gibraltar o en Mónaco.

Y es que la densidad de población de Ceuta es exageradamente elevada con 4.535 habitantes por kilómetro cuadrados. Una cifra muy superior a cualquier punto del país, incluso a otras islas, como las Canarias que están por debajo de los 1.000 habitantes. Un “hacinamiento” que está demostrado por varios estudios que acaba repercutiendo hasta en la salud de la población de forma negativa y que en Ceuta sería además más considerable si se tiene en cuenta que áreas como el Hacho o García Aldave de gran superficie no están pobladas apenas.

Pero no sólo eso, en el estudio elaborado por Soledad Jiménez Domínguez, aún inconcluso, se aprecian varios puntos de inflexión en el crecimiento poblacional a lo largo de la historia de la ciudad.

Evolución histórica

El primero tras la llegada de los portugueses. Su forma de “arrasar” provocó un “éxodo” de los musulmanes que en aquel entonces vivían en la ciudad “al ver lo que se avecinaba, huyeron”, ha afirmado Jiménez.

En aquellos tiempos la población se concentraba en el Itsmo y se comenzaba a castellanizar sobre el 1840. La Guerra de África provoca la llegada de tropas, que se desequilibre la proporción entre hombres y mujeres a favor de los primeros y la repoblación de la Almina para protegerse de los ataques de la guerra.

Ya a principios del siglo XX, Jiménez ha explicado que la vida en la ciudad era muy cara y la subsistencia difícil y la vivienda escaseaba. Entre 1919 y 1930 la población se duplica, en sólo dos décadas. La población había crecido de forma considerable por el efecto del Protectorado, se volvió a poblar la ciudad de militares, pero también de jornaleros de baja cualificación para atender la necesidad de mano de obra para construir las infraestructuras necesarias.

La población siguió creciendo a partir de 1940 por culpa de la guerra civil que atrajo a la ciudad a nuevos habitantes en busca de paz, Ceuta era un lugar tranquilo comparado con el resto del país.

Ya para finales del siglo y comienzos de este se alcanza el techo de sostenibilidad, según el relato de Jiménez, basado en numerosas fuentes y datos, pero aún crecerá más a partir del año 2001 y especialmente del año 2004. Tanto ha crecido la población que se aprecia como se han ido reduciendo el número de viviendas vacías.

No hay donde construir no ya nuevas viviendas si no nuevos equipamientos, tal y como ha señalado Pérez Rivera., se ha arrinconado la idea de construir nuevos colegios y se busca ampliar las instalaciones ya existentes o aprovechar otras instalaciones en desuso.

Menos políticas sociales

Para Pérez Rivera el crecimiento importante apreciado en la población a partir de 2004 se explica por dos causas: la llegada al poder de Zapatero y la mejora de las políticas sociales y la crisis. Por un lado la crisis, tal y como explican desde el propio gobierno provoca la vuelta a casa de muchas personas que han perdido su empleo en la península y por otro la mejora en las políticas de ayuda social implantada tanto por el Gobierno central como por el local provoca que un mayor número de personas encuentren en Ceuta una opción para vivir con cierta dignidad a pesar de la falta de recursos propios.

Una especie de “pobreza llama a pobreza”, que ha llevado a Pérez Rivera a recomendar revisar las políticas de ayuda social, convendría congelarlas o reducirlas y también gestionarlas de un modo más óptimo e inteligente, según la Asociación.

Y la inmigración, mirando a los magrebíes no es lo que más ha pesado en ese incremento de los últimos años en la población. En la última década el censo ha crecido en 8.199 personas, de las que sólo 1.124 son atribuibles a la inmigración recibida por Ceuta.

Entre los datos desgranados por Jiménez destaca también la mayor tasa de mortalidad infantil que tiene Ceuta respecto al resto del país, explicada por Jiménez en la juventud de las madres, que tienen una media de 20 años. La menor esperanza de vida, a pesar de contar con una población predominantemente joven y la mayor natalidad existente en la ciudad, así como un mayor índice de nupcialidad atribuible al peso de la comunidad musulmana en la población.

Futuro incierto

Pérez Rivera ha advertido que en unas décadas la situación podría ser aún peor. “Hoy se puede sostener esto y garantizar por ejemplo el suministro de agua o de energía gracias a los avances técnicos, hace 50 años no hubiera sido posible soportar esta población, no había desaladoras; del mismo modo estamos en lo que se conoce como el pico del petróleo. Los combustibles fósiles de los que tanto depende esa tecnología van a ir escaseando y a lo mejor en unos cuántos años más tampoco podemos garantizar ciertos suministros al volumen actual de población”, alertó Pérez Rivera.

El ecologista cree que no se le da a este asunto la suficiente importancia, como ejemplo, citó la propuesta de Caballas para abrir una comisión técnica que estudiara la sostenibilidad futura de la ciudad, aprobada por unanimidad en el Pleno y en la que no se ha avanzado nada pasados ya meses.