Septem Nostra recuerda que “el paisaje urbano es de todos y no puede tomar decisiones una sola persona”

Sauce talado en la plaza de África

“El árbol que mueve algunos a lágrimas de felicidad, en la Mirada de otros no es más que un objeto Verde que se interpone en el camino.”, dice José Manuel Pérez Rivera, de Septem Nostra, parafraseando un poema de William Blake. “Para uno es un ser vivo, una parte de sus recuerdos, para otros un estorbo”, resume al hilo de la tala de la hilera de sauces llorones de la Catedral, caídos a golpe de motosierra en los primeros compases de la obra de reforma de la Gran Vía. Una tala que ha indignado a muchos y que pare el portavoz de Septem Nostra es la prueba de que es un proyecto “inmaduro, precipitado y sin reflexión”.

“El paisaje urbano es de todos, no puede tomar decisiones una sola persona”, clama Pérez Rivera recordando que “para esto sirve la exposición pública, para enriquecer el proyecto pero también para evitar tropelías como esta”. Es probable que los árboles en cuestión, la hilera de sauces llorones que enmarcaba las escalinatas de la Catedral de Ceuta no tengan un valor patrimonial, ni siquiera ecológico, “pero son seres vivos y forman parte del recuerdo y del paisaje urbano”, rebaten desde Septem Nostra apuntando que esos mismos árboles, ese mismo paisaje urbano acompaña sin apenas cambio a la plaza de África desde hace más de un siglo y forman parte de la memoria del día a día de varias generaciones no se puede alterar unilateralmente y sin consultar nadie. “Es un concepto que se llama democracia”, ironiza.

Una tala por lo sano que invita a pensar en una decisión sin reflexión alguna ni criterio conservacionista, lamenta el portavoz de Septem Nostra que cree que “el proyecto tiene qu partir de que esos árboles tiene que seguir estando ahí”.

Urbanalización

Una tala que proseguirá por Jáudenes, donde se talarán los magnolios-por su altura- y se sustituirán por naranjos, que darán, promete el proyecto un “aire más tradicional”, a imagen y semejanza de las calles de Sevilla o Málaga. O Estepona, Fuengirola, Benalmádena, Jerez... Es lo que Francesc Muñoz llama urbanalización, cita Pérez Rivera. “El mismo granito, los mismos maceteros idénticos por toda España. Hablan de identidad pero realmente se están cargando la esencia del lugar, la personalidad, pero están homogeneizándolo”